
“Yo no soy Palinuro, el libro es una autobiografía de mentiras, de mentiras con algunos cuentos. Es lo que yo fui, lo que quise ser, lo que los demás querían que fuera y lo que pude ser también.” Fernando del Paso.
Ciudad de México, 14 de noviembre de 2018. “Yo no soy Palinuro, es lo que quise ser, lo que pude llegar a ser”, indicó el escritor Fernando del Paso al hablar, en Guadalajara, de su novela en la inauguración del coloquio “Palinuro de México, a 50 años del 68. Reflexiones de la obra de Fernando del Paso”, el pasado 4 de septiembre.
“Yo no soy Palinuro, el libro es una autobiografía de mentiras, de mentiras con algunos cuentos. Es lo que yo fui, lo que quise ser, lo que los demás querían que fuera y lo que pude ser también. Es una autobiografía en varios tiempos, positivos y negativos”, explicó el maestro Fernando del Paso ayer durante la inauguración del coloquio, organizado por la Universidad de Guadalajara.
En ese momento, Del Paso se dijo contento de reflexionar sobre esta obra a 50 años de su publicación. Fiel a su sentido del humor, afirmó: “Con los elogios me chiveo bastante”.
Sobre la complicada situación política que se vivía en 1968 en México, misma que Del Paso vivió a la distancia, señaló: “Yo sufrí mucho en el 68, me asusté mucho”.
Por su parte, el escritor Juan Villoro dijo que Palinuro de México es una obra guiada por lo dinámico de lo exhaustivo.
Celebró que el acto se realizara en el auditorio Salvador Allende, ex Presidente chileno, donde pronunció uno de sus discursos más célebres, precisamente sobre la juventud.
“Fernando del Paso escribió mucho periodismo cultural y estuvo muy atento a lo que ocurría en Chile, y escribió páginas luminosas para mi generación. Este homenaje a Fernando del Paso en este auditorio es un extraordinario acto de justicia poética y política”, declaró Villoro.
Sobre Palinuro de México, explicó que esta novela consuma la máxima sentencia de Stendhal (seudónimo del escritor Henri Beyle), quien concibió a la novela como “un espejo que se pasea a lo largo de un camino”.
“Esa frase es símbolo y resumen de lo que Del Paso está contando, el espejo capta la realidad y también la transfigura con luces y sombras, demostrando que tiene vida propia. Esta segunda naturaleza es demasiado intensa para pasar inadvertida”, resaltó el autor de la novela El testigo.
“En Palinuro tenemos una novela guiada por lo dinámico de lo exhaustivo, donde un tema brota sólo si es agotado. Ese copioso territorio tiene un escenario recurrente: la plaza de los Dominicos, donde construyeron el Palacio de la Inquisición y que más tarde sería sede de la Facultad de Medicina, y donde el poeta Manuel Acuña encontraría la manera de morir de amor. Ahí vive Palinuro. Estudiante con poca pasión para las aulas y mucha pasión para el cuerpo”.
El coloquio “Palinuro de México, a 50 años del 68. Reflexiones de la obra de Fernando del Paso”, se realizó con el objetivo de difundir la obra del escritor mexicano, y fomentar entre los estudiantes de la Universidad de Guadalajara el espíritu humanista y el pensamiento crítico, la lectura y la escritura, señaló Carmen Villoro, directora de la Cátedra de Arte, Poética y Literatura “Fernando del Paso”, coorganizadora de esta serie de actividades junto con el Programa Universitario de Fomento a la Lectura “Letras para Volar” y el Centro Universitario de Ciencias Sociales y Humanidades (CUCSH).
Texto: Staff, Agencia Reforma / Foto: Flickr
