
Por su avanzado Alzheimer se dificulta determinar cómo reaccionó a la muerte de Betsy Arakawa, ocurrida una semana antes
Ciudad de México, 8 de marzo de 2025. Fue una cardiopatía lo que acabó con la vida de Gene Hackman, a los 95 años, el pasado 18 de febrero, y por su avanzado Alzheimer es difícil determinar cómo reaccionó a la muerte de su esposa, Betsy Arakawa, de 65, ocurrida una semana antes.
Para agravar la tragedia, lo más probable es que el actor no hubiera comprendido nada ni obrado en consecuencia al verla.
En el hogar del matrimonio, ella quedó tendida en el piso del baño desde el día 11, colapsada por un síndrome pulmonar por hantavirus. El actor cohabitó con el cadáver mientras se descomponía. No se puede establecer la hora de ambos decesos, pero se dieron por causas naturales; así fueron clasificadas. Se descarta la hipótesis de intoxicación por monóxido de carbono ya que salieron negativas dichas pruebas; tampoco hubo indicios de hechos criminales o traumatismos.
Esto lo reveló ayer la doctora Heather Jarrell, jefa forense de Nuevo México, junto a funcionarios estatales de bomberos y salud, en una rueda de prensa para informar sobre las autopsias e investigaciones.
Hackman murió “por hipertensión y enfermedad cardiovascular aterosclerótica, con la enfermedad de Alzheimer como factor contribuyente significativo.
“Tuvo una cardiopatía grave, incluidas múltiples intervenciones quirúrgicas que afectaban al corazón, pruebas de infartos anteriores y alteraciones graves de los riñones debidas a hipertensión arterial crónica”, dijo Jarrell. “Es muy posible que no supiera que ella había fallecido”.
La escena que encontraron en la casa de los Hackman los agentes del sheriff, el miércoles 26 de febrero, alertados por la llamada de emergencia de un vigilante comunitario, planteaba muchas interrogantes. Hackman estaba desplomado en la cocina, cerca de la entrada. Arakawa, en el baño, con unas pastillas para la tiroides de prescripción médica.
El actor de Hollywood retirado y su cónyuge presentaban descomposición con algo de momificación, a consecuencia del tipo de cuerpo y el clima, con aire especialmente seco de Santa Fe, en el extremo sur de las Montañas Rocosas, a casi 2 mil 200 metros de altura. Hackman llevaba ocho días en ese estado, y Arakawa, quince.
Las autoridades vincularon la muerte de ésta a un hantavirus, enfermedad rara y potencialmente fatal que se contrae por exposición a heces u orina de roedores infectados. Puede causar una infección pulmonar grave y a veces mortal, pero no se propaga entre humanos. Se reporta típicamente en primavera y verano, a menudo en cobertizos o áreas mal ventiladas. El de Arakawa fue el primer caso confirmado de hantavirus en Nuevo México este año.
La infección por hantavirus manifiesta síntomas similares a los de la gripe “que pueden evolucionar a dificultad respiratoria e insuficiencia cardiaca e insuficiencia pulmonar”, comentó Jarrell.
Según los investigadores, la última comunicación en línea y actividades conocidas de Arakawa fueron el 11 de febrero, cuando visitó una farmacia, una tienda de mascotas y un mercado, compartió el sheriff del Condado de Santa Fe, Adan Mendoza. Habría muerto al volver a casa.
El marcapasos de Hackman mostró actividad por última vez una semana después. El día 18 reveló ritmo cardiaco anormal, cuando probablemente falleció, añadió Jarrell. El actor dio negativo en hantavirus.
Uno de los tres perros de la pareja, una hembra de nombre Zinna, también fue hallada sin vida en una jaula, en un armario del baño, cerca de su dueña. Está pendiente realizarle la necropsia, pero los canes no contraen hantavirus, aclaró Erin Phipps, veterinaria del Departamento de Salud de Nuevo México.
Por una puerta entreabierta en la parte trasera de la casa entraban y salían esos días los otros dos perros, dijo el sheriff, que mantiene abierta la investigación hasta que terminen de revisar el celular de Arakawa y llegue el resultado de la necropsia de Zinna.
El matrimonio mantenía un perfil privado, lejos de reflectores, debido a los problemas de salud del dos veces ganador del Oscar.
Texto: Agencia Reforma


