
Los especialistas presentan en la UAG el libro La violencia como causa de desplazamiento interno forzado, aproximaciones a su análisis en México, editado por Conapo y UNFPA.
Acapulco, Guerrero, 24 de mayo de 2019. El contexto de violencia relacionado con el narcotráfico que se vive en Guerrero, ha causado el desplazamiento forzado de sus habitantes en los últimos años, de acuerdo con dos investigadores, aunque no es posible decir cuántos son por el anonimato y el miedo en el que viven, además de la falta de herramientas estadísticas exactas.
Una segunda razón importante es la presencia de las mineras en ciertas partes del estado, por los intereses que confluyen al explotar los recursos naturales.
Este jueves fue presentado, en el auditorio de la facultad de Medicina de la Universidad Autónoma de Guerrero (UAG), el libro La violencia como causa de desplazamiento interno forzado, aproximaciones a su análisis en México, realizado por el Consejo Nacional de Población (Conapo) y el Fondo de Población de las Naciones Unidas (UNFPA), evento que formó parte de la inauguración del diplomado Perspectivas teóricas y metodológicas para el estudio de las violencias, que empieza hoy en distintas facultades de la UAG en Acapulco.
Una de las autoras del libro, la antropóloga Cristina Díaz Pérez, expuso que las razones del desplazamiento interno forzado difieren entre las diferentes regiones del país. En el caso del sur, donde pertenece Guerrero, y precisamente en este estado, el contexto de violencia y el narcotráfico son las principales causas de que sus habitantes salgan del estado a vivir a otra parte de México. Las víctimas desplazadas asocian el narcotráfico a lavado de dinero, al sembradío y a la aspiración de ser sicario, principalmente.
Agregó que no todo el desplazamiento responde a la criminalidad en la que se vive, pues también influye la explotación de recursos naturales, como ocurre con las mineras en Guerrero, en las que “hay muchos intereses. Es decir, ¿el desplazamiento le sirve a quién?”.
En entrevistas con víctimas de Guerrero, ellas lamentaron que los lugares adonde se desplazan son reducidos, en comparación con las casas amplias con patios, donde vivieron hasta el momento de moverse. Tardan entre uno y dos años en los nuevos espacios, para volver a relacionarse.
Una de las características de los desplazados es que la mayoría no es pobre, es decir, tiene recursos suficientes para moverse, a diferencia de los estratos económicos más bajos de la sociedad. Otro punto relevante es que los adultos mayores y los niños son de los grupos poblacionales que menos se desplazan.
El otro autor del libro, el maestro Raúl Romo, lamentó que no es posible cuantificar el número de desplazados en el estado, por lo que “no se conoce la magnitud del problema”. Agregó que es difícil obtener información sobre este fenómeno, debido a que las personas desplazadas viven con miedo y quieren mantener el anonimato.
Expuso que no hay una encuesta que revele exactamente las cifras, pero confía en que el censo de 2020, que realizará el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi), resuelva este problema.
Dijo que las personas desplazadas no necesariamente han sido víctimas de la violencia, sino también hay personas que se han movido de su lugar de origen para prevenir precisamente sufrir un delito.
Texto: Ramón Gracida Gómez / Foto: El Sur


