
En 2018, el Equipo Argentino de Antropología Forense realizó las pruebas a los familiares y éstas sirven para determinar la identidad de los cuerpos.
Chilpancingo, Guerrero, 8 de junio de 2019. El Servicio Médico Forense (Semefo) entregó este viernes los restos de tres personas, que figuraban en la lista de más de 100 desaparecidos que son buscados por sus familiares, con el acompañamiento del Centro Regional de Derechos Humanos José María Morelos y Pavón (Centro Morelos), y que fueron identificados por los estudios que les realizó el año pasado el Equipo Argentino de Antropología Forense (EAAF).
Dos de las víctimas son Esmeralda Cuaxtitlan Sixtos, quien tenía 34 años cuando desapareció, y su hijo, Eric García Cuaxtitlan, quien contaba con 19 años de edad, quienes eran originarios de Zitlala y desaparecieron el 20 de octubre de 2016, en la cabecera municipal de Chilapa.
Sus restos fueron encontrados un mes después, el 21 de noviembre de 2016, entre los 33 cuerpos y las ocho extremidades cefálicas que fueron exhumadas en 17 fosas clandestinas en el cerro Tenanchitla, cerca de la comunidad de Pochahuizco, municipio de Zitlala.
Erik García fue visto por última vez con su madre el 20 de octubre de 2016, luego de que la segunda acompañó a su hijo al Conalep donde estudiaba Enfermería.
Vecinos de los familiares de Esmeralda y Erik dijeron que los vieron juntos, como a las 11 de la mañana del 20 de octubre del 2016.
La tercera víctima es Rafael Grande Zapoteco, originario de Chilapa, y quien tenía 18 años de edad cuando desapareció, el 8 de marzo de 2015, en la cabecera de Chilapa.
Sus restos fueron encontrados el 19 de marzo de ese mismo año, en una barranca ubicada entre los parajes de Ajicayán y Zipizaco, municipio de Chilapa.
Rafael salió el 8 de marzo, junto con su primo Roberto Zapoteco Chinito, y ya no regresaron. Una semana después fueron encontrados muertos.
El director del Centro Morelos, Manuel Olivares Hernández, informó que después de unos cuatro años, de que los restos permanecieron primero en las instalaciones del Semefo y luego en el Panteón Ministerial de Chilpancingo, fueron entregados a sus familiares.
Dijo que los restos pudieron ser reconocidos a satisfacción por sus familiares, gracias al trabajo que realizó el año pasado el EAAF, pues recordó que la Fiscalía General del Estado (FGE) ya les había notificado de la identificación positiva, pero que los familiares no tuvieron confianza y buscaron una segunda opinión.
Informó que la semana pasada el EAAF entregó la notificación positiva a los familiares, los que ahora tienen la certeza de que realmente son sus desaparecidos los que se llevan a sepultar.
Dijo que con estos tres restos, ya suman nueve los que han sido entregados luego de que el EAAF realizó los estudios, el año pasado.
Lamentó que haya pasado tanto tiempo para que los restos hayan sido entregados a sus familiares, que les den sepultura conforme a los ritos y costumbres de la zona indígena de la Montaña baja.
“No es posible que los restos que se encuentran a los pocos días de desaparecidos, permanezcan muchos años en el Semefo, sin que sean entregados a sus familiares. Es lamentable que tengan que pasar tres, cuatro o cinco años para que finalmente resulte que sí era el familiar que estaba reclamando”.
Explicó que uno de los motivos por los que los cadáveres permanecen mucho tiempo en el Semefo, es la saturación por la gran cantidad de cuerpos que llegan por la alta criminalidad en Guerrero “y la poca capacidad y poco presupuesto que tiene la FGE y el mismo Semefo, para poder contratar personal suficiente y hacer rápido los análisis”.
Pero también reconoció que otra causa es que la gente tiene miedo y muchas veces no presenta denuncia, y al no presentarla, no hay forma de que les realicen las muestras del ADN que se puedan confrontar con la de sus familiares que buscan.
Contó que saben que hay muchos restos a los que ya les hicieron los análisis, pero como las familias no presentaron denuncia, no hay forma de confrontar los resultados del ADN con los de sus familiares y los restos siguen en calidad de desconocidos.
Pero también mencionó que existe negligencia por parte de la FGE, porque ante el gran número de asesinatos, su trabajo se ha reducido a realizar los estudios genéticos de los cuerpos, pero no se dedica a investigar los casos para detener a los responsables, “podemos afirmar que no hay ningún detenido como responsable de estas desapariciones. La gente se va a llevar sus restos para sepultarlos, y también va a sepultar la esperanza de que algún día se le haga justicia”, lamentó.
Informó que el Centro Morelos representa a 30 familias que buscan a unos 100 desaparecidos, que ha documentado en los municipios de Chilapa, Zitlala, Atlixtac, Ahuacuotzingo, Acatepec y José Joaquín de Herrera (Hueycantenango), pero aclaró que la mayoría de ellos han desaparecido en Chilapa, debido a que es el centro comercial de la región y toda la gente acude allí.
“Chilapa es la cabecera municipal, en donde hay mucho más desaparecidos. Podríamos decir que el 80 por ciento de las desapariciones se han cometido en esa cabecera municipal”, aseguró.
Texto: Zacarías Cervantes / Foto: Jesús Eduardo Guerrero


