
Se reúnen en el panteón de Las Cruces militantes de izquierda que recordaron la historia de José Luis Martínez y Elín Santiago. Esta ceremonia es parte de la recuperación de la memoria histórica y la lucha por la justicia, dijo el integrante de la Comverdad Nicomedes Fuentes
Acapulco, Guerrero, 10 de abril de 2024. Los guerrilleros del Movimiento de Acción Revolucionaria (MAR), José Luis Martínez Pérez y Elín Santiago Muñoz fueron asesinados por agentes de la Brigada Blanca el 9 de abril de 1979 en Torreón, Coahuila, sus familiares recuperaron sus cuerpos cuatro meses después en la Ciudad de México y el guerrerense José Luis fue enterrado en el panteón de Las Cruces de Acapulco, donde ayer unos 50 luchadores sociales homenajearon a ambos.
A las 10 de la mañana la ceremonia comenzó con unos cantos prehispánicos encabezados por Catarino Hernández del Campo, hijo de los guerrilleros Aurora de la Paz Navarro del Campo y Carmelo Cortés Castro, y se quemó copal. Alrededor había flores, velas y una manta con las fotos de los guerrilleros con la leyenda: “¡Con el Pueblo a la Lucha, con el Pueblo a la Victoria!”
Laura Elena Gaytán Saldívar, militante del MAR y esposa de José Luis Martínez Pérez, leyó la semblanza del guerrillero caído, “alias el Cutza, Raúl, Néstor, Ricardo y otros tantos pseudónimos con los que se le conoció” y que nació el 14 de noviembre de 1948 en Cutzamala de Pinzón.
Sus padres de crianza fueron su tía materna Ofelia y su esposo Julián, campesino, y destacó como buen estudiante en la primaria; intentó ingresar a la Normal Rural Raúl Isidro Burgos de Ayotzinapa, pero no obtuvo la beca, se quedó de oyente y sobrevivió porque su profesor y paisano de la Tierra Caliente, Tomás Díaz, “a hurtadillas sustraía raciones de alimentos del comedor y se las hacía llegar a los dormitorios”.
Estudió en la Escuela Normal Rural de la Huerta Michoacán para ser profesor de primaria y como parte de su activismo estudiantil fue nombrado en 1969 secretario de Acción Política del Comité Ejecutivo Nacional de la Federaciones de Estudiantes Campesinos Socialistas de México (FECSM).
En 1968 ya era integrante del MAR, pero se desconoce con precisión cuándo y por quién fue reclutado para incorporarse a la organización clandestina, dijo Gaytán Saldívar, y probablemente a partir de 1971 ocupó responsabilidades en la dirección nacional.
Martínez Pérez abandonó el magisterio, pasó a la clandestinidad y formó parte del tercer grupo de integrantes del MAR que fueron a Corea del Norte a recibir entrenamiento ideológico y militar. A su regreso y “por su entrega a la causa y su alto grado de confiabilidad”, le encomendaron diversas misiones de gran responsabilidad en varias regiones del país.
Su esposa dijo que Martínez Pérez cayó en un enfrentamiento desigual, pero “murió de cara al sol, con la dignidad y el arrojo que mueren los valientes y mirando a los ojos de sus verdugos mientras herido le disparaban el tiro de gracia en la frente”.
Su cuerpo y el de Santiago Muñoz fueron recuperados cuatro meses después en el Servicio Médico Forense (Semefo) de la Ciudad de México, “se encontraban envueltos en lonas de la Sedena, en total estado de descomposición”, dijo Gaytán Saldívar, quien acudió a esas instalaciones.
Martínez Pérez tuvo dos hijos: Carlos David, procreado con Minerva Armendáriz Ponce, e Inti, hijo que tuvo Laura Gaytán Saldívar. Está enterrado con su hermano Reyes y con Urbano, pareja de su mamá. La hermana del guerrillero, Rosalía Reyes Martínez, acudió al homenaje.
El ex gobernador, universitario y uno de los organizadores del homenaje, Rogelio Ortega Martínez, recordó que José Luis Martínez apoyó el proyecto de la Universidad-Pueblo de la Universidad Autónoma de Guerrero (UAG), que encabezaba el entonces rector Rosalío Wences Reza.
