
Acapulco, Gro., 18 de marzo de 2025. La familia de la profesora Yanet Loperena, de 65 integrantes, visita desde hace ocho años Acapulco cada puente largo del natalicio de Benito Juárez. Son de Iztapalapa, de la Ciudad de México, en estos años, jamás han tenido un solo incidente y regresan cada año porque son tratados con amabilidad.
“Uno va a donde lo tratan bien. He tenido muy buenos comentarios de toda la familia. Y yo voy donde mis nietos están bien”, subrayó la mujer, que en los ocho años que han venido a Acapulco no han tenido ningún incidente. Y pese a que en las noticias se habla de la violencia, en estos años no han visto nada.
Este lunes, la numerosa familia llegó al restaurante Lucerito, en la bahía de Puerto Marqués, donde ocupó todas las mesas que había. La mujer dice que viene a Acapulco con su familia, “y la familia extendida, o sea la familia de la familia”.
Sonriente, cuenta que es la segunda vez que vienen en el puente largo por el natalicio de Benito Juárez desde que impactó el huracán Otis. La mujer opinó que el área de la bahía y la Costera está muy rehabilitado, “pero las autoridades han olvidado Puerto Marqués, vemos como siguen los restaurantes colapsados”.
Además, en la visita se observó que por los trabajos de introducción del drenaje la calle principal quedó cubierta de tierra por las excavaciones.
La profesora contó que desde septiembre comienza a preparar la estancia en Acapulco, desde contactar a las dos empresas de camiones con renta, para ver cuál le da mejor precio, conseguir el hotel en Acapulco, y hacer el tours por la ciudad. Minuciosamente habla a cada restaurante o lugar donde van a llegar para tener todo listo y que nada se salga del presupuesto. “Yo desde septiembre tengo el presupuesto, les aviso, es tanto, y no me puedo salir del presupuesto estimado”.
Cada uno de los integrantes de la familia pagó mil 850 pesos por la estancia de cuatro días y tres noches, que incluye el autobús que los trajo el sábado y los llevará esta tarde de regreso, y otros cuatro automóviles. La familia sólo viaja en el tours porque así se sienten todos más seguros y en confianza de disfrutar de las playas y su estancia en Acapulco. Cada integrante gasta aproximadamente 800 pesos cada día en las playas.
Comparó que es más barato viajar de la forma en que lo hace, porque si se vieran en un camión de línea, el boleto redondo les sale en mil 600 pesos, y no incluye el hotel, tampoco los lleva a los lugares a visitar. Pero con 250 pesos más, con el paquete que ella organiza, tienen un lugar donde dormir y un camión que los lleva a diferentes playas.
Comentó que la primera vez que vino a Acapulco, hace ocho años, contrató un servicio de excursión donde los choferes, ya tenían todo planeado y eran los que los guiaban, pero se quedaban con cortesías que daban hoteles y restaurantes, o la comisión.
Por eso al año siguiente fue ella quien armó el plan, contactó el hotel y los restaurantes, y en vez de la comisión que le daban a los choferes, ahora ella pedía un descuento, lo que abarata un poco los costos.
Contó que en los últimos seis años, había llegado al hotel Club del Sol, en la Costera, en el fraccionamiento Magallanes, pero debido a que subió sus precios, este año cambió al hotel Tropicano que está en la Costera, en Icacos.
La visitante indicó que fue de mucha ayuda que las tres casetas que hay en Guerrero de la Autopista del Sol sigan gratuitas. Porque ese dinero lo han ocupado para comprar las “garnachas” que les ofrecen los vendedores en las playas “y así también nosotros ayudamos a que se recuperen después de los huracanes”.
La mujer indicó que algunos de los integrantes tenían 30 años de no venir a Acapulco, y otros no conocían el mar, y para ella fue una emoción verlos llorar, “yo año con año regreso, porque la familia no quieren ir a otro lugar, todos dicen vamos a Acapulco, y aquí estamos porque todos, hasta los que venden en la playa nos tratan bien”.
Texto: Jacob Morales Antonio/


