
Chilapa, Guerrero, 6 de enero de 2026. Maestros, activistas y artistas llevaron el fin de semana alegría a decenas de niños de comunidades de la zona del arcoíris de Chilapa.
Se trata del colectivo Ajkosamalotsin (Arcoiris) cuyos integrantes realizaron una gira el sábado pasado por las comunidades nahuas de la Montaña baja para entregar cobertores, abrigos, juguetes, aguinaldos y sobre todo alegría a los corazones de niñas y niños nahuas. La actividad es filantrópica, sin ningún fin de lucro, alejada de partidos políticos y de la religión.
La actividad se ha realizado desde el 2009, solo se interrumpió en el 2021 durante la pandemia de Covid-19.
Son las dos de la tarde del sábado 3 de enero en la comunidad nahua El Terrero. Su acceso es accidentado pues la mayoría del camino es agreste, empedrado y de bajada.
Los niños y niñas que portan un traje multicolor salen desde distintas viviendas esparcidas en la zona para reunirse a unos metros de una escuela que permanece cerrada. El Terrero es una comunidad de unos 150 habitantes que viven de la agricultura
En una explanada natural entre cerros, nubes y lejanas montañas. La maestra de Educación Indígena, Carmen Pascualeño, saluda en náhuatl a los niños y niñas quienes ya la esperan emocionados.
En El Terrero, una localidad de 115 habitantes, hay pocas opciones de diversión para los niños. Sus padres se dedican a la agricultura y cuando hay ventas hacen el pesado trabajo de extraer y cortar manualmente piedra de cantera.
Los pequeños reciben un abrigo y un cobertor que han sido donados por amigos profesionistas de otros estados como la Ciudad de México, Querétaro, Puebla y ciudades de Guerrero como Chilpancingo, Tixtla y la misma Chilapa.
Luego Jack Ramone, también conocido como Jackuauhtli, inicia el espectáculo de magia, humor blanco y acrobacia. En los tres años que ha acudido a estas comunidades, el payaso capitalino ha aprendido un poco de la lengua náhuatl lo que hace conectar mejor con su público, por ejemplo, el conteo se, ome, yeyi (uno, dos, tres).
Sincroniza el show con malabares con aros con Hulajandi, una joven artista que porta una blusa de la zona. La pareja es parte de la compañía de espectáculos y performance Chilpan Circo.
Ameniza el número con música navideña Víctor Maya, un organillero que llegó desde el zócalo de la Ciudad de México esa misma mañana. Al final muestra a los niños cómo funciona el tradicional instrumento y les permite tocarlo. Además, les regala un rehilete de papel.
La actividad se realizó horas antes en la comunidad de Papaxtla y después de El Terrero se dirigirá a comunidades de Zitlala.
Entrevistada, la maestra bilingüe Carmen Pascualeño, dice que desde el 2009 iniciaron esta actividad en comunidades nahuas, principalmente en la zona de arcoíris, donde usan la indumentaria que lleva la variedad de colores. El cofundador es Eimar Arcos Aguilar.
Con el paso de los años se han incorporado más personas y artistas de otras ciudades, estados y hasta vecinos radicados en los Estados Unidos.
“Soy mujer nahua, afortunadamente convivimos y compartimos espacios en comunidades como maestra de educación indígena. Hay necesidades en estas comunidades, donde los niños viven lejos. Lo hacemos para traer una sonrisa a los niños.
En la actualidad, comenta, no hay muchos espacios de paz y de tranquilidad para los niños.
“Tratamos de generar esos espacios de paz para ellos. Cuando iniciamos hacíamos la colecta de juguetes y ropa de uso en buen estado. Hoy hay más amigos y familiares que atienden el llamado, cada año, ellos vienen, nos apoyan”.
El organillero Víctor Maya dice que es parte de una corporación cultural de organilleros que también hacen actividades culturales con comunidades, con personas que los inviten desde la página de Facebook “Organilleros de México”.
“Los pequeños se impresionan mucho porque están acostumbrados tanto a la tecnología que cuando ven algo antiguo se les hace hasta más curioso que ver un celular nuevo. Yo me quedo impresionado con los niños de estas comunidades, son muy lindos y ojalá podamos tener actividades en otros años”.
Por su parte Jack Ramone expresa que su motivación es regalar un poco de diversión y que los niños tengan una tarde alegre.
“Regalamos un poquito de nuestro arte, de nuestro corazón, de lo que le hemos invertido mucho tiempo de entrenamiento y práctica y aquí es la paga que tenemos por el arte, aquí es donde verdaderamente sentimos el amor de los niños, sentimos la alegría. Ver la sonrisa de los niños es la motivación”.
Luis Daniel Nava


