EL-SUR

Lunes 29 de Mayo de 2017

Guerrero, México

Sociedad  

Vandalizan en Nuevo León pinturas rupestres restauradas recientemente

Teresa Martínez / Agencia ReformaMonterrey

Enero 24, 2017

 

Pinturas rupestres milenarias de Ciénega de González, en Santiago, fueron vandalizadas tiempo después de que un equipo de restauradores borrara mensajes y dibujos realizados con pintura de aerosol y marcador de tinta permanente.
Ahora, en esa pared montañosa del paseo conocido como El Salto, están escritos los nombres “Arisbo”, “Tamara” y “Nohelia” con fecha del 10 de octubre. Se encuentran junto a la leyenda “Hellow friends trip 2016”.
Están a unos centímetros de una manta colocada por el Centro INAH Nuevo León, dependencia que se encargó de la restauración entre septiembre y octubre. Ahí se resalta el valor del sitio arqueológico e invita a los paseantes a preservarlo.
“Es el colmo de la crueldad. La verdad es una inconsciencia de la gente que sabía que estábamos trabajando (en la restauración)”, dijo Araceli Rivera, arqueóloga del Instituto.
“No sólo es una inversión económica, sino también el trabajo de lo mejor del equipo de arqueología y restauración. Esto amerita no sólo una sanción económica, sino cárcel. Esto es vandalismo al patrimonio”.
El costo de las labores ronda los 300 mil pesos aportados por el INAH a través de un seguro que protege el sitio, indicó Rivera. El Municipio de Santiago apoyó con los traslados y la estancia de los especialistas.
El área arqueológica abarca 150 metros de largo en el muro también utilizado por los escaladores, y 70 metros de ancho en la superficie que está enfrente a las pinturas rupestres, apuntó la arqueóloga.
“No es solo la pintura, hay un depósito cultural muy extenso. Con excavación recuperamos material lítico y botánico. Son piedras, tenemos una punta de proyectil, tajadores, piedras y manos de molienda, y otros artefactos”, detalló.
También recuperaron piezas de carbón que enviaron a analizarse a los laboratorios Beta Analytic, en Estados Unidos para establecer la antigüedad del sitio, que hasta hoy se estima es del año 2 mil 500 a.C.
La arqueóloga detalló que por ahora el instituto no tiene programada una segunda etapa de rescate por falta de recursos económicos.
Las figuras dejadas por los primeros pobladores de la zona representan cuentas numéricas vinculadas al periodo lunar, quizá refiriendo cambios de equinoccios y solsticios, y símbolos relacionados a astros y al agua.
Empleados del Centro INAH Nuevo León colocará una cerca para resguardar el sitio.