
Hay grupos que pretenden abrir mercado para el fentanilo, la piedra y la China White, dice Salvador Rangel.
Chilpancingo, Guerrero, 3 de marzo de 2020. El obispo Salvador Rangel Mendoza declaró ayer que la violencia en Acapulco y Chilpancingo ocurrida este fin de semana es porque los grupos del crimen organizado se están abriendo mercado para introducir las llamadas “drogas duras”, como el fentanilo, la China White y la piedra.
Reveló que uno de los narcos le informó que a los jóvenes, a los que su grupo vende estupefacientes, les tiene prohibido que consuman este tipo de drogas duras y que incluso los ha amenazado, pero también que hay otros grupos que quieren meterse a la fuerza a Acapulco y Chilpancingo para venderlas.
Rangel Mendoza fue entrevistado en las instalaciones de la Curia Diocesana de Chilpancingo, después de que se reunió durante casi dos horas con indígenas de las comunidades de San Jerónimo Palantla y Xochitempa Laguna Seca, encabezados por los dirigentes del Frente de Defensa Popular Francisco Villa, Efraín Torres Fierro, Clemencia Guevara Tejedor y Rodolfo Colorado, quienes le contaron testimonios de violencia que sufren por parte de la Coordinadora Regional de Autoridades Comunitarias de los Pueblos Fundadores (CRAC-PF).
Rangel Mendoza insistió en lo que declaró el domingo en Chilapa de que la violencia puede tener sus orígenes en las rivalidades de los grupos delictivos que se disputan la zona, y ahora agregó que hay grupos delictivos que están metiendo al mercado las llamadas “drogas duras”.
Sin embargo, aclaró que no todas las muertes son consecuencia de esas rivalidades, puesto que hay otros asesinatos del orden común y que vale la pena que sean investigados también, y saber de qué se trata.
“Yo creo que en Chilpancingo se ha hecho una labor muy buena de pacificar, de tranquilizar la ciudad y esto no debemos echarlo a perder y provocar una sicosis. “Permítanme un poquito más de tiempo y les podré decir con más certeza, yo tengo esa confianza de ir a preguntar”. Añadió que se tiene que saber quiénes fueron y por qué lo hicieron”.
Informó que ahora ya no tanto es el pleito por la goma de opio porque bajó el precio, “ahora el pleito es por las drogas duras, el fentanilo, la piedra, China White”. Declaró que estas drogas las están metiendo en Chilpancingo y Acapulco.
Reveló: “Un narcotraficante me decía que él no permite que se distribuya en su territorio, que no quiere que los jóvenes se metan esto, les tiene prohibido y hasta amenazados, y les dice que si quieren conseguirla que vengan a Chilpancingo, esto quiere decir que aquí si se distribuye”.
El obispo declaró que desgraciadamente los grupos delincuenciales están utilizando a mujeres y a menores de edad para distribuir estas drogas.
Rangel Mendoza opinó que la mayoría de los asesinatos que se cometieron en Acapulco y Chilpancingo el fin de semana pasado es porque estos grupos se están abriendo mercado, “ustedes saben que Acapulco es un centro turístico y que cuando va la gente a Acapulco no va a rezar, va a divertirse, entonces allí fluye el alcohol, el sexo y la droga. Claro que también hay mar sol y otras cosas complementarias, pero no hay que ser tan inocentes”.
De la muerte del precursor de la Teología de la Liberación en América Latina, Ernesto Cardenal opinó que hizo conciencia para que fijáramos los ojos en la gente pobre, en los necesitados, pero cuestionó sus resultados.
“Yo tengo un argumento, por ejemplo Nicaragua y El Salvador que quisieron ser liberados, sus gobernantes se convirtieron en dictadores, por ejemplo Daniel Ortega”.
Y luego preguntó que donde quedó la labor de liberación que pretendió Ernesto Cardenal, “porque al final los pueblos no han progresado, la gente no ha avanzado y están oprimidos por los gobiernos, como Bolivia, dijo.
En su opinión no todo era bueno en esa ideología, “sobre todo un principio de la Teología de la Liberación justificaba el uso de armas y la violencia, y es lo que el evangelio no permite, por ninguna razón quitarle la vida a otra persona”.
Texto: Zacarías Cervantes / Foto: Archivo El Sur


