13 septiembre,2025 7:47 am

La figura del macho surge en la Revolución y se fija durante la Época de Oro del cine: investigador

El académico de la UNAM Armando Velázquez Soto señala que cintas como La oveja negra hicieron popular el estereotipo del mexicano tosco, borracho, mujeriego y violento

Ciudad de México, 13 de septiembre de 2026. Aunque la figura del “macho mexicano” sigue muy presente en el cine y las series de televisión, cada vez más productos audiovisuales hechos en México presentan masculinidades que cuestionan este estereotipo y sus sesgos raciales y de clase social.

Surgido en los albores de la Revolución Mexicana y encumbrado en la Época de Oro del cine, el estereotipo del mexicano tosco, borracho, mujeriego y violento fue analizado la tarde del jueves por el académico Armando Velázquez Soto en una conferencia en el Centro de Enseñanza para Extranjeros (CEPE) de la UNAM.

La ponencia, titulada Más allá del macho mexicano. Representaciones audiovisuales de las masculinidades en México, trazó la genealogía de esta figura, cuyo origen es más reciente de lo que podría pensarse.

“La idea del macho mexicano es un estereotipo que ha sido creado a lo largo del último siglo y que obedece a un objetivo político muy claro”, expuso Velázquez, doctor en Letras y profesor investigador de la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM.

Para mostrarlo, proyectó una escena de la película La oveja negra (1949), de Ismael Rodríguez, donde un padre irascible que se va un día entero de juerga, interpretado por Fernando Soler, regresa a casa a ejercer violencia contra su familia.

“Es la representación estereotipada de una masculinidad machista. Una masculinidad que hace uso de la violencia física y verbal; una masculinidad inclinada a los excesos, como el alcoholismo, el juego”, definió el académico.

De acuerdo con Velázquez, este estereotipo comienza en la Revolución Mexicana, donde se consideraba, positivamente, a los “machos” como hombres valientes que buscaban liberar al país de la tiranía de Porfirio Díaz.

Velázquez reconoce que, a partir de la Época de Oro, se mostró este estereotipo de tres formas: el charro cantor, que era un macho “bueno”; el macho iracundo, celoso, borracho y violento, como los que interpretaba Soler, y el macho “conquistador”, popularizado por Mauricio Garcés.

Sobre los productos audiovisuales recientes, el especialista alertó que muchos de ellos buscan plantear “nuevas masculinidades”, pero no cuestionan a profundidad este estereotipo y siguen repitiendo algunos de sus sesgos.

Francisco Morales / Agencia Reforma