12 marzo,2026 9:04 pm

Firma Lenny Kravitz show épico pese a fallas técnicas

Monterrey, Nuevo León, 12 de marzo de 2026.- Comenzó su concierto con el pie izquierdo a causa de un fallo de monitoreo y Lenny Kravitz lo terminó de rodillas en medio del escenario.

Nada, ni siquiera el problema técnico que enfrentó en dos momentos distintos de su espectáculo pudieron detener la erupción escénica de la estrella del rock en lo que fue un show sublime, épico y monumental.

Bastó verlo aparecer a las 21:32 horas con esa personalidad tan seductora para tener al público rendido a su guitarra y a sus pies.

¿Por qué fue inolvidable el encuentro del miércoles 11 de marzo en el Auditorio Banamex junto a Lenny?

Por muchas razones

Porque cantó su río de clásicos y su hechizo alcanzó a mujeres y hombres por igual: porque esa noche en el auditorio hubo pastel y, a petición del mismo Lenny, el público cantó “Las Mańanitas” y porque tuvo el gran detalle de dirigir algunas frases en espańol.

Y cómo olvidar que tres veces bajó del escenario para encontrarse cara a cara a sus férreos fans y chocar sus manos.

Aunque lo verdaderamente importante fue el despliegue musical y visual que adornaron el Live 2026 Tour, no hay que pasar desapercibido que un par de fallas técnicas fueron la piedrita en el zapato del ícono del rock de 61 ańos.

La primera ocurrió a los dos minutos de haber iniciado el concierto.

Nadie entendió por qué de pronto se paró la música y Lenny hizo seńas desesperadas a sus técnicos de sonido.

El problema en los monitores de los músicos que les impidió escucharse entre ellos se extendió por 45 minutos.

Los regios entendieron que el incidente no fue ajeno a Lenny y por eso cuando reapareció en escena lo abrazaron con aplausos y vítores.

Bańado con el brillo de los reflectores y sus movimientos cadenciosos provocó una fascinación colectiva en la audiencia que celebró cada nota musical, cada palabra en inglés o espańol que pronunció y ese par de veces que bajó del escenario para encontrarse de manera directa con sus fans.

“ˇMonterrey!”, exclamó y los gritos en el auditorio estallaron.

“Lo siento mucho”, dijo ante el desperfecto que paró de golpe el espectáculo, “pareciera que ahora todo está muy bien. Escuché que algo estaba quemando por allá, żestán todos bien?”, preguntó a su staff.

“Okey, Monterrey, bienvenidos a esta celebración”, dijo remarcando las palabras en espańol, “estoy muy feliz de estar aquí con ustedes, finalmente todos juntos, somos vida, somos energía, somos amor”.

“Significan tanto para mí, claro que sí. Te amo, México con todo mi corazón. Muchas gracias, los amo”.

El repertorio que presentó el neoyorquino incluyó “Dig In”, “TK421”, “Always On The Run” y “I Belong to You”.

Cuando parecía que todo estaría bien, la falla en el sonido regresó a las 22:56, pero esta vez el rockero no abandonó el escenario, mejor bajó de él para caminar por la barricada y saludar al público, incluso cargó a un niño que acompańó a su madre al concierto.

Alguien le dio una bandera de México y Kravitz se envolvió en ella, entonces el público coreó fuerte: “Lenny, hermano, ya eres mexicano”.

Esta vez les tomó a los técnicos solo un par de minutos solucionar el desperfecto; Lenny continuó con el show cantando “Believe”.

“Comencemos este show dando las gracias a Dios”, agregó el artista que sigue siendo fue a la mezcla de soul, rock y funk.

Otra vez el show paró, pero no por alguna falla en la producción, sino porque el cantante presentó a los regios a su familia de músicos.

Esperó al final para pronunciar el nombre de su guitarrista Craig Ross, a quien sorprendió con un pastel y pidió a los presentes que cantaran “Las Mańanitas”, pero en espańol.

Esos instantes fueron mágicos.

Para la recta final guardó grandes glorias musicales “It Ain’t Over ‘Til It’s Over”, “Again”, “American Woman”, “Fly Away”, “Are You Gonna Go My Way” y “Let Love Rule”.

Aunque nadie hubiera querido que esta cita terminara, a las 12:24 Kravitz se despidió con la frase “Monterrey, los veo pronto”.

Antes de dejar el escenario, Lenny se despidió de rodillas y alzó sus brazos como un gesto de oración a Dios.

Agencia Reforma