
Señala Isianel Delgado Martínez, presidenta de Colegio de Nutriólogos del estado, que en la entidad ya hay pequeños con hígado graso y resistencia a la insulina “por los malos hábitos alimenticios”
Acapulco, Guerrero, 14 de enero de 2025. La presidenta de Colegio de Nutriólogos del estado de Guerrero, Isianel Delgado Martínez, indicó que los principales problemas de salud en la población de la entidad son diabetes mellitus tipo 2, hipertensión arterial, sobrepeso, obesidad, resistencia a la insulina, dislipidemia que puede ser mixta o individual como aumento de triglicéridos, colesterol y ácido úrico, y llamó a detectarlos en unidades de primer nivel para evitar complicaciones y para alargar la esperanza de vida de las personas.
Añadió que la población pediátrica está teniendo mucha prevalencia de sobrepeso y obesidad, además de que “es muy común encontrar a los niños con ya resistencia a la insulina tan chiquitos, por los malos hábitos alimenticios”, porque no se enseña a comer vegetales, que en Guerrero se consumen alimentos altos en carbohidratos, y ahora hay menores con problemas de hígado graso que antes no ocurrían.
Advirtió que la prevalencia de enfermedades crónico-degenerativas a nivel nacional, principalmente en Guerrero “es un problema de salud pública grande y enorme que existe en el estado, pero también sí es importante recordar que tenemos que mejorar”, y que la salud preventiva o el primer nivel de atención es sumamente importante con pláticas en los Centros de Salud.
Consultada vía telefónica sobre las enfermedades de los guerrerenses, luego de las fiestas decembrinas, donde hay un aumento en el consumo de alimentos, señaló que es la temporada donde menos se cuida la alimentación, se abusa de los azúcares, carbohidratos, alimentos altos en grasa y en ocasiones se deja o descuida el tratamiento farmacológico cuando ya se tiene detectado un padecimiento crónico-degenerativo.
Acentuó que es importante acudir a algún especialista o nutriólogo clínico para que pueda ayudar a las personas a controlar los síntomas, efectos secundarios y complicaciones, mejorar la alimentación y a su vez la salud, con el tratamiento farmacológico que se requiera, y acompañarlo de ejercicios específicos dependiendo de la enfermedad.
A pregunta de cuánto puede ayudar a la esperanza de vida el llevar una buena nutrición, Delgado Martínez dijo que es sumamente buena, unos 30 o 40 años en promedio, siempre y cuando se cuide la enfermedad y se cree un hábito, sin recaídas a los dos o tres meses, porque se vuelve al mismo problema.
“En ocasiones tenemos el diagnóstico y no tomamos el medicamento, no hacemos cambios en la alimentación, no hacemos ejercicio, ¿y esto a qué va a llevar?, pues conlleva a complicaciones”, dijo, y agregó que un sobrepeso puede subir a obesidad y complicarse con resistencia a la insulina, diabetes, hipertensión o enfermedades renales.
Sobre las edades de los pacientes, dijo que quienes tienen más presencia de problemas de sobrepeso, obesidad y resistencia a la insulina son la edad pediátrica, de 6 a 11 años, que también la adolescencia es un grupo importantísimo, y que el hígado graso en niños se debe al aumento del consumo de alimentos procesados y bebidas azucaradas que se consumen muy comúnmente en Guerrero.
“Tanto adulto como niño, mucho refresco, de verdad, es una cosa bárbara, llega el jueves de pozole y todos con su pozole y refresco, pero no ves ningún vegetal en su alimentación”, expresó la maestra en Nutrición Clínica que actualmente trabaja en un hospital de la Ciudad de México.
Lamentó que falta en la educación en salud acudir al primer nivel de atención y realizarse por lo menos estudios de laboratorio básicos, para saber cómo se está metabólicamente, porque las personas regularmente se atienden hasta que ya se sienten mal, cuando ya existe un problema.
“En ocasiones pensamos que como somos delgados estamos bien metabólicamente y no funciona así: puedes ser una persona delgada que presente triglicéridos elevados, colesterol elevado, a la mejor glucosas elevadas, o ya tengas problemas de insulina o presentes principalmente presión alta. Lo que comúnmente se ve con personas adultas cuando son delgadas hay mucho aumento de triglicéridos y colesterol”, explicó.
Delgado Martínez tiene entre su experiencia laboral haber sido responsable del departamento de Nutrición Clínica en el Instituto Estatal de Cancerología Dr. Arturo Beltrán Ortega, del departamento de Nutrición del CRIT de Acapulco, nutrióloga clínica en el hospital Shriners de la Ciudad de México, brindar atención nutricional en consultoría privada, y apoyo en la coordinación de la Red de Centros Estatales de Oncología y Nutrición.
Texto: Yee Trujillo


