26 febrero,2022 10:40 am

Se sacuden encierro de casi dos años en la fiesta musical Electric Daisy Carnival

 

Ciudad de México, 26 de febrero de 2022. Quien toque en alguno de los nueve escenarios, o no, da lo mismo, lo que quiere la gente es bailar, moverse al compás de los remixes de los DJ del momento y deshacerse de la tensión y el encierro por casi dos años de pandemia.

En las primeras horas de la primera noche del Electric Daisy Carnival (EDC), que se realiza en el Autódromo Hermanos Rodríguez, alrededor de 90 mil personas (cifra proporcionada por OCESA) están desatados con la variedad de ritmos de electrónica, dance, tecno, house y un montón de corrientes más que caracterizan a esta reunión.

Por ahí de las 18:00 horas fue cuando la manada de personas comenzó a llenar todos los alrededores del inmueble anfitrión y generó un embotellamiento como antes no se veía.

Todos llegaban para celebrar que ya con vacunas, cubrebocas obligatorio para entrar (pero desechado junto al escenario), o certificado negativo contra Covid, ya podían desenfrenarse.

Guztavo MX, Jenny Anaya, Fer Almeida, Discovery Project, Kat Dealerz y Markus Schulz aparecieron en distintos escenarios repartidos por el foro multiusos y generaron la pura buena onda con su música. Cerveza, tragos, agua, hamburguesas, quesadillas, postres y paletas desfilaron entre las manos de los asistentes.

Afrojack, DJ Snake, Deadmau5, Afrojack, Carl Cox, Deorro y Vini Vici serán los estelares y concluirán la jornada alrededor de las 2 de la mañana del sábado 26 de febrero.

El EDC desplegó su creatividad tridimensional, en manos de sus productores y patrocinadores, no sólo en la escenografía sino en murales para dibujar, botargas y juegos mecánicos, como la tradicional rueda de la fortuna o un martillo.

La concurrencia celebra que hay estilos para todos y géneros que les llenan los oídos y les retumban los tímpanos. Hay una franca evidencia de que todos necesitaban olvidarse del encierro y las precauciones por contagios de Covid para solamente bailar y bailar, chelear y chelear y olvidarse de la realidad actual.

Texto: Fabiola Meneses / Agencia Reforma