1 noviembre,2025 5:54 am

Un planeta al borde del abismo

Octavio Klimek Alcaraz

Un grupo de destacados científicos prevé que el planeta Tierra se encamina hacia un caos climático. Esto conforme al trabajo de investigación titulado Informe sobre el estado del clima en 2025: un planeta al borde del abismo, que fue publicado el pasado 29 de octubre del 2025 en la revista científica BioScience (https://academic.oup.com/bioscience/advance-article/doi/10.1093/biosci/biaf149/8303627?login=false).

El trabajo fue encabezado por William Ripple de la Universidad Estatal de Oregón, Estados Unidos, y en él se incluyen a Christopher Wolf y Jillian Gregg de TERA; Michael Mann de la Universidad de Pensilvania; Johan Rockström y Nico Wunderling del Instituto Potsdam para la Investigación del Impacto Climático; Chi Xu de la Universidad de Nanjing; Sarah Perkins-Kirkpatrick de la Universidad Nacional Australiana; Roberto Schaeffer de la Universidad Federal de Río de Janeiro; Wendy Broadgate de la Secretaría de Future Earth; Thomas Newsome de la Universidad de Sydney; Emily Shuckburgh de la Universidad de Cambridge; y Peter Gleick del Instituto del Pacífico en California.

Destaca el dato de que 22 de los 34 indicadores vitales del planeta se hallan en cifras récord, y la mayoría continúan exhibiendo una clara tendencia negativa.

Asimismo, se señala que 2024 fue el año más caliente jamás registrado y posiblemente también el más cálido en los últimos 125 mil años.

Entre los demás elementos clave del informe se pueden señalar:

–El calentamiento del planeta se está acelerando, probablemente debido a la menor refrigeración por aerosoles, las fuertes retroalimentaciones de las nubes y la disminución del albedo, la reflexión de la luz solar de vuelta al espacio.

–La actividad humana está provocando un sobregiro ecológico. La población, el ganado, el consumo de carne y el producto interno bruto se encuentran en niveles récord, con un aumento semanal aproximado de 1.3 millones de humanos y 0.5 millones de rumiantes.

–En 2024, el consumo de energía proveniente de combustibles fósiles alcanzó un máximo histórico. El consumo combinado de energía solar y eólica también marcó un récord, pero fue 31 veces menor que el consumo de energía proveniente de combustibles fósiles.

–En lo que va de 2025, el dióxido de carbono atmosférico se encuentra en un nivel récord, situación que probablemente se ha agravado por una caída repentina en la absorción de carbono por parte de la tierra, debido en parte a El Niño y a los intensos incendios forestales.

–La pérdida mundial de cubierta arbórea relacionada con los incendios alcanzó un máximo histórico, con un aumento del 370 por ciento en los incendios de bosques primarios tropicales con respecto a 2023, lo que alimentó el aumento de las emisiones y la pérdida de biodiversidad.

–El contenido de calor del océano alcanzó un máximo histórico, contribuyendo al mayor evento de blanqueamiento de corales jamás registrado, que afectó al 84 por ciento del área de arrecifes.

–En lo que va de 2025, la masa de hielo de Groenlandia y la Antártida se encuentra en mínimos históricos. Es posible que las capas de hielo de Groenlandia y la Antártida Occidental estén alcanzando puntos de inflexión críticos, lo que podría provocar un aumento del nivel del mar de varios metros en el planeta.

–Se dispararon los desastres mortales y costosos: las inundaciones en Texas causaron la muerte de al menos 135 personas, solo los incendios forestales en California superaron los 250 mil millones de dólares en daños, y los desastres relacionados con el clima desde el año 2000 a nivel mundial alcanzaron más de 18 billones de dólares.

–El cambio climático está poniendo en peligro a miles de especies de animales salvajes; más de 3 mil 500 especies están ahora en riesgo y existen nuevas pruebas de colapsos de poblaciones animales relacionados con el clima.

–La circulación meridional de vuelco del océano Atlántico se está debilitando, lo que amenaza con importantes alteraciones climáticas.

–El cambio climático ya está afectando la calidad y disponibilidad del agua, menoscabando la productividad agrícola y la gestión sostenible del agua, e incrementando el riesgo de conflictos relacionados con el agua.

–Una peligrosa trayectoria hacia un planeta Tierra con un efecto invernadero extremo puede ser ahora más probable debido al calentamiento acelerado, las retroalimentaciones que se refuerzan mutuamente y los puntos de inflexión.

–Existen estrategias para mitigar el cambio climático, son rentables y se necesitan con urgencia. Desde la protección de los bosques y las energías renovables hasta las dietas ricas en vegetales, aún podemos limitar el calentamiento si actuamos con decisión y rapidez.

–Los puntos de inflexión social pueden impulsar cambios rápidos. Incluso los movimientos no violentos pequeños y sostenidos pueden modificar las normas y políticas públicas, lo que pone de relieve una vía fundamental para avanzar en medio del estancamiento político y la crisis ecológica.

­Es necesario un cambio sistémico que vincule los enfoques técnicos individuales con una transformación social más amplia, la gobernanza, las políticas y los movimientos sociales.

