11 mayo,2018 7:42 am

“La nuestra es la política de escuchar, reconocer lo que existe”: Alejandra Frausto

Texto: Guillermo Rivera/ Foto: Cuartoscuro
 
VOCES EN CAMPAÑA
Ciudad de México, 11 de mayo de 2018. No rehúye ninguna pregunta. Alejandra Frausto ya se acostumbró a los cuestionamientos. Eso pasa cuando el candidato presidencial puntero en las encuestas, Andrés Manuel López Obrador, te invita a ser parte de su gabinete presidencial como secretaria de Cultura, cargo que ocupará en caso de que la coalición Juntos Haremos Historia gane la elección del 1 de julio.
Cuando Frausto dejó la Dirección General de Culturas Populares Indígenas y Urbanas de la actual Secretaría de Cultura y se sumó al proyecto lopezobradorista, algunos medios recordaron que Andrés Manuel fue su “mentor político” y que a ella se le conocía, supuestamente, por ignorar a la prensa, sobre todo a la “de provincia”.
“No me había dado cuenta de eso”, responde cuando se le comenta tal apreciación. “Estuve en Guerrero como titular del Instituto Guerrerense de la Cultura –de 2011 a 2013– y la comunicación con los medios era permanente. Lo mismo después, en la Ciudad de México, cuando fui directora del Departamento de Culturas Populares del Consejo Nacional para la Cultura y las Artes (Conaculta)”.
–¿Cuál será el trato con la prensa, si ocupas el cargo?
–Hay que fortalecer desde la Secretaría de Cultura, justamente, la vinculación con los medios locales. Debe tener dentro de sus fuentes permanentes al periodismo cultural, que es muy bueno en los estados, pero desgraciadamente a veces se centra sólo en lo  que se hace en la capital. Es parecido a lo que pasa en la actividad de la Secretaría de Cultura, bastante centralizada.
La propuesta –continúa Frausto– es descentralizar toda esa actividad cultural a partir del reconocimiento de la vida cultural que existe en cada comunidad y municipio de este país, donde se puede tejer un proyecto distinto. La mayor parte de la actividad cultural sucede fuera de esta ciudad.
–Por eso es importante la cercanía con los medios locales.
–Desde el área de difusión debe cultivarse una cercanía permanente con todos aquellos medios que hacen trabajo cultural en los estados. Fomentar las actividades. Es decir, el origen del proyecto es de tierra hacia el centro, no desde un escritorio hacia allá. La nuestra es la política de escuchar. De fincar proyectos al reconocer lo que existe. Darle fuerza a esa actividad cultural existente y que agarre potencia.
 
Desde los jóvenes para los jóvenes
–¿Se planea trabajar con otras secretarías?
–Nos interesa mucho generar procesos comunitarios de cultura, pues en la administración de Andrés Manuel la cultura ocupa un papel estratégico. No es un accesorio, un lujo. La Secretaría de Cultura tiene ya interrelación con las otras secretarías. Por ejemplo, con Gobernación y la posible titular, Olga Sánchez Cordero, se trabaja el proyecto de prevención social de la delincuencia y reinserción social. Como cambió la ley, muchas personas han salido de prisión y no hay un programa real de reinserción.
Con la posible titular de la Secretaría del Trabajo, Luisa María Alcalde, se crea un programa para jóvenes. Una cultura hecha desde los jóvenes para los jóvenes. Luisa –de 30 años– llevará el proyecto Jóvenes Construyendo el Futuro, una red de trabajo para los chicos que tienen una situación de vacíos.
La Sedesol cambiaría la visión asistencialista que ha tenido hasta ahora, por una política de desarrollo comunitario y de fortalecimiento de las comunidades –dice Frausto–. Y otro ejemplo, es un proyecto con la SEP consistente en interferir desde la primera infancia, hacer contacto con la cultura. Nuestra importancia como sector es cumplir el derecho humano a la cultura, desde el nacimiento hasta la muerte. Lograrlo es un desafío enorme, pero si reconoces esas manifestaciones en las comunidades, logras algo distinto.
–Como dices, si se ejecuta será complejo.
–Tan complejo como es el país, que contiene una de las diversidades más grandes del mundo. Nuestra principal fuerza. A partir de ahí se puede detonar un proyecto cultural incluyente, que entre como un elemento de cohesión, de diálogo comunitario, de definición de quién eres.
 
