
Recuerdan dueños de locales que tras el paso del huracán John el gobierno federal prometió un programa integral que nunca llegó
Acapulco, Guerrero, 21 de julio de 2026. En playa Revolcadero, los restauranteros reclamaron el proyecto integral de reconstrucción ofrecido por el gobierno federal a través de Fonatur, al tiempo que ven como el mar sigue golpeando y derrumbando los cimientos de los restaurantes.
Bajo la sombra de una palapa del lugar que le ha dado la posibilidad de sostener a su familia, don Francisco Mejía Castañón, ve como el mar golpea con fuerza el muro de protección, que se construyó cuando era un niño, protegiendo el espacio que hoy tiene, y que era de su mamá y papá.
Recordó que después del impacto y la devastación que provocó el huracán Otis categoría 5, en octubre de 2023, el mar en esa zona de Acapulco, ya no fue igual. La marejada quedó alta, y por más de un año el mar no quiso retroceder, y cubrió unos 200 metros de la zona de arena.
En septiembre de 2024, golpeó el huracán John, categoría 3, que provocó intensas lluvias y una gran corriente de agua que arrasó con el acceso principal de la playa, y muchos locales de artesanías, así como restaurantes. Otra vez el mar subió de nivel, y las olas golpearon con fuerza los cimientos de los inmuebles.
En el último año y medio, las olas generadas por el mar de fondo no han permitido que el mar regrese a su nivel, y ahora no solo cubre toda la franja de arena, quiere más tierra. El hombre dice que se siente olvidado por el gobierno federal, del estado y municipio, “solo vienen cuando quieren el voto”, y secunda con una grosería.
Recordó que desde la devastación que provocó Otis, el gobierno federal prometió ayuda, la que jamás llegó, y solo los apoyos que recibieron por las afectaciones en sus viviendas, y luego una ayuda para sus negocios. Luego del huracán John, a través de Fonatur, vino otra promesa, un proyecto de reconstrucción integral, que tampoco llega.
Don Francisco dice que no tiene como poder trabajar durante estas vacaciones, porque no hay turistas, porque no tienen playa, y el poco espacio que queda descubierto de arena, frente al hotel Pierre Marqués, se lo dividen entre todos los restauranteros, pero son pocas las familias que se quedan a disfrutar del mar, ven con miedo las olas y las marejadas.
El hombre, cuenta que es la tercera o cuarta vez que rellena, parte del cimiento, que pega con el micro de protección del restaurante, mismo que ha sido socavado por el golpeteo de las olas. “Ya aquí va otro poco de mis ahorros, y no veo que lo vaya a recuperar, al rato otra vez el mar golpea la pared”.
Confío en que el mar se apiade de los prestadores de servicios turísticos y restauranteros, como lo hizo en semana santa, donde el mar repentinamente se recorrió y hubo donde atender a los visitantes, y comida que ofrecer a las familias.
Pero sus esperanzas, dice que son pocas, comenzó la temporada de lluvias y huracanes, y es normal que el mar aumente su nivel, sumado al fenómeno de mar de fondo, que mantiene una tregua desde hace dos semanas, pero en cualquier momento puede volver y continuar golpeando la economía de unas 2 mil personas que viven de la venta y de los servicios a los visitantes en esa zona de Acapulco.
Jacob Morales Antonio/ Foto: Carlos Carbajal