“Sin estrategias eficaces, nos enfrentaremos rápidamente a riesgos crecientes que amenazan con desbordar los sistemas de paz, gobernanza y salud pública y de los ecosistemas” afirma Ripple, “En resumen, nos encaminaremos a toda velocidad hacia el caos provocado por el cambio climático, una trayectoria peligrosa para la humanidad”.

A pesar de las alarmantes conclusiones del informe, William Ripple, coautor principal del estudio en un comunicado de prensa subraya que “aún no es demasiado tarde para limitar los daños, incluso si no logramos el objetivo de mitigación del cambio climático establecido en el Acuerdo de París de 2015” (https://news.oregonstate.edu/news/climate-report-earth-dangerous-path-rapid-action-can-avert-worst-outcomes)

“Existen estrategias de mitigación climática, rentables y de vital importancia, y aún podemos limitar el calentamiento si actuamos con audacia y rapidez, pero el tiempo se agota”, afirmó Ripple. “El costo de mitigar el cambio climático es probablemente mucho menor que los daños económicos globales que podrían causar sus impactos”.

“La actividad humana se encuentra en un estado de sobreexplotación ecológica, donde los recursos de la Tierra se consumen más rápido de lo que pueden regenerarse”, afirmó Christopher Wolf, coautor principal del estudio, exinvestigador postdoctoral de la Universidad Estatal de Ohio y actual científico de la organización Terrestrial Ecosystems Research Associates (TERA), con sede en Corvallis. Oregon. “La población, el ganado, el consumo de carne y el producto interno bruto se encuentran en niveles récord, con un aumento semanal de 1.3 millones de personas y medio millón de rumiantes”.

Para abordar el problema del sobreconsumo ecológico, el informe aboga por cambios equitativos y transformadores en diversos ámbitos de la sociedad, incluyendo la reducción del consumo excesivo por parte de los más ricos.

Sin embargo, los autores advierten que el tiempo es limitado, ya que numerosos indicadores cruciales –entre ellos la acidez oceánica, las concentraciones de gases con efecto invernadero en la atmósfera y la masa de hielo– continúan registrando una notable tendencia hacia el rumbo equivocado.

La información alerta que cada fracción de grado de calentamiento evitado es esencial para el bienestar humano y ecológico. El riesgo de la inseguridad alimentaria e hídrica, la disminución de la biodiversidad y los eventos meteorológicos extremos puede reducirse considerablemente con pequeños descensos en el incremento de las temperaturas. Los autores enfatizan que si se postergan las acciones, el costo será más elevado y los efectos serán más graves; en cambio, si se toman medidas rápidas y coordinadas, se pueden obtener beneficios inmediatos para las comunidades y ecosistemas globales.

“Lo que se necesita con urgencia son estrategias eficaces de mitigación y adaptación al cambio climático, incluidas aquellas que integren la resiliencia climática en los marcos de defensa nacional y política exterior”, afirmó Ripple. “También necesitamos movimientos de base que aboguen por una eliminación gradual y socialmente justa de los combustibles fósiles y por la limitación de la influencia financiera y política de la industria de los combustibles fósiles”.

Energía: El informe señala que las fuentes de energía renovables, como la solar y la eólica, tienen el potencial de suministrar hasta el 70 por ciento de la electricidad mundial para 2050. Una rápida eliminación gradual de los combustibles fósiles supondría una de las mayores contribuciones a la mitigación del cambio climático.

Ecosistemas: La protección y restauración de ecosistemas como bosques, humedales, manglares y turberas podría eliminar o evitar alrededor de 10 gigatoneladas de emisiones de dióxido de carbono al año para 2050, lo que equivale aproximadamente al 25 por ciento de las emisiones anuales actuales, al tiempo que se apoya la biodiversidad y la seguridad hídrica.

Sistemas alimentarios: Reducir las pérdidas y el desperdicio de alimentos, que actualmente representan entre el 8 y el 10 por ciento de las emisiones mundiales de gases de efecto invernadero, y adoptar dietas con mayor contenido vegetal puede disminuir sustancialmente las emisiones. Según el informe, estas estrategias también promueven la salud humana y la seguridad alimentaria.

El Informe concluye con un llamado bastante explicito sobre la justicia climática, señalando en su último párrafo lo siguiente: “El cambio climático representa una amenaza para los ecosistemas y la salud humana, pero también es, fundamentalmente, una cuestión de justicia social. Estamos perjudicando desproporcionadamente a las personas vulnerables y marginadas, quienes menos responsabilidad tienen en la crisis. Ante el aumento del nivel del mar, los incendios forestales y la desestabilización de las comunidades, debemos guiarnos por un compromiso con la justicia, la dignidad y el bien común. El futuro aún se está escribiendo. Mediante decisiones en materia de políticas, inversiones, educación y cuidado mutuo y del planeta, aún podemos marcar un punto de inflexión. Todo comienza por abrazar nuestra humanidad compartida y reconocer la profunda interconexión de toda la vida en el planeta”.