
Octavio Klimek Alcaraz
La Decimoquinta Reunión de la Conferencia de las Partes de la Convenio sobre las Especies Migratorias de Animales Silvestres (CMS acrónimo en inglés) se realizó en Campo Grande, Brasil, entre el 23 y el 29 de marzo de 2026. Más de 2 mil personas asistieron, incluyendo a 393 delegados que representaban a 105 partes, así como a 337 observadores de organizaciones no gubernamentales (ONG) nacionales e internacionales y organizaciones internacionales, y a 54 representantes de comunidades locales y pueblos indígenas.
Las especies migratorias están expuestas a una extensa variedad de peligros, como la disminución de su hábitat en las áreas donde se reproducen, la caza desmesurada en sus rutas migratorias y el deterioro de sus espacios alimenticios. Debido a la inquietud mundial acerca de estas amenazas, se implementó la CMS en 1979 y entró en vigor el 1 de noviembre de 1983. La CMS, conocida igualmente como el Convenio de Bonn, tiene como meta preservar las especies migratorias marinas, terrestres y aviares en toda su área de distribución. Además, la CMS destaca que los gobiernos están obligados a salvaguardar a las especies migratorias que habitan dentro de sus jurisdicciones o que pasan por ellas. En la actualidad, la CMS tiene 133 partes, entre ellos a la Unión Europea, muchos países de África y América Latina; sin embargo, grandes estados como México, Estados Unidos de América y Canadá no son parte de la CMS, al igual que Rusia y China.
La Decimoquinta Reunión de la Conferencia se congregó con el lema “Unir la naturaleza para mantener la vida”. Se abordaron nuevas Acciones Concertadas (AC) además de los objetivos generales de conservación del convenio, lo que permitió promover el Plan Estratégico de Samarcanda para las Especies Migratorias 2024-2032, incrementar la cooperación con otros acuerdos ambientales multilaterales (AAM) y afrontar retos nuevos que inciden sobre las especies migratorias, desde la reducción en el número de insectos hasta los efectos de la infraestructura.
Sin embargo, la conferencia quedó eclipsada por nuevos datos del informe provisional de 2026 sobre el Estado Mundial de las Especies Migratorias, que mostró que el 49 por ciento de las poblaciones de estas especies, incluidas en los Apéndices I y/o II de la CMS, están disminuyendo y 24 por ciento corren riesgo de extinción a nivel global. La situación en los océanos es particularmente crítica. Los peces migratorios de agua dulce también se ven gravemente afectados: sus poblaciones han disminuido en más de 80 por ciento en todo el mundo desde 1970. Las principales causas son las represas, la contaminación del agua, la sobrepesca y la interrupción de las conexiones fluviales (https://www.cms.int/sites/default/files/publication/swms_interim-report_2026_s_0.pdf).
Asimismo, el mismo informe también indicó que siete especies de la CMS han mejorado su estado de conservación, incluyendo a la foca monje del Mediterráneo, el oryx con cuernos de cimitarra y el antílope saiga. Estas especies ahora tienen menos amenazas de extinción debido a las acciones concertadas, a la protección de los hábitats y a las medidas contra la caza furtiva.
Los delegados de la Decimoquinta Reunión de la Conferencia de la CMS incorporaron cuarenta especies nuevas, subespecies y poblaciones a los Apéndices de la CMS, que incluyen mil 200 especies. De estas, 20 fueron añadidas al Apéndice I, que engloba a las especies migratorias que están en peligro de extinción en una parte o en su totalidad de su área de distribución. Estas especies incluyeron: el zorro común, el zorro pelágico, el zorro ojigrande, el tiburón martillo festoneado, el tiburón martillo grande, la aguja de Hudson, la nutria gigante, la hiena rayada y la población de guepardo de Zimbabue. También se encontraron nueve tipos de petreles (de Vanuatu, de Barau, de gorra negra, magenta, atlántico, Zino, Fiyi y Beck).
El Apéndice II, que incluye a las especies migratorias con un estado de conservación poco favorable y que necesitan colaboración internacional para ser conservadas y gestionadas, incorporó también a la población de Zimbabue del guepardo, el búho nival, la hiena rayada, el cazón patagónico, la pardela patirrosa, el semillero ibero, la nutria gigante y diecisiete poblaciones o especies de petreles tábanos. Dos propuestas de inclusión en la lista fueron eliminadas, las que pertenecen al tiburón ángel angular y al ciervo de Bujará.
Para alcanzar prioridades de conservación específicas y concretas para cada especie, la CMS también utiliza las AC. Se aprobaron dieciséis AC en la COP15, que incluyen tanto las extensiones de las AC dedicadas a ocho especies como nuevas propuestas para otras ocho.
Pese a que la CMS es una de las convenciones más pequeñas con el objetivo de proteger el medio ambiente en comparación con otros convenios multilaterales, produce resultados significativos, en parte debido a su fuerte enfoque científico y técnico. La CMS sigue demostrando los beneficios de una cooperación internacional constante para mejorar la condición de conservación de las especies migratorias que cruzan fronteras, en un tiempo marcado por el cambio climático, la fragmentación del multilateralismo y un descenso sin precedentes en la biodiversidad, en donde las especies migratorias están amenazadas.
A pesar de que México es un país con una mega biodiversidad reconocida y muchas especies migratorias, la pregunta es: ¿Qué razones explican que México no sea miembro de la CMS? En todo caso, es urgente tomar medidas para restaurar, conectar y proteger hábitats relevantes y reducir las presiones a las que se enfrentan las especies migratorias en el globo y en México, como la contaminación, el cambio climático y la sobreexplotación, con el fin de garantizar el futuro de éstas. Al respecto, el presidente de la Decimoquinta Reunión de la Conferencia, el brasileño João Paulo Capobianco, subrayó el papel de la CMS en la protección no sólo de lo que nos pertenece, sino también de lo que no pertenece a nadie y, por lo tanto, pertenece a todos.


