11 mayo,2019 5:06 am

En Guerrero, también las mariposas pueden desaparecer

En el estado hay numerosas especies endémicas y decenas de especies en peligro crítico. Una mariposa que sólo habita en su territorio y con más de 70 millones de años de existencia, está dentro de las lista de especies en riesgo. Deforestación, agricultura y ganadería, son las principales causas de la desaparición de especies. Los biólogos desisten de hacer investigación en campo por el crimen organizado.
El Sur / Ciudad de México, 11 de mayo de 2019. José de Jesús García tiene la habilidad de entender los números. Gracias a eso no tuvo que viajar a Guerrero para saber que la Baronia no estaba en riesgo de desaparecer. Fue lo mejor, dice; así evitó riesgos. En aquel momento –hace más de dos años– la cuenca de Mezcala ya era un lugar en guerra, justo en el límite entre Michoacán, el Estado de México y Guerrero. Tierra Caliente.
“Mi colección de lepidópteros debe rondar los 800 especímenes –explica José de Jesús–, todos son de especies mexicanas”.
Lepidóptero es la forma elegante y académica de referirse a las mariposas. Porque esta historia habla de la mariposa Baronia brevicornis y de las matemáticas. De flores extrañas y calor endemoniado. De fósiles vivientes.
Y también, por desgracia, de narcotráfico.
“Pensar globalmente pero actuar localmente”
A fines del verano de 2017, el biólogo Óscar Dorado –investigador de la Universidad Autónoma del Estado de Morelos y miembro del Instituto de Reserva de la Biósfera de la Sierra de Huautla, de la Comisión Nacional de Conocimiento y Uso de la Biodiversidad (Conabio)– descubrió una nueva especie de planta en la cuenca de Mezcala. La Brongniartia bicornuta, un raro arbusto que produce florecillas amarillentas y que es endémico de Guerrero y Puebla: no crece en ninguna otra zona.
De acuerdo con las bases de datos de la Conabio, en Guerrero existen más de 2 mil plantas endémicas, es decir que una tercera parte de la flora del estado es única en el mundo. De ellas, 22 especies ya fueron catalogadas en peligro de extinción por la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN), y otras 43 ya están catalogadas como vulnerables. Además, según la Norma Oficial Mexicana (NOM), existen 16 plantas en peligro de extinción, otras 55 amenazadas y 80 más sujetas a un tipo de protección especial.
“Yo no estoy de acuerdo con esa obsesión por catalogar especies en riesgo”, dice Óscar Dorado. El doctor se disculpa todo el tiempo por su mordacidad, por ser “demasiado visceral”.
Desde Cuernavaca, su voz al teléfono se percibe exaltada.  “Necesitamos pensar globalmente pero actuar localmente, como dicen. El cambio climático es una realidad pero es un problema global, y es una consecuencia, no una causa. En México, al menos en la zona que yo estudio, el cambio climático está en el cuarto lugar en cuanto a la lista de prioridades que hay que atender. Lo que tenemos que resolver nosotros es la deforestación, sobre todo, la tala clandestina, y el tema de nuestros desechos, por ejemplo. Somos un tiradero a cielo abierto”.
Lo que está en riesgo, asegura, no son las especies sino el ecosistema entero. Por ejemplo, la Baronia brevicornis, un lepidóptero muy parecido a la popular mariposa monarca pero más parda que anaranjada, es una especie que aunque está en la lista roja de especies en peligro de la UICN, difícilmente se extinguirá por el cambio climático.
Dorado conoce bien a este bicho, que se alimenta exclusivamente de las flores amarillas de un pequeño árbol que él ha estudiado por años: la cubata roja o Acacia cochliacantha, presente en todo el Pacífico mexicano.
“La buena noticia es que esta planta crece en lugares alterados: cuando se tala un área, se cultiva y luego se abandonan los cultivos, estas plantas suelen crecer durante las primeras etapas de regeneración. Entonces la Baronia, digámoslo así, tiene varios nichos de dónde alimentarse. Y a ambas especies, a la planta y a la mariposa, les gusta el calor; es posible que desaparezcan de otras partes de México, de Jalisco, seguramente; pero de la cuenca del Balsas (Mezcala) y de la Sierra de Huautla, es poco probable”.
Lo más probable es que el aumento de temperaturas no acabe con la mariposa Baronia, estima Óscar Dorado. No es así con muchas otras especies de la zona, que no sobrevivirán, “y no se trata de poner a una especie por encima de otra”, insiste. Pero si el cambio climático no acaba con este ecosistema en particular, la tala clandestina, la contaminación, la mala política ambiental, sí que pueden hacerlo.
Lo peor, lamenta el biólogo, es que cada vez es más difícil hacer investigación en campo. El crimen organizado se pelea muchas parte del territorio mexicano y la misma UNAM o la UAM han emitido recomendaciones para que los investigadores no visiten ciertas zonas.
Aquel verano de 2017, cuando el doctor Dorado descubrió la Brongniarta bicornuta, varias camionetas de lujo lo acorralaron junto con su equipo en algún punto del camino; ocho hombres los encararon, todos apuntándoles con armas. “Les explicamos que éramos biólogos. Con la vista siempre en el piso, les mostramos identificaciones y nuestras publicaciones, que siempre cargamos por si acaso. Bajaron las armas, nos dijeron que ellos no mataban gente, como sus enemigos. Nos mostraron el camino. Tuvimos suerte”.
