
Acapulco, Guerrero, 16 de noviembre de 2017. Escritores lamentaron que para este año, el Ayuntamiento de Acapulco convierta, luego de cuatro años de existencia, a la Feria Internacional del Libro de Acapulco (FILA) en un festival de letras, señalando que con eso se comprueba, por un lado, la falta de interés de la actual administración municipal hacia la cultura, a pesar de que su discurso oficial dice lo contrario, y por otro, su falta de oficio para la gestión de recursos.
No obstante, aceptaron que es mejor que nada, luego de que el propio director de Cultura, Julio Zenón Flores Salgado, adelantara que se trabajaría el proyecto sólo con 500 mil pesos de recursos municipales, ante el hecho de que los 2 millones de pesos asignados por la Federación no se han podido conseguir, haciendo que el festival –dirigido por el escritor Antonio Salinas– no tenga exposición y venta de libros y se limite a lecturas, presentaciones de libros, conferencias y conversatorios.
Para el escritor Ricardo del Carmen Gallardo, el hacer un festival literario en lugar de una feria es un escenario negativo, para lamentar, “porque la FILA era un esfuerzo por crearnos una identidad, era una feria de libro de Acapulco, pero de todo Guerrero, y que pretendía buscar niveles de ferias como la de Guadalajara o la de la Ciudad de México”.
No obstante, aceptó que “es el mejor que hay (…) y puede ser más inteligente hacer un festival que una feria del libro, mucho más mediocre, con tan poco dinero”.
Tras resaltar que los presupuestos federales están asignados desde los primeros meses del año, “se evidencia, primero, que hay una mentira sobre la cual podemos hipotetizar”.
Asimismo, que en la actualidad, y de la mano de esta administración municipal, llevar a cabo este tipo de actividades “en términos de política no es cuestión de voluntad, sino también de capacidad; lo que pasó aquí, como lo hemos dicho antes, es eso: faltó capacidad de gestión.
“Lo que se exhibe, ya en la cuestión general de cultura, es que no es una cuestión de buenas voluntades, sino de la incapacidad que se tiene para gestionar los proyectos y de falta de interés por la cultura”, reiteró.
Ya de manera similar, la escritora Brenda Ríos comentaba anteriormente que resultaba peor que no se hiciera alguna actividad; “lo que puedo decir, en términos generales, (es que) me parece lamentable que se reduzca la posibilidad de hacer cosas”, agregando que un buen administrador podría darle una salida decente a la otrora feria (El Sur, edición del 5 de septiembre, 2017).
Mientras tanto, para el escritor y especialista en mercadotecnia cultural, Javier Reyes Martínez, “Antonio Salinas hará un buen como director de este festival, considerando su experiencia como gestor.
Eso, acotó, “si lo dejan dirigir. Me parece que es mala idea desaparecer a las editoriales del evento, porque ese era un elemento importante del mismo.
“Por otra parte, pensé (cuando vi el cambio de nombre) que lo habían hecho para dar cabida a más cosas, para hacer crecer a la Feria y no para disminuirla; es una pena que para esto el municipio no destine los recursos suficientes.
“También es una pena que los proyectos no se entiendan y se deformen con el paso de la administración, ¿en qué terminará convertida la feria del libro?, me pregunto”.
La FILA y su historia
La Feria Internacional del Libro de Acapulco (FILA) nació a mediados de octubre de 2013 y la organizó el gobierno municipal de Luis Walton Aburto, con las idea de apostar por llevar libros y la lectura a una ciudad considerada sinónimo de fiesta.
Con una inversión superior al millón de pesos –no fue desglosada en el presupuesto de Egresos de ese año–, tuvo a la escritora Iris García Cuevas como directora y a Cuba como país invitado e incluso entre sus actividades –lecturas, conferencias, charlas y presentaciones de libros, además una vasta oferta editorial de distintos géneros, autores y editoriales tanto nacionales como internacionales– presentó un concierto de Natalia Lafourcade.
Al año siguiente se invirtieron en la FILA millón y medio de pesos, y fue dirigida también por García Cuevas, teniendo a Argentina como país invitado y con la presencia de autores como Andrés Newman, Alan Pauls y Leila Guerriero, además de que se conmemoró el centenario del nacimiento de Julio Cortázar y Adolfo Bioy Casares, festejo al que se sumó los de los mexicanos José Revueltas, Efraín Huerta y Octavio Paz.
Para 2015, la cifra de inversión de la FILA cayó a un millón de pesos, y buscando un enfoque crítico luego de la desaparición de los 43 normalistas de Ayotzinapa, en Iguala en 2014, se buscó, con las mismas actividades del año anterior y que incluyeron música y teatro, la promoción y fomento de la lectura de forma diferente.
Los periodistas Témoris Grecko, Alejandro Almazán o Federico Mastrogiovanni, entre otros, fueron los invitados.
No obstante que el actual alcalde de Acapulco, Evodio Velázquez Aguirre, ha afirmado que la cultura es la mejor arma contra la delincuencia, en los dos años que lleva su administración, el presupuesto asignado a la FILA fue, para 2016, de medio millón de pesos –siendo la Feria de menor calidad de las realizadas, y repitiendo a Cuba como país invitado–, al igual que el de este año, y que se desarrollaría del 21 al 24 de noviembre en el Zócalo porteño.
Nota: Óscar Ricardo Muñoz Cano/ Foto: Carlos Alberto Carbajal.


