10 enero,2026 6:20 am

Claroscuros del 3 de enero

AMERIZAJE

Ana Cecilia Terrazas

 

A raíz de las acciones militares de Estados Unidos en Venezuela, a principios de año, hay varias señales de alarma, además de la primera y más evidente: el desfondamiento del derecho internacional (que, desde los hechos en Siria, Ucrania, Gaza, etcétera, se venía concretando). A saber:

1.- Una mayor polarización ideológica de la opinión pública. Difícilmente se piensa posible, pero sí, con esa acción militar en contextos en los que se han borrado los matices y parece solamente haber enemigos o amigos, esta dicotomía se va profundizando en discurso, palabras, conceptos y conversaciones.

2.- La apuesta mundial por el petróleo. De nuevo el centro de los conflictos mundiales parece ser el apoderamiento de esta fuente fósil de energía que, de acuerdo con cualquier ambientalista, es la principal causa del cambio climático, con graves impactos negativos en los ecosistemas y en la salud humana.

3.- La realineación entre frentes de poder. Naciones, empresas, políticos y hasta grupos delictivos con la necesidad de ese combustible estarán reorganizándose para tener controles y accesos.

4.- La militarización en auge. ¿De nada sirvieron las experiencias letales de la Primera y Segunda Guerra Mundial? ¿Nada aprendimos de la Guerra Fría? ¿Queremos más militares y acciones militares en lugar de menos? ¿La industria militar dictará el fin de la humanidad?

5.- La locura de los medios. Además de la locura hipnocrática digital –como la llamó el joven filósofo italiano Andrea Colamedici–, que tiende a avasallar y mantener entumidas a sociedades enteras, en pensamiento, obra y producción, este tipo de sucesos ocasionan un tsunami de abordajes sin sentido respecto de un hecho. En este tipo de noticias especialmente, se empodera el ánimo de participación opinativa que marca agendas por parte de las esferas del poder (sean formadores de cuadros de gobiernos específicos, periodistas parciales, reporteros ideologizados, opinadores corruptos, editorialistas sin información o la población reactiva que rebota y reproduce todo tipo de mensajes desde su celular).

Sin embargo, todo exceso tiene en su definición el límite. Como dice esa herramienta FODA, de planificación estratégica, que se puso de moda en las empresas de los años ochenta, toda amenaza conlleva una oportunidad. Así, a cada una de las premisas anteriores le pudiesen corresponder las que siguen:

1.- Habrá quien pueda reconocer matices como quien mira la ropa nueva del emperador. Esto se lee en el posicionamiento de la UNAM del 4 de enero, que entre otras cosas dice: “La proliferación de conflictos internacionales y de acciones unilaterales en el escenario mundial nos exige reflexionar desde la academia sobre los riesgos que enfrenta la paz mundial y sobre las condiciones necesarias para la construcción de una nueva institucionalidad internacional, que evite recurrir a la falsa solución del uso de la fuerza, la discordia, la confrontación y la anulación del disenso…”*.

La Asociación Mexicana de Defensorías de las Audiencias también publicó un exhorto: “En coyunturas informativas complejas, como las que vivimos en estos momentos, todos los #MediosDeComunicación tienen la obligación de respetar tus #Derechos como #Audiencia ¡Exígelos! #Venezuela #EstadosUnidos #Maduro #Trump #DDHH”**.

2.- Es posible que, apegados a la ley de la oferta y la demanda, quien no consiga petróleo pueda comenzar a desarrollar y producir, ahora sí de manera más sostenible, energías limpias, aunque fuera por atinarle a ese negocio futuro de quienes están castigados por los países petroleros poderosos.

3.- Una reorganización geopolítica, económica del mundo pudiera estar surgiendo a partir de la imposibilidad o insostenibilidad de un derecho internacional pisoteado y a expensas de la ley del más fuerte.

4.- El problema de la militarización de los Estados-nación es la dificultad para desconstruir ese esquema posteriormente; sin embargo, el hecho es que, cuando esto se requiere que ocurra, las organizaciones civiles fuertes, las sociedades de la ciudadanía que gestionan su acción mediante otro tipo de estrategias y no la fuerza o las armas, la historia dice que se han consolidado bien para poner límites al poderoso armado.

5.- Habrá que confiar en que a partir de las propias hendiduras y mercadeo de las plataformas se dejarán caer, eventualmente, como novedad, creaciones digitales distintas, que llamen la atención por su provocación e invitación al término medio, a la paz, al derecho, al límite civilizado, a los matices.

 

*https://www.gaceta.unam.mx/posicionamiento/

**https://x.com/somosaudiencias/status/2008314247353110887?s=48&t=iArusPm86Nl_hdSBo7UxyA

 

@anterrazas