
Zonas arqueológicas de Chiapas, insertas en regiones asediadas por la violencia y el narcotráfico, han visto reducido drásticamente el número de visitantes. Es el caso de Bonampak y Yaxchilán, en la Selva Lacandona
Ciudad de México, 29 de enero de 2024. Legisladores federales del PAN y PRD condenaron que las zonas turísticas del país se hayan convertido en otra pérdida de territorio ante el crimen organizado.
Grupo Reforma publicó ayer que diversos sitios turísticos enfrentan una crisis de violencia, secuestros, robos y extorsiones, que ha generado el abandono de visitantes.
El senador del PAN Damián Zepeda dijo que la inseguridad terminará con la actividad económica, principal fuente de ingresos de la población. Asimismo, reclamó que no haya una estrategia específica para proteger al turismo.
“Están acabando con la gallina de los huevos de oro en cada uno de estos centros turístico.
“Es una desgracia, una tragedia lo que está pasando en el País con la inseguridad, y el impacto en las zonas turísticas es un impacto más”, alertó el panista, integrante de la Comisión de Seguridad del Senado.
Por su parte, el senador del PRD Miguel Ángel Mancera alertó que ya no se puede llegar al extremo de ceder más territorios al crimen organizado, como son los centros turísticos.
“Estos lugares deben estar vedados para la delincuencia, que deben ser por naturaleza espacios seguros.
“Debemos hacer lo que sea necesario y se debe garantizar la seguridad de nacionales y extranjeros”, mencionó.
Mancera, también integrante de la Comisión de Seguridad, advirtió que dejar a la deriva el problema no permitirá a la larga una solución.
“Se cedería un espacio sin punto de retorno”, previó.
La diputada Teresa Castell aseguró que el Gobierno federal no ha hecho nada para proteger la actividad turística de las acciones del crimen organizado, tal como lo recomendó la Organización Mundial del Turismo, en septiembre del 2023.
“El reto para afrontar esta situación parece muy complejo y requiere de un esfuerzo colectivo de los tomadores de decisiones, además de la implementación de recursos adicionales”.
Baja turismo en Chiapas
Zonas arqueológicas de Chiapas, insertas en regiones asediadas por la violencia y el narcotráfico, han visto reducido drásticamente su número de visitantes.
Es el caso de Bonampak y Yaxchilán, en la Selva Lacandona.
La primera, según cifras de la Coordinación Nacional de Desarrollo Institucional del INAH, disminuyó de 71 mil 571 personas en 2019, año previo a la pandemia, a 31 mil 700 en 2023, y la segunda de 51 mil 901 a 32 mil 478 en el mismo lapso.
Mientras que Lagartero, ubicada en la zona lacustre Lagos de Colón, destacó en 2019 como la segunda más visitada de la entidad, después de Palenque, con 71 mil 843 asistentes, pero el año pasado sólo acudieron al sitio 71 personas, situándose en el último lugar del estado.
Diego Prieto, director del INAH, reconoce en entrevista que “cualquier situación de violencia o de inseguridad incide en el flujo de visitantes” a zonas arqueológicas de Chiapas, pero, aclara, que no es el único factor.
“Pueden ser varios factores”, dice, sin detallar cuáles: “No tengo ese estudio”, responde.
El Presidente Andrés Manuel López Obrador reconoció el año pasado que el narco opera en la Selva Lacandona, donde aviones cargados de cocaína aterrizan de manera clandestina.
Ante la situación, agencias de viajes consultadas por Grupo Reforma, como Mundo Chiapas, recomiendan no viajar por lo pronto a Bonampak o Yaxchilán. “No es segura la selva”, indican cuando se solicita un recorrido turístico.
Texto: Claudia Salazar / Agencia Reforma


