12 abril,2025 10:42 am

“Nunca diré que soy un buen fotógrafo, pero siempre trabajé con respeto a los fotografiados”: Pedro Valtierra

Este año, el zacatecano cumple 50 detrás de la cámara como profesional y celebra con la exposición Volver a la tierra del quetzal, serie que no ha perdido vigencia aunque fue exhibida por primera vez hace cuatro décadas, como dijo Livier Jara, directora del Centro de la Imagen: “A través de la mirada de Pedro podemos volver a poner en diálogo los desplazamientos forzados, la violencia y, sobre todo, la dignidad que Pedro deja ver en todos aquellos sujetos que resisten”. Tras medio siglo en el oficio, Valtierra refrenda también su respeto a las y los “lectores de periódicos”

El Sur / Ciudad de México, 112 de abril de 2025. Pedro Valtierra cumple 50 años como profesional en la fotografía y, a modo de festejo en grande, la noche del jueves inauguró en el Centro de la Imagen (CI) su exposición Volver a la tierra del quetzal, que incluye, entre otras, imágenes del conflicto armado que se vivió a principios de los ochenta en Guatemala, capturadas por el zacatecano como enviado del periódico Unomásuno y que originalmente se vieron por primera vez hace 42 años.

Acompañado de amigos, colegas y numerosas personas que han seguido su trabajo o lo querían conocer, Valtierra se mostró conmovido, feliz y agradeció a la directora del CI, Livier Jara, presente en la inauguración, que esta serie fotográfica pueda volver a ser expuesta tras más de cuatro décadas.

Valtierra dedicó unas palabras al público reunido y a los organizadores de la muestra. “En primer lugar –dijo–, quiero agradecer a Livier Jara por el espacio, por la oportunidad, porque me abrieron las puertas del Centro de la Imagen para compartir este trabajo que corresponde a una exposición que se hizo en 1983 en el Consejo Mexicano de Fotografía.

“Y ahora, con motivo de mis 50 años de fotógrafo profesional, pero 53 de hacer foto, en un día conversando sobre una posible exposición con Livier, me dijo: ‘Aquí tenemos una exposición tuya’”.

Valtierra confesó que sintió temor porque, en aquel tiempo, él mismo imprimió las fotografías y considera que imprimir no es su especialidad: “Pero en aquellos años, hace 42, uno se aventuraba: cuando me dijeron que sí se hacía la exposición, me dio mucho gusto e imprimí mis fotos.

“Ahí están. Ustedes van a ser los testigos, finalmente, de esa exposición que se hizo hace 42 años. Me llena mucho de satisfacción que me hayan dado esta oportunidad aquí en el Centro de la Imagen de mostrar ese trabajo”.

Nacido el 29 de junio de 1955 en Fresnillo, Zacatecas, Valtierra aprovechó para reiterar el amor por su oficio, por su arte: “Como siempre he dicho, me gusta la fotografía, me apasiona la fotografía. Tengo 53 años involucrado en el tema. Nunca voy a decir que soy un buen fotógrafo. Lo que sí digo es que siempre trabajé con mucho respeto a los fotografiados, con mucho respeto para los lectores del periódico. Porque soy un fotógrafo de periódico, porque siempre pretendí tener ética, tener respeto a la fotografía, a los lectores, a los retratados.

“A mí me da nervios que me traten tan bien como me trataron aquí (en el CI). Me sentía mal. No es que uno esté acostumbrado a que lo traten mal, pero me siento muy contento”, dijo a manera de enfatizar su agradecimiento.

No estaría aquí sin mis directores de periódicos

Luego de resaltar el profesionalismo de Livier Jara y su equipo, Valtierra hizo un reconocimiento a todas las personas que lo apoyaron e impulsaron en su camino como fotógrafo de prensa. “Como  Benjamín Wong, que fue director de El Sol. Fue mi primer director de periódico y me decía: ‘Pedro, lea aunque sea El libro vaquero’. Los fotógrafos tenemos que leer, porque la fotografía no solamente es la cámara, sino es la información que tienes’”.

Mencionó además a Manuel Becerra Acosta, director del Unomásuno; Carmen Lira, directora de La Jornada, “que fue mi jefa”; y de este mismo medio, a Carlos Payán, ex director, y Miguel Ángel Granados Chapa, subdirector, ambos fallecidos.

“Pienso que sin el apoyo de ellos –continuó Valtierra–, sin la posibilidad de que me dieran la oportunidad de salir a hacer reportajes como los que ustedes van a ver, yo no estaría aquí. Yo no estaría frente a ustedes.

“Hay que hacer fotos, hay que guardarlas, hay que exponerlas. Estoy contento y agradecido. Y agradecido también con ustedes por acompañarnos. Y, bueno, ustedes son los que saben y los que califican. Mi agradecimiento a todos. Muchas gracias”, finalizó.

En su turno, Livier Jara dijo que la pertinencia de Volver a la tierra del quetzal es clara: “A través de la mirada de Pedro podemos volver a poner en diálogo los desplazamientos forzados, la violencia y, sobre todo, la dignidad que Pedro deja ver en todos aquellos sujetos que resisten.

