
El autor participó en el movimiento de poetas infrarrealistas y se destacaron sus aportes sobre la sabiduría, el humor y ante la vida y la muerte actual
Chilpancingo, Guerrero, 20 de abril de 2026. Autoridades municipales, escritores y poetas homenajearon al científico y poeta guerrerense Edgar Artaud Jarry, en el primer día de la 49 Feria del Libro que se instaló en el Zócalo de la capital.
El sábado, la titular de la Secretaría de Cultura Municipal, Elsa Patricia Chavelas Reyes, el coordinador de Gabinete, Sergio Alfonso Corzo García –quien asistió en representación del alcalde Gustavo Alarcón Herrera–, la directora del DIF Municipal, Cecilia Barrera Rodríguez, y el escritor Juan Sánchez Andraka, inauguraron la feria.
Al evento inaugural también asistieron el presidente de la Cámara Nacional de la Industria de Restaurantes y Alimentos Condimentados de Chilpancingo, Héctor Jesús Salazar Navarro; el promotor cultural Carlos Altamirano Carmona y Alfredina Morales Martínez, hermano y esposa de Edgar Artaud Jarry, respectivamente.
En su intervención, Elsa Chavelas resaltó que esta edición de la feria “da apertura a nuevas generaciones y a la diversidad de temas y manifestaciones culturales”; añadió que artistas del estado de Pueblo asistirán al cierre, el próximo 26 de abril.
La primera actividad de la feria fue una lectura de la obra de Edgar Artaud Jarry, quien falleció el 5 de octubre del 2025 a los 72 años de edad, a cargo de Carlos Altamirano, las promotoras culturales Angélica Gutiérrez y Salgado, Zyanya Salgado Núñez; los editores Daniel Hurpin, Nayeli Sánchez e Israel Miranda, la poeta Blanca Vázquez Hidalgo y los artistas Christopher Pacheco y Marco Prometeo.
Carlos Altamirano dijo que su hermano Edgar eligió los nombres de Artaud y Jarry para firmar su obra en honor al poeta y dramaturgo francés Antonin Artaud, así como por el dramaturgo francés Alfred Jarry, quien es reconocido como el representante del teatro del absurdo.
Resaltó que, la crítica, señala a Edgar Artaud Jarry como “un poeta de la sabiduría, del humor, ante la vida y la muerte, su poesía es de inteligencia fina, es irónica, a veces un poco sarcástica y trata temas de lo cotidiano, de la realidad”.
Contó que habló con su hermano, después de leer su último libro La Vida no es más que un Electrón Buscando un Lugar para Descansar, y le preguntó de qué género era, a lo que Edgar Artaud Jarry le contestó “es poesía científica y, efectivamente, porque la cotidianidad la trata con el tema de la física, de la astronomía, de la biología y va metiendo conceptos de esa ciencia en la estructura de sus poemas”.
Lo recordó como “una persona muy tímida”, que le contaba cuentos y jugaba con sus hermanos cuando convivían de pequeños; también se acompañaron en encuentros literarios y otras actividades culturales en Guerrero, Morelos y la Ciudad de México, entre otras entidades.
“Me faltó platicar con él sobre todas las cosas que hacía”, reconoció, “fue una buena persona, le gustó la poesía desde el inicio, estuvo en teatro, de ahí se fue a la poesía, efectivamente fue un infrarrealista, pero que llegó un poco más allá con su poesía de lo absurdo, con su poesía científica-amentablemente, se fue y así es la vida”.
Angélica Gutiérrez compartió que convivió con Edgar Artaud Jarry un mes antes de su muerte y le regaló libros, “era un humano realmente sencillo, humilde… Él sabía que la ciencia y arte eran parte de lo que iba a liberar al ser humano cuando se hace con vocación, con corazón, con humildad”.
Manifestó que “más allá” de la personalidad de Edgar Artaud Jarry, “estaba su voz poética y la ciencia, más allá de todo ese prestigio, oropel, estaba esa voz que quería mostrar y cachetearnos en la cara, porque eso es lo que hace parte de su poema, porque no son tan sencillos”.
Puntualizó que “no utiliza metáforas muy elaboradas ni utiliza palabras que nadie escucha y, sin embargo, dice tanto, con tanta fuerza y con tanto ritmo, que cuanto yo estaba leyendo su trabajo de nuevo, para esta actividad, dije ‘ay, Edgar, ni para dónde nos vayamos y no aceptar lo que está en tus trabajos’, por eso muchas gracias”.
Alina Navarrete Fernández


