30 abril,2025 9:17 am

Busca escritora, mediante la crónica, crear un registro de las comidas populares de Guerrero

Prosa a las brazas. Crónica de comida guerrerense, el proyecto de la acapulqueña Michelle Ruiz Valdez apoyado por el PECDA, pretende darle realce a alimentos como las pescadillas, las picadas y el pozole, contando historias en torno a su origen o preparación y de la gente involucrada

Acapulco, Guerrero, 30 de abril de 2025. Prosa a las brazas. Crónica de comida guerrerense es el nombre del proyecto de la joven escritora Michelle Ruiz Valdez con el cual pretende darle realce a algunas comidas populares del estado como las pescadillas, las picadas o el pozole, de la mano de historias en torno a su origen o preparación así como de la gente involucrada en la misma, para construir una memoria colectiva, que a la fecha prácticamente no existe.

En breve charla telefónica a Chilpancingo, donde actualmente radica, explicó que el proyecto, beneficiado con un estímulo del Programa de Estímulo a la Creación y Desarrollo Artístico (PECDA) Guerrero 2024, en la categoría Creadores e Intérpretes, se consiste en la elaboración de ocho crónicas que abordan inicialmente distintos guisos y bebidas que se comen y beben en diferentes regiones de Guerrero: las picadas; el chilate, las pescadillas, el relleno de puerco, el mezcal, el pozole, el pan y la barbacoa.

Hay una carga histórica en estos alimentos, destacó la nacida en Acapulco en 1992, “porque me parecen representativos de entre toda nuestra gastronomía”, por lo que además de hablar de ellos en sí, se busca hablar de las historias alrededor de los mismos, ya sea sobre la preparación, de la materia prima para hacerlos o sobre la gente involucrada para prepararlos.

En ese sentido, la egresada de la licenciatura en Letras Hispánicas por la Universidad Autónoma Metropolitana, recordó que existe la literatura gastronómica, “cuyo motivo principal es hablar de los alimentos y desarrollar una historia en torno a ellos”, a diferencia de la literatura culinaria, que son los libros que describen recetas.

Resaltó que “la comida se vuelve el centro, lo relevante, y eso es lo que me entusiasmó, primero para voltear a ver cómo estamos en el tema en Guerrero, la comida que conozco”.

Señaló que a diferencia de otras entidades –si bien es cierto que se enaltece y se siente orgullo por la gastronomía de Guerrero– hay muy pocos textos que hablen de ella más allá de las propias recetas.

Argumentó que “la comida, además de ser un asunto vital, también tiene dimensiones sociales”, entre ellas la de la construcción de una memoria colectiva.

“Hablo del hecho de que si tenemos algo que es un patrimonio cultural, debe haber texto que hable de ello a nivel cultural”, puntualizó.

Además, la escritora reveló que tanto del lado de su familia materna como paterna, está ligada de algún  modo a la preparación de alimentos, porque sus padres (Miguel y Rosa) tuvieron hace muchos años una marisquería en la colonia Progreso, de Acapulco, sobre la calle Bernal Díaz del Castillo.

Luego de meses de investigación, refirió que a la fecha ya redactó seis de las ocho crónicas que se prevén en el proyecto, y si bien aceptó que aún no tienen un destino fijo, adelantó que pretenderá la mejor manera para darlas a conocer y compartirlas.

“Guerrero tiene un gran ecosistema de sabores amplio y distinto, por lo que es necesario no sólo tenerlo compartido a nivel de recetas, sino también a nivel sociocultural”, finalizó.

Texto: Óscar Ricardo Muñoz Cano