“Pero esta exposición es también una forma de celebrar los 50 años de trayectoria de un creador imprescindible, cuyas imágenes han dejado huella en la memoria visual de México y América Latina. Agradezco a Pedro, de verdad, la conciencia, la cercanía, la sencillez con la que nos ha permitido acompañarle en esta celebración y, por favor, les pido otro enorme aplauso para él”. Los aplausos del público resonaron de inmediato.

Imágenes aún vigentes cuatro décadas después

En la introducción a la muestra de Pedro Valtierra, el autor explica que la inauguración de Bienvenidos a la tierra del quetzal –título original de la serie– tuvo lugar el 11 de octubre de 1983 y que integra tres reportajes realizados para el diario Unomásuno, publicados entre 1980 y 1982.

“El primero aborda –se lee en uno de los muros del CI– la llegada de miles de refugiados de origen maya que huían de los kaibiles, militares de élite del ejército de Guatemala y que, bajo las órdenes el gobierno de Efraín Ríos Montt, realizaron operaciones de contrainsurgencia que dejaron unas 100 mil personas asesinadas, entre niños, niñas, mujeres, viejos y especialmente jóvenes.

“Algunos escapaban por la selva del Petén con apenas lo que alcanzaban a llevarse, poco o nada, en busca de que se les diera asilo en territorio mexicano. Ese recorrido por la selva se prolongó durante semanas, casi sin pausa”.

Valtierra cuenta que Unomásuno fue el primer medio, y el único, en realizar una cobertura para recabar testimonios de guatemaltecos que escapaban de su país por el río Usumacinta, en Frontera Corozal –también llamada Frontera Echeverría–, Chiapas.

“Para llegar a tiempo, Unomásuno tuvo que rentar un helicóptero que voló de Tenosique, Tabasco, a Frontera Corozal, con un costo de 5 mil pesos. De otra manera nos tardábamos más de siete horas en alcanzar el punto donde la gente cruzaba el río.

“Así fue que pude sacar fotos, dos rollos en total, durante la hora que nos dio el piloto antes de volver a despegar. Después viajamos de regreso a Tenosique, luego a Villahermosa y de ahí rumbo a la Ciudad de México, a donde llegamos a la media noche.

“No había tiempo que perder. A esa hora don Manuel Becerra Acosta cambió la portada por los refugiados. Nos llevamos la exclusiva. Antes de retirarse de las oficinas del diario, don Manuel nos dijo: ‘¿Qué hacen aquí? Los refugiados los están esperando’. Así que al día siguiente abordamos el primer vuelo y estuvimos durante una semana retratando a estos grupos de refugiados que huían de la represión”.

Las otras dos series, sigue Valtierra, son sobre la guerrilla guatemalteca, “una de las más antiguas de América Latina, pues se inició en 1964 con Marco Antonio Yon Sosa”. Uno de los fotorreportajes se centra en las Fuerzas Armadas Revolucionarias (FAR), comandadas por Pablo Monsanto, y el otro es sobre la lucha de la Organización Revolucionaria del Pueblos en Armas (ORPA), que dirigía Rodrigo Asturias, hijo de Miguel Ángel Asturias, Premio Nobel de Literatura.

“Uno de ellos lo hice al lado de Miguel Ángel Velázquez y el otro acompañado por Víctor Avilés (reporteros del Unomásuno). Cada uno por su lado, nos adentramos en las montañas de Guatemala para convivir con los guerrilleros y así poder contar un poco de la vida de quienes entonces querían liberar a su país; tanto de la dictadura, como del atraso económico y social en que ésta tenía a su pueblo”, relata.

“Bienvenidos a la tierra del quetzal es una muestra fotográfica que se inauguró hace 42 años y que hoy hace su retorno como Volver a la tierra del quetzal gracias al Centro de la Imagen, al que deseo expresar mi gratitud por permitirme una exposición así por primera vez. Son fotografías originales y de época, impresas en papel Kodabrome algunas, en Agfa y en Ilford otras. Todas son impresiones mías, pero advierto que no me considero un buen impresor”, finaliza Valtierra.

Noche de 3×1 en el Centro de la Imagen

El evento en el CI abarcó  la presentación de otras dos exposiciones. Por un lado, Letizia Battaglia. Crónica, vida, amor, dedicada a una de las grandes figuras de la fotografía internacional, “cuya postura crítica, activista y profundamente humanitaria ha marcado generaciones de fotoperiodistas”, según las palabras de Livier Jara, que fueron respaldadas por Ilaria Giacomi, agregada cultural del Instituto Italiano de Cultura.

Asimismo, se inauguró La mirada esencial, con la cual se conmemoran los 100 años de la cámara Leica I y “su profunda conexión con las y los fotógrafos de América Latina. Esta exposición colectiva, con más de 40 artistas en exhibición, nos recuerda cómo la cámara puede ser también una vía para democratizar la mirada, para contar otras historias desde muchos territorios, conjuntando diversas voces”, indicó Jara, quien agradeció la presencia de Manolo Márquez, director de Leica Akademie.

Texto: Guillermo Rivera