
Instalan arcos de seguridad en los acceso al evento, que según los guardias, sirven para una revisión mínima. En torno al lugar, la noche de ayer, no hubo vigilancia de la Guardia Nacional, el Ejército, o las policía federal y estatal.
Iguala, Guerrero, 15 de febrero de 2020. Sin el anunciado operativo de seguridad especial anunciado en la sesión de la Mesa de Coordinación para la construcción de la paz, anoche se inauguró la Feria de la Bandera de Iguala, en la que se colocaron en sus dos accesos principales ocho arcos detectores de metales, que son vigilados por policías municipales desarmados y personal de la coordinación general de la feria que estará hasta el primer día de marzo.
Antes de la inauguración oficial, en el monumento a la Independencia, se realizaron algunas actividades cívicas y culturales, como la danza del fuego nuevo que cada año realiza el alcalde en turno. Después de esto, el presidente municipal Antonio Jaimes Herrera acompañado de los miembros de su cabildo y del diputado local Antonio Helguera Jiménez, caminaron del centro hasta las instalaciones donde se realiza la feria en el periférico norte, portando la antorcha y llegan a encender la llama del pebetero que se mantiene encendido durante los 17 días de feria.
En representación del gobernador Héctor Astudillo Flores, asistió el secretario de Desarrollo y Fomento Económico, Álvaro Burgos Barrera, quien acompañó al alcalde postulado por Morena, Antonio Jaimes, a hacer el corte inaugural.
En un recorrido hecho previo a la inauguración oficial, cerca de las 6 de la tarde, no se vio seguridad de la Guardia Nacional, del Ejército, policía estatal o federal. Sólo estaban un par de policías municipales desarmados cuidando la entrada principal, donde fueron instalados seis arcos detectores de metal.
Con los policías se vio a otros dos miembros de la organización de la feria, quienes realizaban revisiones ocasionales a las personas cuando que al pasar por los arcos sonaba la alarma. Otros visitantes ni se detenían a pesar de que sonara la alarma y otros evadían este filtro y pasaban por en medio de ellos.
De acuerdo con los mismos policías, dijeron que la medida es “inservible”, porque para eso consideraron que se requiere al menos a 50 personas para realizar la revisión. Dijeron que es imposible revisar a toda la gente que al ingresar suena la alarma porque no hay donde pongan sus objetos de metal. De cada 100 que ingresan, la alarma suena con un promedio de 65 personas.
Un policía municipal explicó que la opción que les quedaba era utilizar el “criterio”, es decir, que de acuerdo al aspecto de las personas determinaban si las revisaban minuciosamente, “no vamos a revisar a una señora o a un señor que venga con sus hijos, porque los niños se nos quedan viendo y dicen que por qué revisamos a sus papás”.
En el caso de la puerta posterior, que colonda con la unidad habitacional Las Palomas, se colocaron dos arcos detectores de metales, ahí quien se vio que los vigila es una persona de seguridad privada, que esta desarmado, pero que tampoco hace ninguna revisión a las personas a pesar de que la alarma del dispositivo se encienda.
Además de estos dos accesos, los terrenos de la feria tienen otros tres accesos a los dos estacionamientos que tiene. Dos accesos dan hacia la zona de juegos y otro que comunica directamente con el palenque de gallos y que sirve también a proveedores y los mismos comerciantes, y en esos no se realiza ninguna revisión de los vehículos ni de las personas que en ellos van.
El miércoles por la tarde en la sede del 27 Batallón de Infantería se informó, al término de la sesión de la Mesa Estatal para la construcción de la paz, que se reforzaría la seguridad para esta festividad a través de un esquema de seguridad que al exterior e interior de las instalaciones.
Asimismo se había anunciado la instalación de puestos de revisión a personas y vehículos en las entradas y salidas de Iguala, así como recorridos permanentes durante día y noche, sin embargo, ayer tampoco se vieron.
Por la tarde algunos expositores con los que se pudo platicar una hora antes de la inauguración oficial, indicaron que a comparación de ediciones anteriores, a esa hora estaba lleno de visitantes y casi era imposible caminar, pero ayer, había poca presencia de personas a esa hora. Uno de ellos mencionó además, que a comparación de hace un año, les incrementaron en dos mil pesos el costo de los locales, y este año pagaron 18 mil pesos por los espacios cercanos a la entrada principal, por los 17 días de fiesta.
Poco después de la inauguración oficial, hubo un apagón de la energía eléctrica, que minutos después se reestableció.
Cerca de la una de la tarde de ayer, se difundió un comunicado acompañado de fotografías en las que se daba a conocer un recorrido realizado dentro de las instalaciones por agentes de la policía municipal, estatal, ministerial y federal, antes de que empezaran a llegas visitantes, y sin la participación de la Guardia Nacional ni del ejército.
Texto y foto: Alejandro Guerrero
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