6 julio,2026 6:25 am

Quechultenango de fiesta

 

Silvestre Pacheco León

El anuncio en este año de la fiesta patronal de Quechultenango, que nunca termina, se hizo en el mes de junio con el Paseo del Pendón por las principales calles de la cabecera municipal, reuniendo a cientos de personas de toda la región Centro del estado para engalanar el desfile con sus danzas tradicionales como expresión del vigor de las tradiciones comunitarias y la multiplicidad de ritmos de las músicas de chile frito.
Las danzas emblemáticas de los Capoteros, los Viejos, los Nitos, los Chivos, en su versión quechultenanguense, fueron la alegría para las familias.
Tanto el Paseo del Toro por las calles como ejemplo del significado que tiene el santo patrón para la devoción de los ganaderos, y El Camino de Santiago, el mayor acontecimiento religioso que solo una vez al año se mira porque para ese evento el santo baja de su altar para encabezar la procesión poniéndose al nivel de todos los vecinos que de viva voz le agradecen y piden los milagros que ha hecho y los que esperan que haga.
El 25 de junio tuvo lugar el último rezo mensual del santo que ahora lució hasta 5 cambios de ropa que uno de sus fieles le regaló y los invitados pudieron disfrutar de la tradicional cena del atole y los tamales.
Así llegamos al mes de julio con el sello de las lluvias del temporal y la creciente de los ríos como cosa de todos los días.
Toda la gente sabe que el festejo grande de Santiago comienza el día 24 de julio con la velación de los fieles en las casas de la mayordomía y en el templo católico. El 25 de julio el mayor acontecimiento es la visita del Obispo de la diócesis con cabecera en Chilpancingo. Es él quien dirige la misa de tres ministros en nombre de la Iglesia católica con un templo lleno de creyentes.
La imagen del santo itinerante que cada año convive con una familia distinta se encuentra ahora en el domicilio de los mayordomos Damaris Muñoz Montiel y Manuel Vargas Morales, en el número 18 de la calle Cuauhtémoc que funciona como libramiento del tianguis para llegar a los balnearios del río Azul.
En este domicilio y con los mismos mayordomos se dio el caso pocas veces repetido, que el santo vuelve más de una vez al lugar donde ya estuvo, y la historia del hecho, contada por la hija de los mayordomos, Militzia Venegas Muñoz, cuenta que su familia se hizo cargo de la mayordomía en el año de la pandemia del Covid-19, y que precisamente en el mes de julio su padre enfermó como tantos en el mundo y con tal gravedad que la hija pensó que no sobreviviría debido a la escasa saturación de oxígeno que tenía, y que en ese ambiente de angustia escuchando cada día las campanas de la iglesia que tocaban duelo por cada persona fallecida, agudizando la angustia de quienes tenían en su casa algún enfermo. El recuento de los muertos no cesaba como en todos los pueblos y en Quechultenango el temor crecía cada vez que los altoparlantes tocaban la canción de las golondrinas y anunciaban el nombre de la persona fallecida.
En uno de esos días Militizia se despertó con más angustia y desesperada se puso enfrente de la imagen del santo, reclamándole la sinrazón de que no ayudaba a su padre que luchaba contra la muerte, él que se había esforzado tanto en preparar todo para el lucimiento de su fiesta.
Militzia dice que quizá su exigencia hizo que el santo atendiera el caso de su papá porque a pesar de la grave situación que vivió, logró sobreponerse y junto con toda su familia sacaron adelante el compromiso de la fiesta en las peores condiciones por la pandemia.
Cuenta que al término de su compromiso como mayordomos, agradecidos del milagro del santo salvando a su padre, todos se sentían insatisfechos de la fiesta a su cargo, y cuando llegó la fecha de entregar la imagen a los futuros mayordomos se enteraron que las familias inscritas para el cargo en los años subsecuentes se encontraban indispuestas para cumplir su compromiso, de manera que llegó el momento que la hermandad del santo le preguntó a los papás de Militzia si estarían dispuestos a recibir nuevamente al santo, lo cual también lo consideraron como otro milagro.
Por eso los mayordomos se muestran doblemente contentos celebrando el milagro de que el santo haya vuelto a su casa donde permanece todo el tiempo expuesto para recibir a los cientos de fieles que lo siguen y acompañan en su fiesta anual.
Todas las tardes del presente mes de julio y hasta el 24 continúan los ensayos de los aspirantes a formar parte de la danza de las Cueras que es exclusiva del santo patrón.
Ensayan en las tardes en la casa de la mayordomía convocados por la música de la flauta y el tambor como sucede desde finales de 1600.
Los danzantes que cada año se relevan, bailan al santo para pagar una manda con toda devoción y lo hacen una sola vez en su vida y cada año son 32 nuevos danzantes los que forman parte de esa élite religiosa que da colorido y musicalidad al festejo.
Van los danzantes a todos a los ensayos provistos de un machete de madera que hace las veces de espada, el arma de los soldados en los tiempos de los romanos que muestra el contenido belicoso de la danza que solamente durante la fiesta anual se puede disfrutar, apreciando la pureza de la tradición y la destreza artística de los danzantes que nos recuerda el ingenio de los catequizadores que a través de esta danza traída de España la adoptaron a las condiciones locales para enseñar la doctrina cristiana a los pobladores antiguos que fueron los protagonistas derrotados de la guerra espiritual, que no del todo ganaron los conquistadores españoles porque en Quechultenango la cosmovisión indígena aparece al final del festejo con el apoteótico y popular baile del Ocoxúchitl con todo su contenido místico y de sanación.
La fiesta patronal de Santiago en Quechultenango es única en el estado y quizá en el país porque aquí todavía se puede escuchar el mítico tambor prehispánico del Teponaztle, instrumento indígena prohibido por la Iglesia católica porque su sonido era de contenido “diabólico”.
Si usted quiere saber del sincretismo religioso no deje de visitar Quechultenango en esta fiesta patronal y comunitaria que oficialmente comienza el 24 de julio y culmina el primer domingo de agosto. Los esperamos con los brazos abiertos.