
La ruta del pueblo wixárika, que abarca más de 500 mil hectáreas y abarca cinco estados, obtendría protección internacional contra el extractivismo y la depredación cultural y ecológica
Ciudad de México, 8 de julio de 2025. La ruta que el pueblo wixárika emprende anualmente para llegar al centro ceremonial de Wirikuta, a través de 20 sitios sagrados, está a un paso de ser inscrita en la lista de Patrimonio Mundial de la UNESCO.
Una superficie total de más de 500 mil hectáreas, a través de cinco estados de la República, que obtendría un grado de protección internacional contra el extractivismo y la depredación cultural y ecológica.
La inscripción en esta prestigiosa lista está siendo analizada en el marco de la 47 reunión del Comité de Patrimonio Mundial del organismo especializado de la ONU, que se lleva a cabo en París desde el domingo.
Con ello, culmina una pugna iniciada desde 1998 por comunidades del pueblo wixárika, con el apoyo de la organización Conservación Humana AC.
“Debo hacer énfasis en que esta no es una postulación del gobierno de México”, declaró al respecto Francisco Vidargas, titular de la Dirección de Patrimonio Mundial del INAH, en entrevista desde París.
“El gobierno la presenta a la UNESCO, pero es una postulación, una idea, emanada directamente del pueblo wixárika”, precisó.
Por ello, los 20 sitios sagrados incluidos en la ruta fueron seleccionados exclusivamente por autoridades wixaritari, como dicta la tradición ancestral que se mantiene hasta la fecha.
Esta ruta, de acuerdo con la carpeta de postulación, atraviesa por los estados de Nayarit, Jalisco, Durango, Zacatecas y San Luis Potosí.
“Ellos fueron los que decidieron qué sitios quieren que se inscriban y los que decidieron cuál recorrido, porque hay muchos ramales para llegar a Wirikuta”, observó Vidargas.
En lengua wixárika, esta ruta se conoce como Tatehuarí Huajuyé, que se traduce al castellano como Camino de nuestro abuelo fuego.
Anualmente, esta peregrinación sigue el camino que, de acuerdo con las cosmogonías wixaritari, fue trazada por los ancestros de los hombres, en su camino para presenciar el nacimiento del Sol en el desierto sagrado de Wikiruta.
En términos de la geografía actual, esta ruta comienza en el sur de la Sierra Madre Occidental, en Jalisco, y avanza hacia el noreste, atravesando Zacatecas, hasta llegar a Wirikuta, ubicado en la cima del cerro El Quemado, en San Luis Potosí.
El camino concluye hacia el lado contrario, en la costa de Nayarit, y en Cerro Gordo, Durango.
Para poder inscribir íntegramente este trayecto vivo en la lista, la postulación realizada por México ante la UNESCO se hizo a través de la figura de un “bien en serie”, por lo que quedan protegidos los 20 sitios sagrados que se ubican en el camino.
De acuerdo con los lineamientos del organismo internacional, todos los bienes en la lista de Patrimonio Mundial deben demostrar que poseen un Valor Universal Excepcional, con el cumplimiento de, al menos, 1 de 10 criterios posibles.
La postulación se sustenta en el tercer criterio, pues aporta “un testimonio único, o al menos excepcional, sobre una tradición cultural o una civilización viva o desaparecida”.
También en el sexto, pues la ruta está directa y materialmente asociada con tradiciones vivas, ideas, creencias y obras artísticas con una importancia universal excepcional.
Luego de una evaluación exhaustiva y presencial, el Capítulo Internacional del Consejo Internacional de Monumentos y Sitios (Icomos) recomendó que la ruta wixárika fuera inscrita en la lista.
“Esto abre la puerta, ya es el ‘pasaporte’, digámosle así, para que el Comité de Patrimonio Mundial decida su inscripción”, informó Vidargas.
En los próximos días, 20 países con voz y voto –excluyendo a México, en este caso– decidirán su inclusión, hecho que el INAH da por sentado y calcula que podría ocurrir el próximo sábado o domingo.
El largo trayecto
Llegar a la antesala de este logro internacional ha costado años de perseverancia para el pueblo wixárika, que incluso tuvo que sortear un bloqueo por parte del gobierno federal en 2015, según relató Vidargas.
De acuerdo con el funcionario, el trabajo iniciado por las comunidades wixaritari en 1998 con la organización Conservación Humana, AC derivó, años después, en una petición formal al INAH para que iniciara el proceso ante la UNESCO.
Esto se concretó oficialmente en 2004, cuando la ruta fue inscrita en la Lista Indicativa correspondiente a México, que es el paso que todo país debe llevar a cabo con los bienes que pretenda postular a la lista de Patrimonio Mundial.
Durante los años siguientes, la ruta fue protegida por diversos decretos de alcance nacional, pero el siguiente hecho definitorio ocurrió en 2011, cuando se fundó el Consejo Regional Wixárika para la Defensa de Wirikuta y Lugares Sagrados.
Este organismo, creado para poner resistencia a los proyectos mineros que amenazaban a los sitios sagrados, particularmente a Wirikuta, volvió a impulsar con fuerza la petición al gobierno para seguir con el proceso ante la UNESCO.
En 2015 se concluyó la primera versión del expediente de nominación de la ruta, pero su presentación, de acuerdo con Vidargas, fue bloqueada por el gobierno del entonces presidente Enrique Peña Nieto.
En 2021, el Consejo volvió a insistir con el INAH y envió una carta al presidente Andrés Manuel López Obrador, quien los recibió en Palacio Nacional al año siguiente.
Como resultado de esa reunión, se expidió el Plan de Justicia de los Pueblos Wixárika, Náayeri, O’dam y Mexikan, que incluía en los compromisos del gobierno la reactivación del expediente de 2015.
Con un nuevo enfoque y alcances, para alinearse con las directrices actualizadas de la UNESCO, la postulación ahora lleva por nombre oficial el de la “Ruta Wixárika por los Sitios Sagrados a Wirikuta”.
Con el camino ya trazado por un esfuerzo de casi 30 años tras de sí, el defensor y abogado wixaritari Santos de la Cruz, junto con Totupica Candelario, de Conservación Humana, AC, darán el agradecimiento oficial a la UNESCO en nombre del pueblo Wixárika.
Así, el Tatehuarí Huajuyé, el Camino de nuestro abuelo fuego, tendrá un grado más de protección y fungirá como ejemplo para que otros países emprendan el mismo procedimiento para salvaguardar su patrimonio cultural vivo.
Francisco Morales / Agencia Reforma


