
A un año del huracán John muchas casas están abandonadas o rentadas principalmente a gente de la construcción que ha estado viniendo a trabajar a Acapulco
Acapulco, Guerrero, 24 de septiembre de 2025. “Ya, estoy lista para lo que venga, lo que sea”, aseguró la señora Xóchitl ayer por la mañana, mientras observaba cómo caía la lluvia en Rinconada del Mar, una de las colonias más perjudicadas por los huracanes, entre ellos el más reciente: John, y que en estos días cumple un año de aparecido dejando caer agua sobre la zona Diamante de Acapulco por cinco días consecutivos.
De hecho, su seguridad no es aparente sino al contrario pues afirmó estar decidida a quedarse en su casa; “ya me liberaron el seguro del Infonavit y con eso voy a echarle otro piso a la casa, así cuando llueva subo a mi papá y a mi hermano (ambos enfermos y en cama) para arriba y no tengo que andar con la preocupación de no saber qué hacer con ellos”.
No obstante, son pocos los vecinos que piensan de la misma manera, a su alrededor el resto de las casas, unas 10, o están abandonadas o rentadas principalmente a gente de la construcción que ha estado viniendo a trabajar a Acapulco por semanas solamente.
Lo mismo ocurre en las decenas de unidades habitacionales de la zona Diamante.
Quedarse en su casa sí, pero ahora mejor preparados, remata Xóchitl, con el riesgo de que en un próximo evento meteorológico vuelva a ser una de las miles de personas atrapadas en sus domicilios.
Fue a partir del 20 de septiembre del año pasado cuando John comenzó a sentirse como una depresión tropical y luego, la tarde del domingo 22 de septiembre y en la mañana del lunes, se convirtió en tormenta tropical para pasar a huracán categoría 3 en menos de 24 horas.
Pero las verdaderas afectaciones que dejó John en Acapulco comenzaron a presentarse a partir del miércoles 25 de septiembre luego de tanta lluvia; la laguna de Tres Palos se desbordó, afectando lugares como el Aeropuerto Internacional de Acapulco Juan N. Álvarez, y la unidad habitacional Vicente Guerrero 2000 o Campestre La Laguna, prácticamente quedaron bajo el agua.
Mientras tanto, en la zona de Llano Largo y hasta Puerto Marqués, los rescates empezaron; había que evacuar a las personas que quedaron atrapadas en sus casas en medio de la crecida del agua, la falta de energía eléctrica y las fallas en el servicio de telefonía.
Ahora, a un año del desastre, y luego de un recorrido por la zona, en la colonia Luis Donaldo Colosio la vida sigue, en desorden aún, pero sigue en medio de muchas casas abandonadas, calles en mal estado y obras que parece que no terminan, como las hechas al pie de la planta tratadora, luego de que en mayo repararan el drenaje sanitario.
Del otro lado, mientras sobre el bulevar de Las Naciones apenas y hay rastro de lo ocurrido el año anterior, sobre el Viaducto Diamante, tramo Metlapil, continúa colapsado uno de sus puentes.
Abandonada y en ruinas se encuentra la estructura de poco menos de 30 metros y mientras el paso vehicular continúa cerrado y desviado con señalizaciones.
“Nomás (nos llegó) el dinero de Andrés Manuel y ya”, comentó un vecino de Colosio, quien caminaba entre los charcos para ir a la nueva tienda de autoservicio ubicada en la llamada Lengua del Sapo, una de las calles que más se anega de agua con cada temporada de lluvias y que conecta a Rinconada con Colosio.
En dirección al poblado de Llano Largo, la situación no cambia mucho; en medio del lodo transitan todo tipo de vehículos; Joyas del Marqués, Secsa 1,Villas Paraíso 1, Secsa 2, Residencial La Palma, fueron algunos de los fraccionamientos que en su momento estuvieron bajo el agua y que ahora pareciera están en obra negra.
Aquellas áreas verdes y espacios comunes que ofrecían las inmobiliarias ahora son terrenos baldíos, basureros o lodazales.
Del mismo modo, en lugares como Gaviotas, La Marquesa, Costa Dorada, Las Garzas, Tulipanes y demás unidades habitacionales, al igual que La Ceiba y hasta Llano largo.
“Ni modo que nos reubiquen a todos cada que llueva, aquí vivimos, ni modo”, lamentó una señora que vendía comida y aguas frescas en el mercado del poblado que operaba con normalidad aún con la lluvia, al igual la clínica 29 /UMAA del IMSS.
Mientras, sobre el bulevar de Las Palmas y el que le sigue más adelante, cerca del centro comercial La Isla que fue abandonado tras el paso del huracán Otis el año anterior y que apenas se está recuperando, los trabajos de reconstrucción luego del embate de otro huracán, Otis de 2023, continúan.
Óscar Ricardo Muñoz Cano/ Foto: Jesús Trigo


