2 mayo,2020 10:42 am

¡Adiós al Caifán!

El cuerpo del cantautor y trovador Óscar Chávez fue cremado el viernes por la noche y sus cenizas las conservará su esposa Rosario.

Así lo confirmó Valentina López, portavoz de Pentagrama, la casa disquera para la que grabó el fallecido músico y autor.

“Lo cremaron y las cenizas estarán con su esposa”, indicó.

Ciudad de México, 2 de mayo de 2020. Fue ingresado en el hospital 20 de Noviembre del ISSSTE el miércoles 29 de abril por presentar los síntomas del Covid-19.

El jueves30  le sobrevino un paro respitarorio a Óscar Chávez por una neumonitis causada por el virus que asola el mundo.

Pese a sus 85 años, el deceso del cantautor, grande en la historia de la música popular mexicana y latinoamericana, tomó por sorpresa hasta a su esposa y sus allegados, porque su condición no era grave, refieren.

Pero su apego al cigarro, de muchas décadas, tenía minada su capacidad pulmonar.

Ahora, el gremio musical está de luto, porque se fue un artista que amaba la canción hablada en español, la poesía. Para él, que cantó casi todos los géneros musicales, sólo había buenas letras.

La herencia de la música popular de Guerrero se plasmó en el  disco Guerrero, Óscar Chávez, grabado en 1978.

En él se incluyen canciones como Cajita de Olinalá, La calandria, El Chante Luna, Alingo lingo, Camioncito Flecha Roja, Las pelonas y Linaloe, así como El arrancazacate, Linda costeñita, La petenera, Guerrero en una cajita y El pinto.

Su jerarquía estaba sustentada en un currículum de más de 50 años trayectoria, en la música, el cine, como promotor cultural y activista social y político.

Su vigencia ante diversos públicos queda manifiesta con su récord de 18 abarrotados shows, en el Auditorio Nacional en 18 años de presentaciones.

Le entró sin miedo a la música de protesta desde antes del Movimiento Estudiantil del 68; fue arrestado varias veces por su postura revolucionaria e izquierdista. Nunca tuvo miedo de decir ni cantar lo que pensaba.

En sus últimos años, el artista se aisló más porque tenía afecciones auditivas que le impedían hasta socializar (había que repetirle constantemente las palabras cuando se platicaba con él). Se bajó del trajín, pero no de la bohemia.

“Más que fiestero, era de bohemias, larguísimas, no paraba de cantar nunca. Eran esas reuniones a donde íbamos muchos amigos: Marcial Alejandro, El Negro Ojeda, toda la gente de trova. Gabino Palomares, Amparo Ochoa.

“A últimas fechas sí que le afectó muchísimo la muerte de nuestro querido amigo Chamín Correa, ¡con él hicimos tanto! ¡Ay! ¿Cómo no recordar aquella canción que grabamos los tres como homenaje a Chabuca Granda”, contó Tania Libertad, nostálgica.

De vis huraña, por naturaleza, pero afecto a entregarse a los amigos de los pies a la cabeza, Chávez no se comunicaba con ellos más que por línea telefónica residencial. No usaba dispositivos móviles y cero escribir por correo electrónico.

Lo más probable, según fuentes consultadas, es que su cuerpo sea cremado, por las medidas sanitarias establecidas por esta pandemia.

Texto: Juan Carlos García / Agencia Reforma

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