9 julio,2018 3:55 pm

“Ahí está la bestia”: el misterio del monstruo del lago Ness aún vive 

Texto y fotos: DPA

Cuando Aldie Mackay contaba su experiencia en 1933 en el lago Ness, aún se le notaba la emoción. Según contó en una entrevista décadas después, le gritó a su marido: “¡Espera, ahí está la bestia!”. También el clérigo Gregory Brusey contó consternado su vivencia con Nessie –como llaman al monstruo del famoso lago escocés– en 1971 junto a un amigo: “Vimos de pronto ese largo cuello salir del agua. Ni si quiera habíamos bebido whisky”.
El Centro Loch Ness, en Drumnadrochit, presenta viejas entrevistas en periódicos.

Miles de personas afirman haber visto en algún momento al monstruo del lago Ness. El Centro Loch Ness, en Drumnadrochit, presenta viejas entrevistas en periódicos. El pueblo se encuentra a orillas del misterioso lago de 230 metros de profundidad, terriblemente frío y muy oscuro. Los presuntos avistamientos de Nessie provocaron en la década de 1930 una oleada de curiosos hacia la ciudad de Inverness que aún hoy en día continúa.
“Vienen personas de todo el mundo: chinos, japoneses, italianos, irlandeses, alemanes y muchos estadounidenses”, indica un conductor de autobús que acaba de dejar a un grupo de turistas en Drumnadrochit. En su chaleco se lee “Monster patrol” (patrulla del monstruo). “Un pueblo tan pequeño y aún así con cinco pubs“, bromea el escocés. “Y tengan en cuenta que si ven a Nessie y les pasa algo, ninguna aseguradora se lo pagará”, grita a los turistas.
Escocia tiene decenas de miles de lagos, y según las leyendas, en muchos viven espíritus y monstruos. Pero no hay ninguno tan popular como el lago Ness. El primer supuesto avistamiento se produjo hace ya casi mil 500 años. Y estos aumentaron con el incremento de la construcción en la zona en la década de 1930. ¿Pueden de verdad equivocarse tantas personas?
Según una osada teoría, Nessi podría pertenecer a un grupo de reptiles de la prehistoria, como plesiosaurios con un largo cuello y aletas que habrían conseguido sobrevivir en estas retiradas aguas y reproducirse. Algo totalmente imposible, según los expertos, sólo porque el lago sería demasiado pequeño para este tipo de animales y no ofrecería suficiente alimento. Pese a todo, junto al Centro Loch Ness, escondido entre la hierba hay un animal similar de plástico.
Nessie también podría ser una anguila gigante o otro tipo de pez, una enorme foca, puede que también sea simplemente un pedazo de goma o un tronco. Los avistamientos también podrían ser olas o espejismos en esta masa de agua de casi 40 kilómetros de largo y 1.5 de ancho.
Diferentes inmortalizaciones en las que supuestamente se veía el monstruo acabaron siendo descartadas por ser montajes o interpretaciones falsas. Un simple pato o una gaviota pueden parecer monstruosos en una fotografía.
“A muchos les sigue inquietando. Hay incluso un par de personas que buscan a Nessi todos los años por su cuenta”, indica una trabajadora del Centro Loch Ness. “Pero la mayoría de las veces están en el otro lado del lago. Allí se está más tranquilo y hay algunas partes especialmente profundas”. Algunos incluso hicieron propuestas delicadas como envenenar todo el lago y ver qué sale a la superficie.
El paleontólogo británico Neil Clark cree que Nessi era en realidad un elefante de circo. En los años 30 muchos circos ambulantes hacían una parada en el lago Ness durante sus giras por Escocia, explica en la revista Open University Geological Society Journal.
Cuando un elefante se metía en el agua sólo se veía la trompa y dos elevaciones, la parte de arriba del cráneo y una parte de la espalda. Un director de circo incluso ofreció como modo de publicidad una recompensa de 20 mil libras a quien atrapara al monstruo, según el investigador de la Universidad de Glasgow. Para el director del circo no había ningún riesgo. “Ya tenía al monstruo del lago Ness en su circo”.
El científico amateur Adrian Shine, que buscó durante décadas al misterioso monstruo, exploró en lago incluso con una flota de lanchas a motor y con dispositivos de sonar. Pero no encontró ninguna pista de Nessi. Él y sus ayudantes ni siquiera vieron una trucha, contaron.
Algunas de las pruebas más prometedoras acabaron siendo un vergonzoso fracaso: una expedición del periódico Daily Mail encontró, por ejemplo, en la orilla del lago unas presuntas misteriosas huellas del monstruo. En realidad procedían de un paragüero con forma de pie de hipopótamo.
El icónico lago Ness.

Por su parte, un equipo internacional de investigadores trata de despejar el enigma. Recientemente tomó 300 muestras de agua del lago. Los investigadores quieren así analizar las trazas de ADN de los animales que viven en el lago. Y ya de paso esperan encontrar pruebas que demuestren si hay una base real para las leyendas.
El director del proyecto, Neil Gemmell, no cree en Nessi, pero está llevando a cabo el estudio sin prejuicios: “Se propusieron como posible explicación del mito del monstruo peces grandes como un siluro o un esturión y nosotros queremos examinar esta y otras idea”.
“Siempre que una criatura se mueve por el entorno deja tras de sí diminutos fragmentos de ADN de la piel, las escamas, las plumas, el pelaje, las heces o la orina. Ese ADN puede ser recuperado, secuenciado y después utilizado para identificar estos seres”, explica el biomédico.
Pero el proyecto es más que una caza de monstruos, destaca. Pretende documentar especies hasta ahora desconocidas, sobre todo pequeñas bacterias. Quien tenga curiosidad por saber los resultados, deberá tener paciencia. “Los resultados del estudio no estarán listos antes de enero de 2019”, dice la portavoz de prensa de la Universidad neocelandesa de Otago.