2 diciembre,2019 4:51 am

Recluta un grupo armado a cinco jóvenes en Toluca y los lleva por la fuerza a pueblos de Zirándaro

Testimonio de Alfredo, uno de los levantados, de 17 años, que estuvo 13 días con una célula de la delincuencia organizada, armado, recorriendo comunidades de ese municipio. En cada pueblo vio decenas de hombres jóvenes obligados a servir de sicarios. Se escapó y ahora pide ayuda al gobierno para regresar a su lugar de origen

Chilpancingo, Guerrero, 2 de diciembre de 2019. Reclutado a la fuerza por el crimen organizado, Alfredo, un estudiante del último semestre de preparatoria, vivió entre 13 y 14 días con una célula de la delincuencia recorriendo comunidades del municipio de Zirándaro, en donde observó pueblos “fantasmas” abandonados por la violencia y cientos de jóvenes que, como él, son levantados para servir de pistoleros al grupo delictivo.

Alfredo es originario de Toluca, Estado de México, donde fue levantado el 15 de noviembre.

Vía telefónica, el sábado demandó seguridad a las autoridades para poder volver con sus familiares y el rescate de cuatro de sus amigos con los que fue privado de su libertad, quienes siguen en manos del grupo delictivo. Él logró entregarse a la Guardia Nacional el viernes pasado en una de las localidades en las que se encontraba el grupo delictivo y a donde llegó un operativo de las fuerzas federales y estatales.

Contó que el 15 de noviembre regresaba a su casa con cuatro amigos de una fiesta de 15 años que se celebró en San Buena Ventura, cuando en la Calzada Pacífico, de Toluca, hombres armados que iban en una camioneta los detuvieron, les taparon el rostro y los subieron con violencia a un vehículo.

Sin saber hacia dónde, porque además de que le cubrieron el rostro iba en estado de ebriedad, percibió que los trasladaron hacia un lugar cerca y que ya en el interior de una casa les descubrieron el rostro y vio que tenían allí a otro joven, que después supo es de Tejupilco, también Estado de México.

Explicó que de allí los sacaron en otra camioneta, nuevamente con los rostros cubiertos. Dijo que calcula que viajaron aproximadamente 8 horas hasta llegar “a un pueblito de Guerrero”, de eso se enteró por comentarios de sus captores.

En las primaras horas perdió la noción del tiempo pero calcula que a Guerrero llegarían entre el 16 y el 17 de noviembre.

Contó que los primeros días los tuvieron en una casa donde llegaban muchos hombres armados en camionetas grandes y a él lo obligaban a lavarlas. Dijo que después de cuatro días le entregaron una fornitura y un arma, “de esas tipo ametralladora” y le dijeron que los iban a entrenar para una “batalla”.

Informó que durante la semana siguiente recorrieron varios lugares, que ahora sabe son del municipio de Zirándaro, en donde observó pueblos “fantasmas” porque de 20 a 30 casas, si acaso 3 o 4 estaban habitadas, el resto habían huido.

Añadió que en cada uno de estos pueblos había un grupo de jóvenes armados, similar al que los integraron a ellos, la mayoría obligados por los sicarios. “Eran bastantes, cada grupo eran de 10, 20 o 30 personas, todos hombres jóvenes”, narró Alfredo.

Denunció que durante los días que lo mantuvieron privado de su libertad comían mal y poco.

“A veces los señores de algún pueblo nos daban comida, cuando no comíamos cosas enlatadas. Hubo días que no comimos nada, sólo tomamos agua de los manantiales donde toman las vacas”.

Explicó que el viernes se encontraban en un pueblo, Las Pilas, algo así escuchó, cuando llegó el gobierno, él estaba haciendo del baño y al salir ya ninguno de sus compañeros estaba. Al ver las camionetas del gobierno se despojó de la fornitura y del arma y caminó hacia los efectivos de la Guardia Nacional y policías estatales a quienes pidió ayuda.

Les dijo que era de Toluca y como lo habían levantado con sus amigos.

Declaró que los elementos de la Guardia Nacional le dijeron que lo llevarían ante el Ministerio Público para que de allí se comunicara con su familia.

Sin embargo, denunció que como a medio kilómetro de La Calera, cerca de Zirándaro, de pronto las camionetas de la Guardia Nacional y de la Policía Estatal se detuvieron y lo tiraron de la patrulla en la que iba, “me dijeron que me fuera como pudiera”.

Explicó que en el convoy iban dos camionetas de la Guardia Nacional y dos de la Policía Estatal.

Dijo que caminó descalzo a La Calera, en donde se metió a comprar un refresco en una tiendita y el señor que atendía le regaló unos huaraches, a él le preguntó que cómo le hacía para llegar a Zirándaro y tomar un camión  que lo llevara a Toluca.

El tendero, sin embargo, no supo informarle y después encontró a señor al que le pidió ayuda, éste le dio comida y agua. Después su anfitrión contactó a otro señor y fue por él para trasladarlo a Zirándaro donde se encontraba el sábado en espera de poder salir a su casa de Toluca.

Víctima del temor por lo que vivió, demandó seguridad al gobierno para volver con su familia, dijo que quiere estar seguro de que no le va a pasar nada en el camino.

También demandó que se rescate a sus otros cuatro amigos que quedaron en manos del grupo delictivo, “por desgracia se quedaron allá, no sé cómo la estén pasando”.

Contó que dos de ellos y él tienen 17 años y otros dos son de 18. Los cinco son de Toluca.

https://www.facebook.com/elsuracapulco/videos/454336152163635/

Texto: Zacarías Cervantes / Foto: tomada del video