Cultura, estratégica para el gobierno de AMLO
Alejandra Frausto es egresada de la Facultad de Derecho de la UNAM y conoció a López Obrador, según cuenta, cuando ella dirigía del Departamento de Difusión en el Claustro de Sor Juana y él era jefe de Gobierno del entonces Distrito Federal, donde había emprendido el rescate del Centro Histórico.
“Para Andrés Manuel”, afirma, es primordial la cultura, aunque su discurso se enfoque en el combate a la corrupción. “No sólo ha hablado de un presupuesto suficiente para cultura, sino del fortalecimiento de las comunidades y las alternativas en éstas para que la gente no migre y se desarrolle a partir de su cultura. Tan estratégica es para él la cultura, que ha decidido destinar el lugar, históricamente conocido como el espacio de poder, Los Pinos, para ese sector”, dice Frausto de la idea de convertir la residencia oficial en un centro cultural.
–Desde 2001 colaboras con el hoy candidato presidencial de Morena. ¿Qué diferencia hay entre el Andrés Manuel de hace casi dos décadas y el de ahora?
–Mira, Andrés Manuel ha luchado por la transformación del país durante muchos años. Desde que lo conozco, valora la fuerza de la gente que habita el país, el cual ha recorrido muchas veces. Eso le da una posibilidad de entendimiento más compleja. A mí me llevó a trabajar con él –a principios de la década pasada, Frausto creó la Coordinación de Circuito de Festivales para impulsar el acceso a la cultura en zonas marginadas– y nuestro principal problema era la desigualdad en el país. Había que luchar para dejar de lado esta situación que se ha recrudecido.
Si hubiéramos trabajado el tema desde entonces, otro gallo nos cantaría en el país. Ahora la desigualdad no es el principal problema. Retrocedimos, porque se instauró la violencia, en un clima desigual se declaró guerra y esa violencia se normalizó.
He visto a Andrés asumir momentos muy fuertes con tal de sostener la lucha pacífica, a pesar de convertirse en el objeto de todas las agresiones. Ha preferido eso a detonar un clima de violencia. Siempre ha privilegiado el camino de la paz.
 
Guerrero: cultura vs. violencia
–¿Qué es lo más importante que te dejó el paso por el Instituto Guerrerense de Cultura. ¿Es posible transformar las regiones violentas?
–Ese es uno de los regalos más grandes que me ha dado la vida: la posibilidad de estar en Guerrero, un estado que tiene un poder creativo extraordinario. Música, artes plásticas, arte popular. Tiene una vitalidad extraordinaria. Cuando acercas a una comunidad un proyecto cultural digno, la gente responde de manera inmediata.
Guerrero –sigue– fue semilla de un proyecto que ahora será una de nuestras propuestas de cultura: la Orquesta Renacimiento, que hicimos en Ciudad Renacimiento, Acapulco. Se convirtió en un colectivo muy poderoso de 320 niños al inicio. En los años que me tocaron, ninguno de ellos estuvo en un hecho violento.
Se gesta una alternativa en una comunidad, la cual cuida el proyecto porque se convierte en algo valioso para los hijos de quienes viven ahí. Los niños aprenden a escuchar, toman sentido de pertenencia. Les genera adrenalina ir a un concierto. Son esponjas y retienen.
La respuesta de niños y papás, de la gente que quería participar en eventos, era inmediata. Yo tuve la oportunidad de recorrer los 81 municipios de Guerrero por tierra y es una gran riqueza. Sólo hay que dar posibilidades para que siga floreciendo esa cultura poderosa.
También significó un terreno de exploración respecto a zonas de violencia. Tengo claro que la vida cultural se gesta y florece en cada comunidad, por muy estigmatizada que esté. Ese ejemplo me lo dio Guerrero. No hay una sólo lugar donde no existan artistas, creadores o con quien puedas realizar un proyecto cultural. Siempre está esa fuerza creativa para echar a andar un proyecto. Sobre todo en zonas duras, el arte toma un lugar de reconciliación. Hace comunidad de manera inmediata.
–En algún momento el ex gobernador de Guerrero Ángel Aguirre fue tu jefe, y renunció por el caso Ayotzinapa.
–Yo dejé mi cargo en 2013. Sobre Ayotzinapa, un tema tan grave, deseo que se aclare, que se haga justicia, que los estudiantes sean localizados. Conozco muy bien a la Normal de Ayotzinapa. Fortalecimos una rondalla que ahí les importa mucho. Cuenta con una compañía de danza tradicional muy buena. Trabajé de cerca proyectos culturales con los jóvenes. Aguirre apoyó el proyecto cultural al 100 por ciento. En ese sentido, le debo agradecimiento.
 
Oportunidades de formación
El papá de Alejandra Frausto, hoy de 91 años, se dedicó a la arquitectura vernácula y al arte popular. También fabricaba muebles coloniales en Taxco e Ixcateopan, en Guerrero. Sus abuelos atendían una tienda de artesanías. De pequeña, Alejandra recorrió buena parte de las carreteras del país. Su infancia, describe, fue un paseo por las culturas mexicanas. Creció rodeada de músicos, de artistas plásticos, “gente con pensamiento de libertad y ganas de buscar justicia en el país”.
“De ese privilegio que tuve de niña, surgió el anhelo de que lo tuviera más gente. Es lo que me ha movido por años: luchar contra la desigualdad que vi cuando recorrí las comunidades con mis papás. Lo que requerían esas personas eran oportunidades de formación”.
Dejó el cargo de directora ejecutiva del Seminario de Cultura Mexicana para sumarse al proyecto de López Obrador. Y desde entonces, confiesa Frausto, no descansa.
–¡Es horrible, no tengo tregua! –exclama.
–¿Cuáles son los últimos tres libros que has leído?
–Actualmente leo uno sobre las misiones culturales de José Vasconcelos, de lo más interesante, y Frappe-toi le cœur, el último libro de Amélie Nothomb, escritora belga. Antes leí Arte líquido, de Zygmunt Bauman.
–¿Tus películas mexicanas favoritas?
–Híjole, me vas a meter en un problema –ríe–, ¡estoy casada con un cineasta! (prefiere que no se diga su nombre, así que sólo diremos que es el director de Año bisiesto). Mejor ahí la dejo.