31 octubre,2023 5:25 am

Acapulqueños en busca de víveres congestionan vías de Chilpancingo

Afectados por Otis llegan a la capital por medio del transporte gratuito que ayuda al desalojo de visitantes del puerto. Denuncian  abusos en el costo de la comida y productos básicos. Entrevistados consideran que fue más efectiva la ayuda de gobiernos anteriores frente a huracanes que la de ahora

 

 

Chilpancingo, Guerrero, 31 de octubre de 2023. Acapulqueños que siguen saliendo a  comprar víveres en vehículos particulares congestionan las vialidades en Chilpancingo, y muchos otros llegan a través del servicio gratuito que brindan empresas de transporte público para evacuar a los visitantes del puerto.

Algunos que vinieron por primera vez no sabían que el viaje de regreso no está considerado en el apoyo a los afectados del huracán Otis.

En el tráfico de la ciudad, las combis del servicio público cambiaban la ruta para avanzar más rápido en el embotellamiento, como si hubiera bloqueos o marchas, por el exceso de automóviles en accesos y principales avenidas. Parecía día de marchas y plantones, que no ha habido durante la contingencia.

En el primer cuadro de la ciudad se podía identificar a muchos acapulqueños por la ropa y calzado ligero, haciendo compras.

En las filas para comprar boletos en las centrales de autobuses, se identificaban con despensas en bolsas de mandado, en cajas de cartón, en algunos casos, con flores de cempasúchil y terciopelo para conmemorar el próximo Días de Muertos.

La señora Elsa, vecina de la colonia Emiliano Zapata, en la zona conurbada de Acapulco, denunció que en el Mercado Baltazar R Leyva Mancilla abusaron en el costo de la comida. Le cobraron 125 pesos por una ala de pollo guisada y una coca.

“Se están mandando, ven la necesidad, y entre ellos comentan ‘es pura gente de Acapulco’, para abusar”.

Sentada afuera de la terminal mientras esperaba a un familiar indicó que también los costos de los productos básicos son altos. En un puesto le dijeron que tenían la Maseca a 40 pesos, caro. Aún así quería comprarla y al final le dijeron que estaba agotada.

En el mismo pasillo de la terminal, el señor Juan Carlos Reséndiz, de la colonia Quebradora, señaló que el precio de la canasta básica en Acapulco es aún más alto que en Chilpancingo.

Lamentó que “para estos días después del huracán Paulina, el PRI ya había aplicado el programa de empleo temporal, se estaban distribuyendo pollos, y con Morena no hay nada, ni luz, ni apoyos, tenemos hambre”.

Por otro lado, la señora Galdina de la colonia Emiliano Zapata indicó la carestía de productos también en Chilpancingo, porque no alcanzó a comprar arroz, harina de maíz, ni frijol, ya se había terminado en la Bodega 3B. Sólo llevaba  bolillos, sopa, azúcar, dos manojos de flores y se gastó mil 500 pesos en el viaje.

El señor Alberto Chávez de la colonia Sendero señaló que los saqueos en Acapulco abonan al desabasto; “nos perjudicó a todos: van a pasar meses o años en que se restablezca la economía local” opinó.

Coincidió con todos los entrevistados en que la respuesta de gobiernos anteriores fue más efectiva, en menos de una semana la población tenía apoyos, no salieron a comprar víveres.

Afuera de la terminal de autobuses también había un centro de acopio, que ahora abundan en la ciudad, y un anuncio de dos refugios instalados por el Ayuntamiento, en la oficina de la Secretaría de Seguridad Pública, y en la oficina de Delegaciones municipales.

A través de este sitio, personas que no pensaban volver a sus domicilios a pesar de las carencias optaron por pedir asilo.

 

No quiso volver a Acapulco con un recién nacido

 

Es el caso de Paola Gómez, que el miércoles pasado amaneció con su casa y ciudad destrozadas por el huracán, en la colonia Progreso, y el jueves entró en labor de parto.

Llegó caminando, y pidiendo raid donde había paso,  al hospital de El Quemado, en la periferia de la ciudad, donde, sin luz, no había condiciones para atenderla, y le dieron un pase para el hospital Raymundo Abarca Alarcón, en Chilpancingo.

Pudo llegar el viernes en la noche, con un automovilista que iba a comprar víveres a Tierra Colorada, y que le cobró  400 pesos para llevarlas hasta acá, a ella y a su mamá.

Como había cenado, esperó ocho horas para entrar a quirófano, para el nacimiento de su hija por cesárea.

En el Refugio, reconoció que recibió un trato especial, con una habitación independiente y una cama: “todos son muy lindos, nos han apoyado mucho, nos consiguieron ropa, nos proveen alimentos y tenemos un espacio donde estar, de verdad que después de lo que pasé para salir de Acapulco hoy creo que estoy en medio de ángeles”.

 

 

 

 

 

 

Texto: Lourdes Chávez/ Foto: Jessica Torres Barrera