23 diciembre,2025 6:18 am

Fin de año entre tensiones; un nuevo ciclo de esperanza

Abelardo Martín M.

 

El mundo termina el año como empezó, con tensiones acentuadas, conflictos armados sin resolverse, como la invasión rusa a Ucrania o la agresión de Israel al pueblo palestino, y con el surgimiento de nuevos focos de colisión como el que se ha recrudecido en Venezuela por el intervencionismo agresivo del gobierno de los Estados Unidos, encabezado por el presidente Donald Trump.

La decisión del presidente estadounidense de sacar al presidente venezolano Nicolás Maduro del poder no disfraza el objetivo confesado por el mandatario norteamericano de intentar reapropiarse del petróleo y el gas venezolano, nacionalizado el siglo pasado. Lo dijo claramente, afectaron nuestros intereses y tienen que pagar por eso. Claro, sin reservas.

El bloqueo ordenado a la salida de buques petroleros de Venezuela intenta estrangular aún más la ya muy maltrecha economía de ese país, pero representa una grosera violación al derecho internacional, y una escalada en la pugna entre ambas naciones que podría derivar en cualquier momento hacia un enfrentamiento bélico.

Ante tal despropósito, que de concretarse tendría serias consecuencias en el escenario geopolítico latinoamericano, en el continente y a nivel mundial pues involucra a todo el planeta; diversas naciones, como Rusia y China, y en la región Brasil y Colombia, se han pronunciado a favor de encontrar una solución pacífica al enfrentamiento al que ya se preparan las fuerzas navales norteamericanas y la Armada de Venezuela.

La voz más sensata ha sido la de la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo, que ha condenado el injerencismo y ha defendido la soberanía de los Estados y la autodeterminación de los pueblos, pero no se ha quedado ahí. Ha convocado además, a los gobiernos de América Latina y del mundo para buscar una solución pacífica en esta disputa, y ha demandado que la Organización de las Naciones Unidas “asuma su papel”, porque no se le ha visto, para evitar que haya un derramamiento de sangre.

 

Al asumir esa firme posición, la mandataria mexicana además de actuar conforme a convicciones y principios constitucionales, se blinda frente a los delirios guerreristas de Trump que incluso han amenazado en diversos momentos a nuestro país.

Como van las cosas, para Venezuela la celebración de la Navidad no será una noche de paz, como tampoco lo será en los otros puntos de conflagración que persisten en el planeta.

En México, por fortuna, nos hemos mantenido a salvo en la revuelta escena internacional. Esto no es gratuito, sino resultado de que, más allá de los dimes y diretes, la doctora Sheinbaum ha jugado con inteligencia y serenidad una estrategia en que se ha cuidado la relación con Estados Unidos, la prioridad fundamental en la política exterior y la economía regional, y ha obtenido el reconocimiento del propio mandatario estadounidense y sus principales colaboradores, lo que no es un detalle menor.

En el ámbito interno, no todo está resuelto, pero el año cierra con noticias halagüeñas. A la información dada a conocer hace unos meses, en el sentido de que más de trece millones de mexicanos dejaron el nivel de pobreza entre 2018 y 2024, ahora el Banco Mundial da a conocer que en el mismo lapso, la clase media nacional creció en más de doce puntos porcentuales, al pasar de 27.2 a casi 40 por ciento de la población. En un periodo de bajo crecimiento productivo, esta mejoría en el bienestar se explica por la creciente cobertura de los programas sociales y por una política de incrementos sustanciales sostenidos a los salarios mínimos.

En esta dinámica es que el próximo arribo del nuevo año podrá tener lugar desde una perspectiva de optimismo y esperanza.

Así lo queremos todos, y un detalle local pero significativo en esa dirección, es que por lo pronto en el comienzo del periodo vacacional decembrino, el puerto de Acapulco registra ya una ocupación hotelera del 78 por ciento, lo que hace esperar un lleno total en los próximos días.

Sin duda alguna, en Guerrero sus diversos polos de atracción turística como Taxco, Zihuatanejo y no sólo Acapulco, se benefician siempre por el arribo de cientos de miles de visitantes a quienes gusta esta temporada por el clima, las tradiciones y la cultura guerrerense.

Después del devastador huracán Otis hace un poco más de 2 años, ya la costa guerrerense está totalmente rehabilitada y recuperada, por lo que ya se encuentra en condiciones de recibir y hacer que los visitantes disfruten el final del 2025 y el inicio del 2026, año en que los mexicanos y el mundo renuevan la esperanza de un futuro mejor.

Ojalá que el próximo año nos vaya bien a los mexicanos, se resuelvan las diferencias y los conflictos y haya paz en el mundo.

Por lo pronto para Canadá, Estados Unidos y México la copa mundial del futbol traerá entretenimiento, pasión, espectáculo y un gran incentivo para la economía regional y nacional, en especial para las ciudades en las que habrá partidos, como Monterrey, Guadalajara y la CDMX. Los mexicanos estamos entusiasmados y comprometidos en ofrecer lo mejor de nosotros mismos en este acontecimiento futbolístico internacional.

Otro gran tema de mayor fondo será sin duda la reforma política-electoral que corregirá graves errores y distorsiones históricos en esta materia y pondrá las bases para avanzar en la maduración de la sociedad, el no dispendio o desperdicio de recursos en temas electorales y, lo más importante de todo, la construcción de un mejor sistema para alcanzar una mayor participación ciudadana y, como consecuencia un sistema político y un mejor país, democrático y justo.