
La exposición del INAH busca difundir la figura del tlatoani, que es en la actualidad una fuerza cultural que condensa valores, aspiraciones y luchas colectivas para los mexicanos
Acapulco, Guerrero, 15 de octubre de 2025. Con la idea de dar a conocer para poder entender a un personaje como el tlatoani Cuauhtémoc, vuelto en la actualidad una fuerza cultural que condensa valores, aspiraciones y luchas colectivas para los mexicanos, es que se exhibe Cuauhtémoc. Memoria e historia en el Museo Fuerte de San Diego.
Dicha exposición, presentada por el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) e inaugurada discretamente el pasado sábado 11 de octubre, ofrece más de veinte piezas artísticas, entre ellas esculturas en cerámica, un xiuhmolpilli (atado de años en roca volcánica con altorrelieve) y máscaras del Museo Nacional de Antropología (MNA), además de monedas y publicidad con la efigie de Cuauhtémoc, cuyo natalicio se conmemora tradicionalmente cada 14 de julio y su muerte el 28 de febrero, a pesar de que no existen fechas precisas.
Bajo la curaduría de Judith Alva Sánchez, del Museo del Templo Mayor en la Ciudad de México, a lo largo de la Sala de Exposiciones Temporales del Fuerte se puede conocer desde la etimología de su nombre, el parentesco con las familias nobles de Tenochtitlan, la formación de Cuauhtémoc como guerrero, los procesos de la guerra que enfrentaron Tenochtitlan y Tlatelolco, la transición al gobierno virreinal, el viaje de Cortés y el tlatoani, ya como prisionero, a las Hibueras –actual Honduras– y su relevancia en los siglos XIX y XX.
Lo anterior, a través de imágenes del archivo de fotografía Casasola, del mismo INAH, reproducciones de códices como el Florentino, el de Santa Anita Zacatlamanco, el Códice Vaticano A o el Códice Borbónico, así como la Tira de Tepechpan y memoriales de la época, que le dan sustento a la información.
Así también, destacan también un busto del tlatoani que recibe al público, en bronce, perteneciente al Museo Nacional de Historia de la Ciudad de México, y una serie de reproducciones de ilustraciones elaboradas a principios del siglo anterior por José Guadalupe Posada para la colección editorial Biblioteca del Niño Mexicano (1899-1901).
Cuauhtémoc hoy en día, dice una de las cédulas de la exposición, “forma parte de nuestra cotidianidad; calles, escuelas, zonas de la República llevan su nombre, sin contar con emblemas en todo tipo de productos, monedas (también en exhibición), medallas y billetes, incluso es la marca de una importante cadena de bebidas”.
Como parte de la exposición se exhibe un tablero con 160 ilustraciones de la campaña Código Indio, edición especial 2024 de la cervecería Cuauhtémoc, que teniendo precisamente al gobernante como un símbolo de batalla, resistencia y orgullo mexicano, celebra la cultura urbana del país a través de distintos códigos postales, entre ellos los de Chilpancingo y Acapulco, mostrando arte urbano, música, artes escénicas, mercados, mixología y artes visuales.
Finalmente, al ser una exposición de una institución como el INAH, concluye con que si bien existen declaraciones de que los restos del último tlatoani independiente de México-Tenochtitlan quedaron, junto con los de otros señores nahuas, colgados en la selva centroamericana cuando lo llevaron como prisionero de Hernán Cortés a Honduras en 1524, “no contamos con ninguna evidencia científica para saber qué ocurrió con sus restos abandonados por la comitiva cortesiana.
“Hay distintas teorías de que (dichos restos) se resguardaron clandestinamente en Tabasco, Campeche, Guerrero o de que regresaron al centro de México. Sin embargo, hasta ahora, ninguno de los datos aportados son concluyentes y sólo podemos hablar de conjeturas”.
La exposición Cuauhtémoc. Memoria e historia, que anteriormente estuvo en el Museo Regional de Guerrero en Chilpancingo, estará abierta al público en el Museo Fuerte de San Diego durante todo el año 2025, trascendiendo que después viajará hacia el Museo Guillermo Spratling, en Taxco.
Óscar Ricardo Muñoz Cano