Una especie “casi amenazada”
Si existe en la fauna un animal que represente la fragilidad, es la mariposa. Sus alas escamosas son una estructura delicada que, una vez rota, es imposible reparar. No obstante, de las 996 especies de mariposas presentes en el estado de Guerrero, pocas parecen en riesgo de desaparecer; sólo la Danaus plexippus –la mariposa monarca– está sujeta a un programa de protección especial para cumplir con la Norma Oficial Mexicana.
La Baronia, aunque no es contemplada por la NOM, sí ha sido incluida en la lista roja de la UICN, catalogada como especie “casi amenazada”, porque si bien se encuentra en gran parte del pacífico mexicano –desde Jalisco hasta Chiapas, y en ningún punto fuera del país– las poblaciones son pocas y no muy nutridas.
Guerrero es un estado con altos índices de endemismo; es imposible encontrar muchos de los animales guerrerenses fuera de México, incluso fuera del estado. De sus 56 aves endémicas, por ejemplo, 55 corren algún tipo de riesgo y una ya está en peligro crítico; según la NOM, siete están sujetas a protección especial y otras seis están bajo amenaza. Por lo menos tres están en franco peligro de extinción.
Este panorama se extiende a todas las ramas del reino animal presentes en Guerrero. Ahí está el Musonycteris harrisoni, un murciélago de trompa larguísima, a punto de desaparecer debido a la deforestación y la extracción ilegal de cactáceas; o el Sylvilagus Insonus, conocido como conejo de Omitelmi, también en peligro crítico pues su hábitat desaparece rápidamente por la tala de árboles, la expansión agrícola, ganadera y poblacional, los incendios forestales y la siembra de amapola, sin contar con que suele ser cazado por los campesinos.
En peligro de extinción están, igualmente, el Abronia martindelcampoi, un lagarto diminuto parecido a un dragón pues no resiste las afectaciones a su hábitat; la Lithobates omitelmanus o rana leopardo de Omitelmi, de la cual no existen ejemplares fuera de Guerrero; el Amazona finschi, loro de cabeza lila cuya población ha disminuido debido a los traficantes que los capturan o roban de sus nidos para venderlos ilegalmente, además de que sus hábitats han sido destruidos paulatinamente.
De acuerdo al último informe de Naciones Unidas, un promedio de 25 por ciento de los animales y plantas del mundo están amenazados, su existencia peligra principalmente por la actividad humana. Esto representa alrededor de un millón de especies animales.
Un millón de especies.
Pero las mariposas de Guerrero, tan frágiles en apariencia, no destacan en la lista de animales en riesgo.
Proyecciones a futuro
José de Jesús García Díaz no tuvo que viajar a la cuenca de Mezcala para saber que la Baronia no estaba en riesgo de desaparecer. Aparte de estudiar y coleccionar escarabajos, alacranes, seres con más de cuatro patas, trabaja en una consultoría de riesgos en Ciudad de México. Las empresas le pagan para que evalúe los riesgos del mercado financiero usando la estadística. En otras palabras, a Juan José le pagan por crear proyecciones matemáticas del futuro.
“Todo son números –cuenta en entrevista con El Sur–. Las enfermedades, el mercado laboral, las mariposas. Yo estudié actuaría y desde la actuaría se pueden crear modelos predictivos sobre prácticamente cualquier cosa”.
Su tesis, presentada el año pasado ante la Universidad de las Américas (UDLA), se titula “Posible impacto climático en la interacción planta-mariposa: estudio de caso entre Baronia brevicornis Acacia cochliacantha”, y contiene una serie de modelos geográficos que buscan proyectar cómo se distribuirán las poblaciones de mariposas mexicanas durante los próximos 40 años, tomando en cuenta al menos 17 factores distintos relacionados con el cambio climático, desde la temperatura hasta los niveles de precipitación en todo el país.
La Baronia no es la única especie que José de Jesús ha estudiado. En casa guarda al menos 800 ejemplares de lepidópteros que colecciona y estudia; ya le ha tocado describir por primera vez nuevas especies, como la Prepona silvana, otra mariposa endémica de Guerrero cuyas esplendorosas alas negras, cruzadas por franjas de color azul metálico,  han sido observadas al este de Acahuizotla, en Mochitlán.
La necesidad de crear una proyección estadística sobre la Baronia brevicornis obedeció a una razón práctica: por la situación de violencia en Tierra caliente, era imposible hacer estudios de campo. Afortunadamente existían suficientes datos para crear modelos estadísticos.
De acuerdo con los múltiples futuros planteados por los mapas estadísticos de José García, el cambio climático afectará de manera drástica las poblaciones de mariposa mexicana. En algunos puntos, como en Jalisco, Colima y Michoacán, las lluvias torrenciales podrían acabar con ella si sus capullos no sobreviven. Y mientras en algunas zonas las lluvias torrenciales aumentarán, otros estados del norte del país son vulnerables a grandes sequías, lo cual afectaría la distribución del arbusto del que se alimenta.
La buena noticia es que en ninguno de los futuros posibles planteados por el estudio de José de Jesús, la mariposa mexicana desaparece por completo. Hasta hay una región, en la cuenca del río Balsas o río Mezcala –justo entre Guerrero, Puebla y Morelos–, donde la Baronia siempre aparece presente pese a los cambios climatológicos, sobreviviente.
Pero no seria sorpresa: de acuerdo con el biólogo Luc Legal, quizás el lepidopterólogo que más sabe sobre esta especie, la Baronia brevicornis tiene al menos 70 millones de años de existencia. Como dice José de Jesús, “es un fósil viviente”. Y aunque no está en un riesgo crítico, se le debe cuidar para que deje de estar “casi en peligro”.
En Guerrero, al igual que las personas, las mariposas corren el riesgo de desaparecer.
Texto: Carlos Acuña