1 julio,2021 1:53 pm

A pesar de las resistencias, una indígena tuvo aborto seguro en el Hospital de Chilpancingo

jnt-Hospital-General-Guardia-Nacional.jpg: Chilpancingo, Guerrero 06 de mayo del 2020// Guardia Nacional resguarda la entrada al Hospital General Dr. Raymundo Abarca Alarcón, durante la pandemia del Covid-2019. Foto: Jessica Torres Barrera

La víctima de violencia sexual fue acompañada por la activista feminista Marina Reyna, que exigió el cumplimiento de la Norma 046

Chilpancingo, Guerrero, 1 de julio de 2021. Una víctima de violencia sexual, de origen me’phaa y conocedora de sus derechos, pudo acceder a un aborto seguro en el Hospital General Raymundo Abarca Alarcón de Chilpancingo, sólo con el acompañamiento de una activista feminista que exigió el cumplimiento irrestricto de la Norma 046 sobre violencia familiar, sexual y contra la mujer, frente las resistencias que aún persisten en el nosocomio para realizar el procedimiento.

Es el caso de Alicia, recién separada de una pareja violenta en un municipio de la Montaña. Se mudó a la capital del estado para buscar un trabajo para mantenerse y poder pagar sus estudios de licenciatura, que dejó truncos hace poco más de dos años.

Al descubrir que estaba embarazada, relató que acudió al Centro de Salud de la colonia San Juan donde la enviaron el mismo día al Centro de Prevención y Atención a la Violencia Familiar (CEPAVI) del Hospital General. Ahí la orientaron y le explicaron todo el procedimiento. Tenía certeza de que era su derecho porque su ex pareja la forzaba a tener relaciones.

La enviaron a hacerse un estudio en la Unidad de Partería de la Alameda, donde recibió comentarios de un particular de que el procedimiento era muy largo y una mujer que tomó el medicamento para inducir el aborto no pudo tener más hijos, “‘no pierdas el tiempo, mejor ponte a trabajar y enfrenta tu situación’, me dijo”.

A los 15 días, el lunes 21 de junio, volvió con cita al Hospital General de Chilpancingo, aunque le dijeron que había personal calificado para atenderla, también había “un conflicto (interno)”, así que la enviarían al Hospital General Jorge Soberón Acevedo, de Iguala, luego mencionaron que el procedimiento sería en la Unidad de Partería en Chilpancingo, pero que regresara el día siguiente, a concluir la ruta de atención.

No obstante, la Secretaría de Salud (Ssa) Guerrero indica que el Hospital General Raymundo Abarca de Chilpancingo, cuenta con la capacidad de resolución para la debida atencion de la paciente víctima de violación.

El martes 22 de junio, después de hacer algunas llamadas, el personal de Cepavi le pidió a Alicia ir a la Jurisdicción Sanitaria, donde hablaría con la doctora Xóchilt.

En las oficinas de la Jurisdicción, la doctora Xóchilt le dio dos pastillas, y le entregó dos más para que se las tomara en 24 horas, como parte del procedimiento de interrupción, explicándole que no era necesario que fuera internada, sólo si sentía mucho dolor con sangrado que acudiera a urgencias del Hospital General, pero sin mencionar el medicamento. “Di que te caiste”, le recomendó.

Alicia  pensó, “entonces no es como legal, es como a escondidas. Me entró miedo, si estando en mi casa sola, qué iba a hacer”.

La joven explicó que ya tenía comunicación con la directora de la Asociación Guerrerense contra la Violencia hacia las mujeres (Agcvim), Marina Reyna Aguilar, y la llamó de inmediato para comentarle sus dudas.

Reyna Aguilar confirmó que la situación era irregular y negligente. Habló con la coordinadora Estatal de Prevención y Atención a la Violencia, Miriam Aparicio, de la Secretaría de Salud Guerrero, que finalmente reencauzó el procedimiento.

En Guerrero existe una declaratoria de Alerta de Violencia de Género por agravio comparado desde 2019, precisamente porque señaló que el estado no cumple la NOM 046 ni la Ley general de víctimas, en la atención integral de mujeres víctimas de violación. Volvió a ocurrir la semana pasada en Chilpancingo.

Reyna Aguilar estimó que el “conflicto” en el Hospital General para atender a Alicia conforme con los protocolos de salud, se debe a una indicación interna para el personal médico de la que tuvo conocimiento, para que las pacientes entreguen un acta de la agencia del Ministerio Público como requisito para poder someterlas a una interrupción del embarazo producto de la agresión sexual.

Para evitar confrontaciones con posibles objetores de conciencia, se observó que una doctora buscó una maniobra para evitar el papeleo del hospital, que tampoco debe ser necesario, a costa del riesgo para la víctima.

El miércoles 23 de junio, Alicia recibió una llamada de la doctora Xóchilt, de la Jurisdicción Sanitaria, para que fuera al Hospital General de Chilpancingo, ingresó al área de Urgencias a la una de la tarde, la llevaron a piso a las 6 de la tarde, donde estuvo en observación. Salió por su pie el jueves. Reconoció que tuvo miedo de llevar el proceso sola.

Texto: Lourdes Chávez / Foto: Jessica Torres Barrera-Archivo