20 febrero,2025 8:39 am

Guerrero, uno de los estados con más niñas, niños y adolescentes repatriados de EU: ONG

De 2019 a junio de 2024 se contaron 111 mil 768 eventos de devolución de menores de edad de nacionalidad mexicana desde Estados Unidos hacia México. Entre los 10 estados con más de mil eventos de repatriación de menores de 18 años, Guerrero ocupa el segundo lugar, después de Chiapas, con 13 mil 109 casos, sobre todo de varones adolescentes no acompañados. Desplazamiento forzado, reclutamiento del crimen organizado y pobreza, son las principales causas de que esa franja de población emigre

El Sur / Ciudad de México, 20 de febrero de 2025. El reclutamiento forzado por parte del crimen organizado, el desplazamiento interno que ocasiona la violencia y la marginación socioeconómica han sido las causas, en las últimas décadas, de que más personas huyan de Guerrero con el objetivo de llegar a Estados Unidos. Entre ellas se encuentran centenares de niñas, niños y adolescentes, quienes, solos o acompañados, muchas veces logran cruzar la frontera norte, pero son repatriados por las autoridades de ese país.

En diciembre pasado, la Red por los Derechos de la Infancia en México (Redim) publicó el Informe sobre trata y desaparición de niños, niñas y adolescentes en contextos de movilidad en México, en el que Guerrero aparece como uno de los estados con más “infancias y adolescencias repatriadas” tras ser detenidas por la Patrulla Fronteriza de EU.

Redim retomó en su reporte los datos de la Unidad de Política Migratoria, Registro e Identidad de Personas de la Secretaría de Gobernación (Segob), según los cuales de 2019 a junio de 2024 se contaron 111 mil 768 eventos de devolución de niñas, niños y adolescentes de nacionalidad mexicana desde Estados Unidos a México.

Entre los 10 estados que destacan por tener más de mil eventos de repatriación anualmente de menores de edad, Guerrero ocupa el segundo lugar con 13 mil 109 casos, sobre todo varones adolescentes no acompañados. El primer lugar es de Chiapas, con 13 mil 332, y en tercero se coloca Tamaulipas, con 12 mil 274. Estas tres entidades son las únicas que aparecen todos los años en las cifras oficiales.

Les siguen Oaxaca, con 8 mil 180 casos; Guanajuato, con 5 mil 861; Veracruz, con 5 mil 208; Chihuahua, con 4 mil 119; Puebla, con 3 mil 800; Michoacán, con 3 mil 417, y el Estado de México, con mil 103.

La fundadora de MidesDH –consultoría especializada en temas relacionados con migración, desarrollo, seguridad y derechos humanos–, Vania Yael Núñez, quien participó como asesora en el informe de Redim, explica a El Sur que cuando se habla de “eventos”, significa que un mismo niño, niña o adolescente fue repatriado varias veces en un mismo año.

Entrevistada vía telefónica, Núñez menciona los diversos factores que contribuyen a que Guerrero figure, todos los años sin excepción, entre las entidades con mayor número de eventos: además de la pobreza permanente, ahora se suman los casos de desplazamiento interno y el reclutamiento forzados por parte del crimen organizado.

“Guerrero y Chiapas son de los estados más pobres. Pero, además, las repatriaciones tienen una concordancia total con entidades que tienen desplazamiento interno forzado. Esp es algo que hay que resaltar mucho”, remarca la especialista.

Desplazamiento y reclutamiento forzados

En los pasados cuatro años del gobierno del ahora expresidente de Estados Unidos Joe Biden, “vimos una de las mayores movilizaciones humanitarias de la historia de las Américas”, resalta José María Ramos, doctor en Ciencias Políticas y Sociología y profesor del Colegio de la Frontera Norte, en Tijuana.

Cerca de 8 millones de detenciones, de 192 nacionalidades, de las cuales se estimaría, dice, que al menos entre 45 y 55 por ciento son de México.

“Los mexicanos migran por trayectorias laborales, redes familiares, redes socioculturales, por razones socioeconómicas, falta de empleo –comenta–.

En estados como Guerrero y Chiapas, tradicionalmente ha habido una experiencia migratoria y a pesar de que tienen grandes recursos naturales y atractivos turísticos, existen una serie de desigualdades sociales que generan estas dinámicas de mayor emigración”.

Biden estableció cerca de ocho programas migratorios, recuerda. Uno incluyó el tema de la reunificación familiar, que no existió en la primera administración de Donald Trump y que nuevamente se va a suspender. Con las visas humanitarias, dice Ramos, “vimos en esos cuatro años que no solamente migraban los hombres sino familias enteras, y en éstas iban menores que acompañaban a la madre o al padre, pero también el fenómeno de menores no acompañados”.

–¿Por qué están migrando niñas, niños y adolescentes de Guerrero? –se le pregunta.

–Un factor es el socioeconómico. Un segundo factor tiene que ver con las redes socioculturales y/o familiares, en el sentido de que muchos de esos menores tienen parientes en Estados Unidos y si existen dificultades socieconómicas se generan esas emigraciones. México sería el principal país y luego estarían Venezuela, Colombia, Cuba, Ecuador; los países de Centroamérica que ya tienen una tradición migratoria, e igualmente los países asiáticos.

