29 noviembre,2024 9:36 am

Silvia Pinal, diva eterna

 

Ciudad de México, 29 de noviembre de 2024. La leyenda del cine mexicano Silvia Pinal murió este jueves a los 93 años tras una infección en vías urinarias. La noticia fue confirmada por la oficina de prensa de TelevisaUnivisión.

La “Última Diva del Cine Mexicano” fue hospitalizada de emergencia el viernes en la Ciudad de México, luego de haber presentado baja presión y arritmia cardíaca.

Durante los últimos años, Pinal había sido internada en varias ocasiones, hace un año por un contagio de influenza, lo que provocó que pasara vísperas de Año Nuevo en el hospital.

Nacida el 12 de septiembre de 1931 en Guaymas, Sonora, Silvia Pinal Hidalgo fue una figura clave de la Época de Oro del cine mexicano y una de las actrices más queridas del País.

La actriz debutó en la pantalla grande en 1949 con La Bamba, dirigida por Miguel Contreras Torres, donde interpretó a Emilia, personaje que rápidamente la destacó por su talento y carisma.

A lo largo de su trayectoria, hizo colaboraciones memorables con estrellas como Pedro Infante, Mario Moreno “Cantinflas” y Germán Valdés “Tin-Tan”.

En la década de 1960, alcanzó reconocimiento internacional al trabajar con el cineasta español Luis Buñuel en clásicos como Viridiana (1961), El Ángel Exterminador (1962) y Simón del Desierto (1965), consideradas obras maestras del cine.

Además de su legado en el cine, Pinal dejó una marca imborrable en la televisión con Mujer, Casos de la Vida Real, un programa que durante 20 años presentó historias que abordaban temas sociales relevantes como la violencia, la desigualdad y la salud.

Pinal también incursionó en la política, ocupando cargos como diputada y senadora por el PRI, y se desempeñó como primera dama y presidenta del DIF en Tlaxcala durante el mandato de su entonces esposo, Tulio Hernández Gómez, de 1981 a 1987.

La recuerda la escritora Guadalupe Loaeza

“Hace muchos años vino Silvia Pinal a comer a mi casa. De adolescente, yo ya la conocía, porque era la madrastra de mi mejor amiga, en la época en que ella estaba casada con Gustavo Alatriste; entonces, Gaby me platicaba del guardarropa en su residencia del Pedregal de San Ángel, donde colgaban largos abrigos de mink y chinchilla”, recordó la escritora Guadalupe Loaeza.

Mencionó que Alatriste “era un productor y empresario muy rico. Dueño, entre otras cosas, del hotel y de la mueblería Francis, que estaban en Paseo de la Reforma. Alatriste no le negaba nada; la adoraba. Mi amiga me decía que Pinal era la madrastra más buena y divertida del mundo y que qué diferencia con Ariadna Welter, de la que su padre se acababa de divorciar”.

La autora de Las niñas bien aseguró que “Gaby imitaba en todo a la Pinal y me contaba que en la sala de su casa estaba el retrato que le había pintado Diego Rivera en 1955. Las dos teníamos 15 años y nuestra máxima ilusión era ser artistas de cine. También yo quería ser como Pinal, tener la misma cinturita, bailar cha-cha-chá, contar con unos hombros redondos y tener una sonrisa irresistible”.

Cuando veía sus películas admiraba su gracia natural, su “ángel” y su desparpajo.

En 1995, “cuando ya era yo periodista y Pinal acababa de divorciarse del gobernador de Tlaxcala Tulio Hernández, nos reunimos en su casa, siempre en el Pedregal, para hablar de la posibilidad de convertir en telenovela Las niñas bien (1985)”.

Rememoró que en esos años Pinal tenía un programa muy exitoso que se llamaba Mujer, casos de la vida real, el cual permaneció al aire 21 años. “La producción que me proponía trataría de mostrar la frivolidad, lo poco patriotas, lo sacadólares de las esposas de los políticos y de los empresarios millonarios”.

Aseguró que no aceptó la propuesta de Pinal “por temor a que hubieran desvirtuado mi libro. ‘Tenme confianza, pondría a gente especializada para darle un tratamiento especial, que yo escogería a las actrices, el vestuario y los diálogos, todo estaría bajo mi control’, me dijo con mucha seguridad. Me acuerdo que no me atrevía a decirle que no a Pinal. La admiraba mucho. Entonces ya había sido senadora e integrante de la Asamblea del Distrito Federal, en donde se ocupaba de la cultura”.

Cinco años después, en agosto de 2000, Pinal la llamó por teléfono para pedirle que la invitara a comer a su casa. “Ese año aparecían prácticamente todos los días en la prensa notas en relación a la orden de aprehensión en su contra por un presunto fraude genérico que ascendía a 9.5 millones de pesos, que la actriz había realizado en su calidad de presidente de la Asociación de Productores de Teatro (Protea). En ese tiempo ella vivía en Miami y aparecía en la televisión muy angustiada, nerviosa y deprimida. Era igualmente investigada por una defraudación calculada en 190 millones de pesos. Alejandro Gertz Manero, que fue Secretario de Seguridad Pública del Distrito Federal y ahora es el Fiscal General de la República, estaba detrás de ella.

“Cuando vi llegar a Pinal a mi casa, me sorprendió y me dio mucho gusto, se veía mucho más joven que los 63 años que tenía entonces. Y a partir del momento en que las dos nos tomamos un tequilita, ella me abrió su corazón y empezó a platicarme todos los sinsabores que había tenido en su vida”.

