
Ningún equipo arriesgó de más. La Máquina desaprovecha su buen primer tiempo. Otras tablas permitirán a los cementeros pasar a la Final del Apertura 2024
Ciudad de México, 6 de diciembre de 2024. La buena noticia para Cruz Azul es que el domingo incluso un empate le permitirá ser finalista del Apertura 2024.
La mala es que tuvo un funesto desenlace la última vez que igualó el juego de ida en una Liguilla contra América, apenas en la Final anterior.
El 0-0 en la ida de la Semifinal deja la serie abierta, en suspenso de cara al segundo capítulo, también en el Estadio Ciudad de los Deportes.
América no lucía muy preocupado pese a la aparente necesidad de llevarse una ventaja a la vuelta. Luego de seis Semifinales consecutivas a la plantilla le sobra oficio, pero el técnico André Jardine parece tentar demasiado al destino.
Cruz Azul desaprovechó su buen primer tiempo. En apenas siete minutos ya había exigido al portero Luis Ángel Malagón con los potentes tiros de Ángel Sepúlveda y Rodolfo Rotondi. Después, Luis Romo perdió un tiempo en su intento de controlar el balón, a pase de Sepúlveda de primera intención, y eso permitió la reacción de Ramón Juárez, el más destacado del juego.
El portero Kevin Mier orquestó otra jugada de gol con un pase en diagonal a Ignacio Rivero, quien cedió a Romo y éste de taquito dejó solo a Alexis Gutiérrez, tan sorprendido por la evolución de la jugada que corrió a destiempo y ello permitió la reacción azulcrema.
Las Águilas se fueron vivas al complemento. Jardine es especialista en ajustar y así ocurrió, por ello las mejores opciones fueron de su equipo, en un remate de Brian Rodríguez bien tapado por Mier y en un cañonazo de Alan Cervantes.
El segundo tiempo ofreció un duelo trabado, de muchas fricciones y poco futbol, apenas memorable por el regreso a las canchas del chileno Víctor Dávila para las Águilas.
Ningún equipo arriesgó de más. Los cambios fueron posición por posición. El club azulcrema se llevó cuatro goles al enfrentar a Cruz Azul hace unos meses, pero ayer salió ileso, claro, con la necesidad de ganar el domingo o despedirse del sueño del tricampeonato.
A Cruz Azul un empate le permitirá ser finalista, pero su historia contra el América tampoco invita a derrochar optimismo.
Kevin Mier cierra su puerta
Kevin Mier es un portero de equipo grande.
El colombiano es uno de esos arqueros a los que casi no les llegan, pero cuando lo hacen, sabe responder para salvar su arco.
Se podría decir que ayer tuvo un día de campo ante América, pero eso sería una mentira, pues a pesar de no tener demasiada participación con las manos, su presencia con los pies fue fundamental para Cruz Azul.
Básicamente el cafetalero fue un central más, no fue raro verlo una y otra vez lejos de su área, casi a la altura de los zagueros, metido entre la línea de tres cementera para mostrarse como opción de pase y así ser él quien comenzaba los avances.
Pero todo ello no hubiera servido de nada si no aparecía para atajar las dos oportunidades que tuvieron las Águilas. Primero salvando un mano a mano contra Brian Rodríguez dentro del área y luego lanzándose para desviar el disparo de Alan Cervantes que parecía colarse en su ángulo superior derecho.
Tal vez no hay portero más completo que Mier en el futbol mexicano y ayer dio otra de esas exhibiciones que lo demuestran.
Marcan azulcremas el territorio
El antes llamado Estadio “Azul” se pintó de amarillo para apoyar al bicampeón.
Sí, la tan ninguneada nueva casa del América esta vez si contó con un ambiente y soporte digno de un equipo que ha alzado dos títulos seguidos en la Liga MX. La entrada reportó 29 mil 401 espectadores.
Mucho se habló de lo abandonado que se había sentido el conjunto dirigido por André Jardine a lo largo de todo el torneo, por aquello de los partidos que tuvieron que jugar con las gradas semi vacías o incluso repletas de los colores rivales, como en el Clásico ante Chivas.
Ayer las playeras y banderas amarillas casi no dejaron ver el color azulgrana de las butacas y los cánticos no dejaron de impulsar a las Águilas.
“¡Azul, decirme qué se siente, tener en casa a tu papá!”, resonaba entre la afición azulcrema, seguido por un “¡Chemo, decirme qué se siente, haber perdido la Final!” que caló hondo entre los fans celestes que también se dieron cita en el lugar, pero que fueron opacados ante la mayoría azulcrema.
Texto: Staff / Agencia Reforma


