
Ciudad Altamirano, Guerrero, a 3 de octubre de 2025.- Este jueves se realizó el octavo encuentro de productores del borregos Mevezug, en donde presentaron los sementales que tienen a préstamo por parte de la Facultad de Veterinaria de la UNAM, a los cuales les tomaron muestras y el profesor de genética, Hugo Toledo, dijo que este proyecto podría ayudar a detonar la ganadería en el país.
Se trata de un proyecto que se inició en la escuela de Veterinaria en Ciudad Altamirano, de la Universidad Autónoma de Guerrero (UAG) desde hace 15 años, en el que se está trabajando en la mezcla de razas para conformar una nueva, cuya característica principal es que es resistente a las altas temperaturas de Tierra Caliente, que se alimenta con poco y gana peso muy fácil comiendo plantas nativas, que son muy baratas, que a su vez tiene un alto nivel de reproducción.
El proyecto se ha consolidado en los últimos cinco años y ha sido un ejemplo nacional e internacional, de forma que su iniciador, el profesor Esteban Julián Mireles, ha dado conferencias en el extranjero para hablar de este proyecto de conformación de una nueva raza, cuya intención es que se desarrolle de manera muy local, con características que le ayuden a adaptarse.
Este año llegó un grupo de estudiantes y maestros de la UNAM que se sumó al proyecto como parte de una investigación independiente, que busca encontrar de manera científica el genotipo de esta raza, tomando muestras de ADN.
Para el profesor de genética de la UNAM, Hugo López, este proyecto es un ejemplo nacional, que deberían replicar los demás estados para generar razas que se adapten a las condiciones propias de cada estado y cada región.
Dijo que este proyecto es único, porque hay muy pocos en el país y la mayoría se enfocan en la crianza de ganado criollo, pero es el primer proyecto que busca generar una raza que se adapte al lugar en donde se encuentra.
Consideró que dentro de las características interesantes de la raza que se generó dentro de las instalaciones de la universidad, es que se adapta fácilmente al calor y logra darle a los ganaderos lo que ellos esperan, es decir, que gana peso rápido, sin necesidad de suplementos, sino comiendo de las praderas locales y se reproduce a buen ritmo.
“Estamos determinando cuál es la estructura genética de la raza, lo estamos haciendo de diferentes razas y a través del ADN vamos a checar la estructura genética de los animales, para poder explotar más adelante esa información”, dijo el profesor de genética de la facultad de veterinaria de la UNAM.
“Hay algunos que están trabajando con razas criollas, pero realmente no hay muchos proyectos de razas que busquen hacer mezclas que se adapten a los ecosistemas locales. Están los borregos Chiapas, está un proyecto en Hidalgo, pero no hay muchos”.
Dijo que “esta debería de ser la pauta para mejorar la ganadería en el país con razas locales, adaptadas de acuerdo con las condiciones en las que se encuentran”.
Por su parte, el profesor Esteban Julián Mireles dijo: “El siguiente paso es aumentar la población y buscar la asociación de creadores de la raza. No hay necesidad de una cantidad específica de número, solamente la participación de los ganaderos”.
Dijo que lograr la raza es un proceso muy largo, los de Jalisco tardaron 28 años en lograrlo, mientras que el proyecto en Ciudad Altamirano lleva apenas cerca de 15.
“A la fecha tenemos 300 animales de la raza distribuidos en varios ranchos, como aparcería o como reproductores, y esto va a llegar un momento en el que de manera más acelerada vamos a buscar el número para conseguir el registro de la raza”, dijo el profesor Míreles.
Israel Flores