La escritora dijo que “en primer lugar, lo que padeció por la muerte de su hija Viridiana Alatriste, a los 19 años, el 25 de octubre de 1982. ‘Me enteré cuando acababa de llegar de una fiesta, y estaba vestida toda de rojo, así me fui a Gayosso y todo el mundo me miraba con ojos de reproche. No entendían que no había tenido tiempo de cambiarme. Estaba como una loca’, me decía, con lágrimas en los ojos”.

Enseguida hablaron de sus hijas, de la competencia que tenía con ellas, “especialmente Sylvia Pasquel. ‘Me imita en todo. Se viste y habla como yo. En el fondo, me tiene mucha envidia. En cambio, Alejandra hace lo que puede: es muy creativa, llena de vida y de proyectos. A veces sí me saca canas verdes’. Cuando le advertí un gesto de más amargura fue cuando me habló de Enrique Guzmán, con quien se casó en 1967. ‘Antes de casarnos, estábamos enamoradísimos. Un día, de plano estacionamos el coche en una de las calles del Pedregal y empezamos a besarnos con tal pasión y excitación que de pronto aparecieron dos motociclistas, que nos querían llevar a la cárcel por faltas a la moral. Después de casarnos, Enrique comenzó a pegarme. Era una violencia terrible. Yo sufría muchísimo. Me aguantaba porque teníamos un programa de televisión con mucho éxito que se llamaba Silvia y Enrique. Fue la peor época de mi vida’.

“Nos despedimos sintiéndonos muy cercanas. Ella se había convertido en el típico ejemplo de un caso de la vida real de una mujer. No me queda más que decirle a nuestra estrella de cine preferida, Silvia Pinal, descansa en paz”.

Sacó a escondidas de la España de Franco una copia de Viridiana, dirigida por Buñuel

Silvia Pinal es la verdadera responsable de que existan las joyas cinematográficas que filmó con Luis Buñuel.

Fue la actriz mexicana quien convenció a su entonces esposo, Gustavo Alatriste, para que le ayudara a producir una película que dirigiría Buñuel. Viajaron hasta España para hacerle la propuesta al realizador aragonés.

“Él nos preguntaba a mí y a Gustavo por qué queríamos hacer una película con él si no daba ni un centavo en taquilla, sabía que no era un director comercial”, contó Pinal en una entrevista con Reforma en 2008.

Aquella joven actriz, sin mayores logros, consiguió convencer a Buñuel, una figura que ya para entonces estaba a la altura de grandes pintores y escultores del siglo XX.

Así concretaron Viridiana (1961), ganadora a una Palma de Oro en el Festival de Cannes; El Ángel Exterminador (1962) y Simón del Desierto (1965), acreedora al Premio Especial del jurado en el Festival de Venecia.

La primera de ellas, basada en la novela Halma, de Benito Pérez Galdós, fue prohibida en España por su sátira del idealismo cristiano.

El dictador Francisco Franco, católico irrestricto, había dado la orden de quemar el material, pero Pinal consiguió esconder una copia en su equipaje de mano para sacarlo de España y traerlo a México. Gracias a eso pudo ser proyectada en todo el mundo. En España pudo verse hasta 1977.

Los productores ejecutivos se llevaron otra copia y el hijo de Buñuel llevó en coche otros negativos a Francia.

“Yo hice la única película en habla hispana que ha ganado la Palma de Oro, ni en España ni en otros países tienen ese premio, así que me siento orgullosa.

“Además, yo se la había dado a don Luis, pero, cuando murió, le dejó todos sus premios a su hijo Juan Luis, y Juan Luis me regaló la Palma de Oro y se lo agradecí mucho porque es el premio más importante de mi carrera”, contó Pinal.

Exiliado de España, Buñuel filmó en México El Ángel Exterminador junto a Jacqueline Andere y Enrique Rambal, en los icónicos Estudios Churubusco Azteca.

El trabajo recibió el Premio Fipresci de la crítica internacional y el de la Sociedad de Escritores del Cine en Cannes. El Ángel Exterminador fue un éxito de taquilla y hasta la fecha sigue siendo considerada una de las obras más destacadas del cine mexicano.

Sobre Simón del Desierto, protagonizada con Claudio Brook, uno de los capiteles utilizados en el rodaje fue rescatado por la Filmoteca de la UNAM en 1988. El capitel estaba semienterrado, con dos toneladas de peso, en un antiguo terreno de arado, el otro había sido trasladado a la iglesia de la comunidad de Ixmiquilpan, Hidalgo, por los pobladores.

Y gracias al apoyo del realizador Emilio Maillé, el archivo universitario lo trasladó a sus instalaciones de Ciudad Universitaria, donde se puede apreciar en la entrada del recinto.

Guardan minuto de silencio en el Senado de la República

Mientras que en el Senado se guardó un minuto de silencio en memoria de la primera actriz Silvia Pinal Hidalgo.

Gerardo Fernández Noroña, presidente de la Mesa Directiva, dio a conocer a la asamblea sobre el fallecimiento de Silvia Pinal ocurrido ayer por la tarde a los 93 años, por lo que solicitó guardar un minuto de silencio en recuerdo de la que es considerada la última diva del cine mexicano.

El Pleno senatorial también rindió un minuto de aplausos en honor de la artista mexicana; “la patria pierde a una gran actriz. Nuestra solidaridad para familiares y amigos”, expresó tras la ovación el presidente del Senado.

Fernández Noroña recordó que, además de su trayectoria actoral, Silvia Pinal también tuvo una importante faceta política como senadora, diputada federal y congresista en la entonces Asamblea de Representantes del Distrito Federal.

Texto: Agencia Reforma