
LA REPÚBLICA DE LAS LETRAS
Humberto Musacchio
Malinche, ¿heroína o sierva?
La presidenta Claudia Sheinbaum anunció que el gobierno federal se propone llevar adelante un programa de actividades culturales y académicas para reivindicar a la Malinche, sí, la esclava que fue entregada a Hernán Cortés por el cacique de Centla. Cortés la hizo bautizar y se la entregó a Alonso Hernández Portocarrero, pero al regresar este a España la tomó Cortés como barragana y tuvieron un hijo, Martín Cortés. El interés del conquistador por la mujer se debió a que ella le traducía a Gerónimo de Aguilar del náhuatl al maya y este lo hacía del maya al español en las negociaciones del caudillo español con los líderes indígenas, que de este modo acabaron como sus aliados en la guerra contra los mexicas. Posteriormente ella aprendió el castellano y cuando Cortés se reunió en 1522 con su esposa La Marcaida, entregó a la Malinche a Juan Jaramillo, pero en 1524 la tomó nuevamente como amasia y traductora y se la llevó a Las Hibueras. A su regreso Cortés la premió con fundos mineros en Jilotepec y una casa en Coyoacán, pero la dejó nuevamente, pues él, muerta La Marcaida, contrajo nupcias con Juana Zúñiga. Mujer inteligente e imperativa, las crónicas de la conquista hablan bien de ella, para entonces llamada Doña Marina, quien está considerada como símbolo del entreguismo al extranjero, porque eso fue. De modo que se busca reivindicar a la madre del malinchismo. ¡Qué triste!
Roban El carretón del desierto
En 2022, el cineasta Jorge Prior estrenó su película El carretón del desierto, un filme tierno y por momentos conmovedor sobre la pareja que forman la polaca Katarzyna Sek y el español Jaime Hevia, más conocidos como Kasia y Jaime, quienes a bordo de una carreta jalada por dos caballos recorren el desierto que une San Luis Potosí, Zacatecas y Coahuila llevando a los lugares más inhóspitos, pobres y olvidados, funciones de teatro de títeres, música y entretenimiento, algo que nos hace recordar lo que narró Mireya Cueto sobre una compañía, la de su madre, que hacía un trabajo semejante, ante “niños que jamás habían visto un espectáculo, que no sabían aplaudir, que se asustaban; a mujeres que espiaban los muñecos parlantes por entre los pliegues del rebozo, a hombres que los miraban desde la rendija entre el sombrero y el jorongo”. Lamentablemente, hace tres semanas, mientras Kasia y Jaime estaban en Europa, adonde fueron a ver a sus familiares, en Charcas, San Luis Potosí, donde residen, les fueron robados, dice el periodista Alfredo Valadez (La Jornada, 24/X/25), “títeres, instrumentos musicales, equipo eléctrico, ropa y herramientas”. El carretón del desierto tiene programada una presentación en la Feria del Libro de Guadalajara. Ojalá puedan recuperar antes lo robado.
Miguel Covarrubias, presente
La UNAM acaba de publicar el libro Miguel Covarrubias: de América a los Mares del Sur, con ensayos de Mónica Ramírez, Anahí Luna, Marco Polo Juárez, María Alba Bovisio y Rita Eder, coordinadora de la edición. Cuando rondaba los veinte años, Covarrubias Duclaud ya era personaje de la tertulia intelectual que se reunía en el café Los Monotes. Caricaturista feroz, sus retratos solían causar retortijones en los retratados. Pronto emigró a Estados Unidos, donde se convirtió en ilustrador de importantes publicaciones. Regresó a México en los cuarenta y fue director de Danza del INBA. En esos años ejecutó varios murales, entre otros el titulado Mapa de Producción de la República Mexicana para el extinto Hotel del Prado, de donde fue retirado luego del temblor de 1985 y ahora mismo se halla en restauración en el Centro Nacional de Conservación y Registro del Patrimonio Artístico Mueble, el Cencropam. Un dato poco conocido es que en esa obra, de 1947, tuvo como uno de sus ayudantes al alumno de La Esmeralda y años después líder del Partido Comunista, Arnoldo Martínez Verdugo, a quien El Chamaco alojó en su casa y protegió durante la represión de 1952.
Breviario…
Siguen las miserias culturales. En el escenario de Bellas Artes, músicos de la Sinfónica Nacional se levantaron de los atriles para mostrar una manta que decía: “¿Dónde estás, Alejandra de la Paz?” y otra donde se reclama al INBA el abandono de los grupos artísticos, que en el caso de la OSN significa trabajar con sillas cojas, un deficiente aire acondicionado, luz pobre y falta de lugares para ensayar. @@@ El huachicol fluye generoso por las aduanas salpicando a quienes deberían impedir ese contrabando. Pero si en vez de combustibles alguien pretende pasar cincuenta instrumentos musicales donados a niños chiapanecos, entonces sí las autoridades aduaneras se ponen muy rigurosas, como ocurrió hace unos días en el puerto de Veracruz. Por fortuna, desde muy arriba llegó la orden para que dejaran pasar los instrumentos y colorín colorado. @@@ Alguien que se quiere pasar de chistoso difundió que Cristina Rivera Garza estaba en uno de los cinco primeros lugares entre los aspirantes al Premio Nobel. La broma, por supuesto, proviene del (bajo) mundo de las apuestas, donde apareció el despropósito. Y faltan casi tres meses para el Día de los Inocentes.


