
La experiencia fue como ser “un cavernícola espacial”, dice el famoso
Ciudad de México, 14 de marzo de 2026. En Proyecto Fin del Mundo, Ryan Gosling lidia con la identidad y la resiliencia al interpretar a Ryland Grace, un profesor de ciencias que despertará de un coma en una nave espacial a años luz de casa, solo, sin memoria y rodeado de los objetos de tripulantes fallecidos.
En ese entorno silencioso y hostil de la misión en el sistema estelar Tau Ceti, se reconstruirá a partir de fragmentos de vida ajena y una sensación de vacío.
“La forma en que filmamos fue realmente útil y fuera de lo común, porque fue en orden cronológico. Desperté de este coma y fue casi como nacer en el espacio. Estaba en una especie de traje tipo placenta, no podía caminar ni hablar.
“Tuve que aprender a hacer todas esas cosas y formar una identidad. Era casi como si fuera un cavernícola espacial, como una evolución de él en muchos sentidos. Pasé mucho tiempo solo frente a la cámara, tuve mucho tiempo para tener mis propias crisis existenciales”, dijo Gosling, en entrevista.
El filme, que tiene este fin de semana funciones de preestreno en salas IMAX y a partir del jueves en todos los complejos de Cinépolis, es dirigido por Phil Lord y Christopher Miller, dos de las mentes detrás de los filmes animados de Spiderman y La gran aventura Lego.
Lord contó que fue una oportunidad para explorar cómo las dificultades revelan la capacidad de las personas.
“Quería hacer una película que fuera esperanzadora sobre el futuro y que no ignorara que tenemos problemas, sino una que crea en la capacidad de los seres humanos y nos recuerde de lo que somos capaces. Somos capaces de mucho más de lo que creemos o nos dicen”, sostuvo el director.
Jacqueline Ponce León / Agencia Reforma


