
Motivado por el caso de los 43 normalistas y la lista interminable de desaparecidos en México, el director estrenará su obra Desaparecer en el Centro Cultural Universitario de la UNAM.
Ciudad de México, 25 de febrero de 2020. Sobre el escenario del Teatro Juan Ruiz de Alarcón, actores deambulan entre sillas vacías. Van llegando en ropa de ensayo, todos de negro; unos practican sus líneas mientras otros hacen estiramientos. Se alistan para una tragedia.
De lado izquierdo, la actriz Julieta Egurrola se tira al piso y repite para sí un doloroso monólogo que, dos horas después, cuando lo interprete por primera vez en presencia de todo el elenco, habrá de dejarla completamente exhausta y en lágrimas.
Con ojo clínico y semblante de autoridad, un tanto poco impaciente, el director y dramaturgo francés Pascal Rambert supervisa los últimos detalles técnicos antes de la primera corrida de su nueva obra: Desaparecer.
Queriendo acelerar el inicio del ensayo, sube al escenario y da órdenes en francés, inglés y algunas palabras de español. La planta técnica del Centro Cultural Universitario de la UNAM y el elenco, enteramente mexicano, atienden a sus peticiones.
En medio de todas las sillas, Rambert estira una mano y la mira para comprobar que hasta el mínimo rincón esté bien iluminado, para que no se pierda un solo gesto de los actores. Una luz en la cuarta vara del teatro, comprueba, necesita arreglo.
La atmósfera es de expectación y de cierta solemnidad. No es para menos: el grupo de nueve actores está a punto de adentrarse en una tragedia mexicana dolorosamente contemporánea.
Sobre el escenario, una familia habrá de caerse a pedazos ante la desaparición sin rastro de uno de sus integrantes.
Considerado uno de los más destacados artistas escénicos contemporáneos, ganador del Premio de Teatro de la Academia Francesa, Rambert estrenará este viernes un proyecto surgido de la conmoción que le causó confrontarse con la historia de los 43 normalistas de Ayotzinapa.
Según ha relatado, durante una de sus visitas a México –el año pasado presentó Clausura del amor en el Festival Internacional Cervantino y en el Teatro de la Ciudad–, quedó conmovido con la historia de los estudiantes y con la lista interminable de desaparecidos en México.
“Desaparecer es una obra sobre la pérdida. El dolor de la ausencia. La angustia ante un cuerpo que no vuelve. Que no se encuentra. Que no se entierra. Un fantasma vivo en el pecho de todos”, ha descrito.
Tras un proceso minucioso de investigación, entrevistas con actores y un formato colectivo de trabajo, Rambert llegó a la historia de Ángel, un joven cineasta que se adentra en el desierto de Sonora para filmar su nueva cinta y no vuelve a ser visto jamás.
Entre el grupo de colaboradores que reunió para el proyecto se encuentra la actriz Arcelia Ramírez, quien ya ha montado en México versiones de Clausura del amor y de la obra Hermanas, y Egurrola, de quien el autor se declara “enamorado”.
Entre la radiografía del dolor en casa, Rambert introduce un fantasma, a Marimar (Náder), quien denuncia desde el lado opuesto de la vida la insostenible situación de violencia en México.
“No hay nadie en quien apoyarse en este país. Todos se hunden, se resbalan y se unen a los muertos”, declara. Y repudia también los peligros de un país feminicida.
“Es ingenuo, pero verdadero: para mí, Ángel no está muerto”, declara Arcelia, con la convicción de miles de madres en México.
La obra se podrá ver del 28 de febrero al 5 de abril.
Texto: Francisco Morales V. / Agencia Reforma / Foto: @CulturaUNAM (Twitter)