Martha Obezo, militante y esposa del político de izquierda asesinado cuando era coordinador del Congreso del Estado, Armando Chavarría, leyó conmovida la semblanza de Elín Santiago Muñoz, escrita por su hija Alba Victoria Santiago Nevárez, procreada con Elda Nevárez, y que empezó diciendo que el guerrillero caído nació en abril de 1950 en Villaflores, Chiapas, en una familia de campo humilde de seis hermanos.
A Santiago Muñoz le gustaba tocar la guitarra y cantar, practicó el futbol, basquetbol y box; estudió en la Escuela Normal Rural de Mactumactzá y a principios de la década del 70 se unió al MAR y ocupó “algún cargo directivo de la organización”. Tuvo dos hijos.
El 9 de abril de 1979 “fueron ejecutados extrajudicialmente por elementos de la Brigada Blanca, le dispararon tantas balas que hasta la fecha, las paredes de la casa ubicadas en la calle Zacatecas en Torreón, Coahuila, aún conservan los huecos de esos disparos”. Su cuerpo fue recuperado por su familia.
La presidenta de la Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH), Rosario Piedra Ibarra, destacó que en su gestión creó una oficina especial para investigar la violencia política de Estado y la publicación de una recomendación 98/2022 para consignar las violaciones de derechos humanos.
Hizo entrega del acta de nacimiento de Martínez Pérez a su esposa porque “otra de las cosas que hizo el Estado mexicano fue querer borrar la memoria de todos los desaparecidos y tuvimos que rescatarla” y ejemplificó, entre lágrimas, con el caso de su hermano Jesús Piedra, de quien se llevaron sus calificaciones de la escuela.
El comisionado del Mecanismo de Esclarecimiento Histórico, Abel Barrera Hernández, reivindicó la lucha de las mujeres buscadoras desde Rosario Ibarra de Piedra hasta la fecha, “hurgando en la morgue, hurgando en los cerros, aquí en Acapulco cuántas madres han ido a El Veladero y a otros lugares para encontrar restos de sus familiares”.
Completó la historia de la recuperación de los cuerpos de los guerrilleros y que publicó en El Sur este lunes: el ir y venir de Gaytán Saldívar de Chihuahua a la Ciudad de México después de que salió del Campo Militar Número Uno en julio de 1979, las resistencias de las autoridades, el trayecto a Acapulco con la ayuda de Urbano y el homenaje de los compañeros taxistas de este lunes.
El ex integrante de la Comisión de la Verdad de Guerrero (Comverdad), Nicomedes Fuentes, reivindicó este homenaje como parte de la recuperación de la memoria histórica y la lucha por la justicia y propuso otro encuentro para seguir con estos objetivos.
Hubo minutos de silencio, lágrimas, consignas de la izquierda histórica, mezcal, chilate e intervenciones artísticas de parte del cantautor Balam Gardeño, Emperatriz Basilio, quien leyó un poema dedicado a Martínez Pérez, y Josafat Nava, quien compartió unos versos instantáneos. El evento se extendió casi cuatro horas y fue moderado por Linayme Reyes Ávila.
Asistieron, entre otros, la representante de la CNDH en Guerrero e hija del guerrillero Lucio Cabañas, Micaela Cabañas, la integrante de la Organización Campesina de la Sierra del Sur (OCSS), Norma Mesino, la militante del MAR, María Guadalupe Estrada Gámez, Eloy Cisneros, Camilo Valenzuela, Ángeles Santiago Dionicio, Diana Hernández, Mauro García Medina, Ramón Gracida González, Martín Hernández, Rosa María Gómez Saavedra y Palemón Castrejón Salgado.
Asimismo, los integrantes del Colectivo Contra la Tortura e Impunidad (Ccti), Raymundo Díaz Taboada y Hugo Ozuna, Rodrigo Vladimir Ramírez Wences, hijo de un estudiante desaparecido de la preparatoria 7, Rufino Guzmán, David Molina, José Higuera, dos viudas de El Charco, tres militantes purépechas de Michoacán, el recién homenajeado Juan García Costilla, su esposa Anita Estrada, su hijo Raúl Séndic García Estrada y su nieta Anita.
Texto: Ramón Gracida Gómez / Foto: Carlos Carbajal


