
Ciudad de México, a 11 de noviembre del 2025.- La embajada de los Países Bajos en México otorgó el Premio Tulipán de Derechos Humanos al Centro de Derechos de las Víctimas de Violencia Minerva Bello por su labor como Organización No Gubernamental.
Con motivo del Día de los Derechos Humanos, la embajada reconoció al Centro por su labor en la defensa de los Derechos Humanos en Guerrero al brindar acompañamiento y protección.
“Esta ONG se dedica a la defensa de los Derechos Humanos en Guerrero. Dan acompañamiento integral a las víctimas, protrgiendo y defendiendo sus derechos. Es un gran gusto realizar esta aportación que les permitirá seguir llevando a cabo su labor.
La embajada señaló que el segundo lugar fue para la activista de cenotes mayas Maribel Ek Can y el tercer lugar para Frayba Derechos Humanos, centro en Chiapas que se enfoca en desapariciones.
En su portal web, la embajada del Reino de los Países Bajos en México señala que el Premio Tulipán es para una persona defensora de los Derechos Humanos a través de iniciativas comunitarias, ademas de un premio de 200 mil pesos.
En entrevista telefónica, el padre Filiberto Velázquez, ex director del Centro, mencionó que el reconocimiento es “un aliento y un respiro” en las dificultades de los tiempos actuales para una organización que nació desde 2017 en Chilpancingo.
“Nosotros en el contexto de desapariciones forzadas en el 2017 comenzamos trabajos en Chilpancingo con colectivos de desaparecidos en el 2018 ya nos constituimos, digamos como asociación civil y de ahí nuestro trabajo se ha abierto a lo desplazados y al normalismo rural en varios normales”.
Agregó que el Centro ha buscado dar acompañamiento a víctimas de detenciones extrajudiciales o desplazamientos desde un punto jurídico, pues considera que en ocasiones se da un deasamparo que revictimiza a las personas afectadas, pero que uno de los grande obstáculos resulta el tema económico.
“Aquí lo que nos han dicho que ha sido de una manera, pues ha sido valorado por ellos es el hecho de que hay continuidad pese a la falta de recursos con los esquemas que tenemos de voluntariado, de servicio social y pues ese tipo de cuestiones que ayudan a que el trabajo continúe”, agregó.
Como próximos y principales desafíos, el padre señaló la importancia de mantener el acompañamiento jurídico para las víctimas, pues afirmó que el Estado no logra completa capacidad para las comisiones de atención a las personas afectadas y las organizaciones tienen complejidad al brindar apoyos.
Sobre el significado que un país europeo entregue un reconocimiento a una organización de derechos humanos de Guerrero, el padre dijo que es un mensaje de que no están solos y les reconocen la labor que llevan realizando durante años.
“Como que nos abraza, nos damos cuenta que no estamos solos y que en este caso, el mundo nos reconoce, aunque en casa pudiéramos ser silenciados el hecho que un país como Países Bajos, la Unión Europea pueda reconocer la labor, nos visibiliza y nos da un mensaje, especialmente a quienes pueden causar algún daño a nuestra organización o a nuestras personas, que no estamos solos, sino que estamos acompañandos y el mundo está observando”, dijo.
Respecto a su situación personal, el padre Filiberto señaló que en agosto pasado recibió amenazas por parte de un grupo delictivo, del cual aseguró que busca hacerle daño y por eso junto con la Iglesia decidió “tomar una distancia prudente” con los casos recientes de ataques a miembros del clero.
“Entonces, a veces es prudente tomar distancia no es fácil para mí no ha sido fácil en verdad yo no lo quería hacer, me resistí muchos meses pero ya era un poco insostenible la situación”, añadió.