José María Ramos coincide con Vania Yael Núñez en que las consecuencias de la violencia son factores fundamentales de las migraciones de infancias y adolescencias: “Cuando esos menores ya no tienen padres o están ausentes a raíz de los conflictos derivados del narcotráfico. El desplazamiento forzado y el reclutamiento forzado por grupos criminales se da por esos temas”.

El desplazamiento forzado, agrega, “podría ser una de las principales alternativas que tendrían estos menores, pero sobre todo cuando no está el padre, sino la madre y el hijo, o el menor solamente, para recibir alguna opción de asilo o refugio. Una de las razones por las cuales se conceden estas visas es cuando el o la menor tiene el apoyo por parte de un familiar que responderá por él o ella en Estados Unidos”.

Ante un Estado débil, el crimen saca partido

En México, lamenta Vania Yael Núñez, no existe una estructura para atender el desplazamiento forzado, no hay un marco legislativo. De manera histórica, enfatiza, hay migración de entidades como Guerrero, Michoacán, Oaxaca y Chiapas.

“Es un tema estructural, en el que estos estados han sido mayormente abandonados y que son más explotados por las riquezas naturales que tienen. Han sido empobrecidos y las personas han tenido que migrar a Estados Unidos y a otras ciudades del país o de la misma entidad”, contextualiza.

“Se suma el crimen organizado, que tiene mucha actividad en Guerero y en Chiapas. Por ejemplo, asesinaron (en octubre pasado) al alcalde de Chilpancingo (Alejandro Arcos), al negarse a poner a integrantes del crimen organizado en su gobierno, lo que habla de que las células criminales ya están dentro del gobierno. Además, lo que pasó en Guerrero en 2023 con Otis y con el huracán del año pasado, John. Si ya estaban mal tras Otis, John llegó a desmontar lo que se había desarrollado un poco”.

–A los diversos factores para que niños, niñas y adolescentes emigren solos o acompañados, se agrega el crimen.

–Cuando están vulnerables las personas y el Estado no tiene la estructura ni los recursos materiales ni humanos, la delincuencia organizada se mete y comienza a sacar partido de ello: hablamos de extorsión, reclutamiento forzado, que ocasionan el desplazamiento interno. La Comisión Mexicana de Defensa y Protección a Derechos Humanos documentó que el desplazamiento interno siempre estaba presente en Guerrero, Chiapas, Oaxaca y Michoacán, al menos desde que ellos comenzaron a monitorearlo, en 2018.

Chiapas, añade la especialista, es el que tiene el mayor desplazamiento, uno de los estados en el que “convergen todos los episodios de migración”.

“El retorno de infancias y adolescencias a Guerrero y Chiapas es constante y en su mayoría son varones adolescentes no acompañados. No es gratis. Ahí hay crimen organizado. Sabemos que Guerrero es un estado que lamentablemente está tomado por células criminales que surgen por las disputas territoriales”.

La entidad, añade, “está en una violencia constante y los niños y adolescentes, sobre todo varones, son mayormente atractivos, por así decirlo, para ser reclutados y destinados a actividades ilícitas por parte del crimen organizado.

“Ya sea por una decisión familiar o de manera unilateral, ellos salen. Las niñas y adolescentes también porque (los delincuentes) las agarran como sus mujeres. Estos desplazamientos llegan a la frontera norte y se sabe que son infancias y adolescencias de Guerrero y de Chiapas”.

Guerrero, en situación “históricamente vulnerable”

Por separado, José María Ramos dice a El Sur que cuando niñas, niños y adolescentes son repatriados, si no hay familiares, los centros DIF son los que se encargan de dar seguimiento. “El problema es qué sucede cuando existe una gran cantidad de estos menores”.

Considera que el reto que tienen las autoridades es “generar protocolos para que esos procesos de deportación sean con respeto a los derechos humanos, pero sobre todo tomando en cuenta el nivel de vulnerabilidad que tienen estas personas menores de edad cuando no están acompañadas. Se necesita una eficaz coordinación interinstitucional entre los gobiernos”.

Vania Yael Núnez insiste, por su lado, en que Guerrero y Chiapas se encuentran “históricamente en una situación totalmente vulnerable. El Estado mismo ha creado las condiciones estructurales para que sean vulnerados en sus derechos quienes nacen en esos estados específicos, a diferencia de de lo que sucede en la media nacional.

“Es histórico –destaca–, sin importar el color del partido en el poder, si es de derecha, izquierda, centro”.

Lo más importante, desde su punto de vista, “es atender la seguridad por esta disputa de control territorial que existe a lo largo del país. Pero en Guerrero se ha mantenido e incluso diría que se ha incrementado a partir del huracán Otis.

“El Estado no tiene la infraestructura para hacerle frente y cuando quiere, es a partir de una mano dura disfrazada de humanismo y, además, que no ha funcionado. No se puede resolver esto con ayuda únicamente económica”, concluye.

Texto: Guillermo Rivera