
El filme busca ofrecer una mirada profunda al pasado reciente de la isla. La narrativa se centrará principalmente en las vivencias de aquellas personas que habitaron el lugar para trabajar en su faro y que, finalmente, fueron desalojadas cuando se automatizó la operación de la torre
Acapulco, Guerrero, 17 de junio de 2026. Entre faros y memorias es el nombre del cortometraje documental que elabora el artista visual acapulqueño Yadín Rodríguez Castro y que pretende echar una mirada a la historia reciente de la isla La Roqueta, principalmente a la de aquellas personas que vivieron en ella para trabajar en el faro y que finalmente fueron desalojadas cuando el gobierno tomó posesión de él y lo automatizó.
“Es importante recordar no sólo los inicios de la historia del faro, sino también ver cómo hoy en día siguen presentes los desalojos, sigue presente el tema de que la automatización está también quitando chambas”, dijo en breve charla telefónica en la que destacó es un asunto también de “recordar y desear, anhelar aquello que ya no está, que ya no es tuyo”.
Dicho cortometraje, elaborado con el apoyo del Programa de Estímulo a la Creación y Desarrollo Artístico (PECDA) Guerrero 2025, en breve deberá estar terminado y listo para presentarse, adelantó, y mientras tanto, recordó que la idea de realizar el trabajo surgió cuando trabajaba en otra historia, la del famoso burro.
“Yo quería hacer un documental hace años, un mini documental sobre el burro allá por 2017”, relató, pero en algún momento le presentaron a Gilberto, uno de los hijos de quien fue guardafaros de La Roqueta: Ernesto Cueva Zepeda, quien, según cuenta el cronista de la ciudad, Anituy Rebolledo Ayerdi, llegó a Acapulco en 1947 y vivió junto a su esposa, María de Jesús González, y sus siete hijos en la cima de la isla durante una década, encargándose de operar y mantener el faro, que de unos 15 metros de altura, que fue construido a principios del siglo XX y reconstruido años más adelante.
A él se lo trajeron de Punta Maldonado (Costa Chica) después de que acá el anterior guardafaros había desaparecido, agregó el artista, quien entonces realizó una serie de entrevistas con el hijo “y empecé a rastrear toda la historia”.
Ellos eran como los que cuidaban el faro, se les decía fareros, y técnicamente era su casa, recordó, y las historias que le narró van desde su vida como niño en aquella isla paradisiaca hasta la creación de la playa a punta de explosiones de dinamita, donde más adelante a finales de los años 50, se instalaría el restaurante Palao.
Precisamente, reveló Rodríguez Castro, de entre los pendientes está otra serie de entrevistas ahora con el empresario Guido Rentería, dueño del restaurante.
Si bien hasta la fecha el trabajo tiene algo de romanticismo histórico y nostalgia presentando también anécdotas con Germán Valdés Tin Tan, quien era asiduo a visitar la isla –dice el propio Rebolledo Ayerdi que tenía incluso un pequeño sembradío de mariguana–, la historia del faro y sus guardianes se extiende al momento en que el gobierno federal, el Ejército, toma el control y lo automatiza en los años 80.
Debemos recordar esto como un desalojo, dijo, “porque el faro ya no necesita de guardafaros, ya es automatizado y hay la urgencia de sacarlos de la isla y los desalojan sin más, así, y entonces salen de la isla, pierden su historia familiar, de vida, para empezar otra desde cero”, ante lo cual reveló, el propio Gilberto –el hijo entrevistado– estudió Derecho con la idea de recuperar de algún modo la isla, su paraíso de infancia, pero no lo logra.
Así, reiteró, “es un trabajo sobre la memoria, sobre recordar no sólo los inicios de la historia del faro sino ver cómo ver cómo hoy en día siguen presentes los desalojos, la nostalgia también pero también el tema de cómo la automatización cambia formas de vida”.
Será en unas semanas que dicho cortometraje documental deba estar terminado para poder proyectarse y poder participar de inicio en festivales de cine.
Yadín Rodríguez Castro (Acapulco, Guerrero, 1984) es artista visual y programador que estudió Artes Visuales en la Universidad Autónoma del Estado de Morelos y complementó su formación con estudios en gestión cultural por la Universidad Autónoma de Guerrero y el CENART.
Su trabajo explora la relación entre arte y tecnología a través del videoarte, arte electrónico, arte en internet, realidad virtual, arte generativo y cine documental y ha presentado obra en distintas ciudades de México, así como en Colombia, España, Países Bajos y Alemania.
Óscar Ricardo Muñoz Cano


