
La fundadora de la organización México Negro, Candelaria Donají Méndez Tello, indicó que sufren discriminación de la sociedad, pero también reconoció el desconocimiento de las propias mujeres de sus raíces.
Acapulco, Guerrero, 26 de julio de 2019. Las mujeres afromexicanas son acosadas permanentemente por sus características físicas y de conducta, señaló la fundadora de la organización México Negro, Candelaria Donají Méndez Tello.
Agregó que la percepción en la sociedad sobre la sexualidad de estas mujeres causa la explotación sexual que viven muchas jóvenes.
Ayer dio la conferencia Las mujeres afromexicanas en Guerrero: resistencia y lucha por sus derechos humanos en el auditorio del Instituto Municipal de la Mujer al que asistieron unas 30 personas. La maestra en Ciencias dio las cifras oficiales que muestran que 1.4 millones de habitantes de México se consideran afromexicanos, de los cuales 705 mil son mujeres, es decir, la mitad. En el caso de Guerrero son 229 mil 514 personas que se adscriben a este grupo poblacional.
Explicó que las mujeres afromexicanas son acosadas permanentemente por sus características fenotípicas, entre las que se encuentran “los labios sensuales, senos exuberantes, grandes caderas, el color de piel” e incluso por la forma de caminar. Debido a que son alegres, sonrientes, la sociedad las califica de “mujeres fáciles”.
“Por esta condición de estereotipo sobre la sexualidad” muchas mujeres jóvenes son obligadas a trabajar como esclavas sexuales
Indicó que esta percepción social también “afecta mucho” a las niñas y adolescentes entre 12 y 18 años. Algunas de ellas son abusadas de forma sexual y sicológica, principalmente por familiares y desconocidos. Aseguró que las demandas por estos crímenes no se presentan porque “no tenemos todavía el valor de hacerlo y es una lucha diaria que se sigue trabajando.”
La docente de la Escuela de Turismo de la UAG en Zihuatanejo señaló que la sociedad obliga a las mujeres afromexicanas a seguir los estereotipos de belleza distintos a sus características como es el caso del cabello, ejemplificó, el cual es chino en las mujeres con ascendencia negra, pero el estereotipo marca que sea lacio.
Es tanta la discriminación que también las “trenzitas” originan rechazo que se puede ver en la escuela. Culpó a los medios masivos de comunicación que promueven la imagen estereotipada de belleza.
Este rechazo hacia las afromexicanas también se vive cuando migran a otros estados del país. Son discriminadas porque se les considera que son indocumentadas, “te revisan los documentos para verificar que no sean falsos y te hacen preguntas que permitan corroborar que eres mexicana”, dijo la oriunda de Cuajinicuilapa.
Explicó que esta situación es producto de la ignorancia sobre la afrodescendencia en México, de su cultura y sus tradiciones. También está influenciada por el desconocimiento de las propias mujeres de sus raíces o la negación, aseguró. Es así que cambian su aspecto físico acorde de los cánones socialmente aceptados, “sin embargo muchas características no pueden negarse ni borrarse”.
Lamentó que la sociedad se fije sólo en su aspecto físico y no en su capacidad intelectual, lo que ocasiona que estas mujeres no ocupen puestos directivos en las empresas y tampoco estén en los niveles más altos de la política.
Se pronunció a favor de la reforma al artículo segundo de la Constitución mexicana para que los afrodescendientes sean reconocidos dentro del marco jurídico y sus derechos sean promovidos.
La expositora estuvo flanqueada por la directora del Instituto Municipal de la Mujer, Laura Gómez, y por la directora de Atención a los Grupos Étnicos, Magdalena Valtierra García.
Texto y foto: Ramón Gracida Gómez


