
Se presenta el escritor en la alameda de Chilpancingo para dar una charla de fomento a la lectura
Chilpancingo, Guerrero, 13 de mayo de 2025. Ante funcionarios, regidores y alumnos de la escuela de Enfermería de la Universidad Autónoma de Guerrero (UAG), el director del Fondo de Cultura Económica (FCE), Paco Ignacio Taibo II, dio una charla en Chilpancingo para fomentar la lectura.
Se trató del ciclo de confe-rencias Sembrando Historia, del gobierno federal, que se presentó la tarde de ayer en el teatro hundido de la alameda Granados Maldonado, en el centro de la capital.
El escritor de 76 años empezó la conferencia a las 5:20 de la tarde. Minutos después fue interrumpido por la animadora que presentó al titular de la Secretaría de la Juventud y la Niñez del estado de Guerrero, Carlos Sánchez García, hijo del dos veces diputado federal por Morena, Carlos Sánchez Barrios, un veterano político formado en las filas del PRI.
Sánchez García llegó saludando de mano al escritor que visiblemente confundido y molesto le respondió y trató de continuar la charla ante cientos de estudiantes.
Habló de las estrategias aplicadas para recobrar lectores desde que el ex presidente Andrés Manuel López Obrador le encargó el FCE en 2019.
En la política de fomento a la lectura mencionó que tuvieron que bajar los costos de los libros, crear redes de distribución, el Librobús en lugares recónditos sin librerías, llegar a comunidades obreras y crear ferias de libros.
“Pudimos recuperar lectores, cada vez más padres y más niños interesados. Los niños son lectores por naturaleza”, afirmó.
Ocho minutos después se integró a la mesa César Cruz Castillo, representante de la gobernadora Evelyn Salgado. No fue anunciado, pero los empleados tuvieron que mover al secretario de la Juventud para abrirle un espacio entre él y el escritor.
Esto de nuevo generó distracción del escritor que estaba a punto de perder la paciencia, él formado en la izquierda irreverente y contestataria de los años 70.
Las nuevas generaciones, criticó el escritor, “pierden la pinche concentración, han perdido capacidad para dedicarle al entretenimiento más tiempo. En gustos musicales optan por las canciones más rápidas, más fáciles y más sonsas”.
En este nivel de concentración, espetó, “pedir que lean está de la chingada. Leer es concentrarte, es página 1, línea 1”.
Paco Ignacio Taibo II parecía perder la batalla por la atención:
“No logro ganarlos, no logro convencerlos, pasan 30 segundos y la tentación de perder la concentración es demasiada”.
Y trató de entenderlos: “cómo voy a poder estar concentrado en un rollo que está tirando este wey que al fin y al cabo con qué derecho viene a darme sugerencias, propuestas y órdenes”.
Dijo que es una generación que está canalizando su rebeldía de manera natural.
“Esperemos que los jóvenes sean más rebeldes y menos pendejos que generaciones anteriores. Que tengan más capacidad para construir rebeldía, pensamiento crítico. Cuesta mucho”.
Dijo de los presentes que “son mi peor pinche pesadilla. Veo a 300 adolescentes enfrente mío diciendo qué pedo, qué traes wey”.
Luego dijo que lo que percibió es que a los estudiantes que estaban frente a él han intentado hacerlos leer, pero han fracasado en la mayoría de los casos.
“La escuela te dice: tienes que leer porque sino no aprendes, tienes que tener capacidad de síntesis, tienes que leer más rápido, lectura de comprensión. Y está muy bien que la escuela esté provocando esto desde la primaria, pero no basta”.
Insistió en que “necesitamos convencerlos que leer es apasio-nante, divertido, revolucionario, enloquecedor, leer te destruye las pinches neuronas averiadas”.
Sin embargo, “es una pinche batalla. Y ustedes deben sentirlo, hay vacíos en sus vidas, vacíos que se llenan con la depresión, la diversión facilona, las relaciones chafas, los amores imposibles por heroínas rockeras, no muy calificadas ellas”, dijo.
Luego dijo que les estaba pidiendo que durante un momento se concentraran y le dijeran.
“No, la cagaste Paco Taibo, tú traes los libros, no me interesan, me vale madre. Ok, vale”.
Dijo que la lectura para los jóvenes es castigo, una obligación y servía para pasar un examen, pero la lectura es, insistió, aprendizaje, utilización del len-guaje y del libro como instrumento del conocimiento y de progresión y capacidad para reflexión.
“Esta generación todavía no lo ha descubierto, (la lectura) es placer, subversión, control, comparación, creación de imágenes de como quien quiero ser en el futuro.
“Por qué de repente un poema me va a lograr conmover al grado de casi sacarme las lágrimas y no saber por qué. Por qué un cuento me va a revelar una parte de mí que no conozco. Por qué una novela, si logré leerla completa, lo cual sería ya una pinche victoria contra los hábitos y costumbres, me va a volver un material con el cual miro mi vida. Insisto que el mensaje no tiene que ser autoritario”.
Ya con la atención del público, les habló de Los tres mosqueteros, de Alejandro Dumas, de su abuela y su gusto por novelas como La dama de las camelias, del mismo autor francés del siglo XIX.
Además, recitó el poema La poesía es un arma cargada de futuro, del poeta español Gabriel Celaya, preso en un campo de concentración franquista.
Recomendó a los jóvenes Veinte poemas de amor y una canción desesperada, del Nobel chileno Pablo Neruda.
La charla duró 50 minutos y los estudiantes se retiraron a sus aulas después de cumplir con su trabajo de clase, que fue ir a la conferencia.
Algunos compraron obras del escritor y pidieron que se las firmara.
Texto: Luis Daniel Nava y Redacción


