4 agosto,2026 5:19 am

Migración y tragedia; injusticia, desigualdad y desequilibrio mundial

Abelardo Martín M.

 

Si algo refleja la desigualdad, injusticia, desesperación, angustia e impotencia en el mundo actual son los masivos flujos migratorios en prácticamente todas las regiones del planeta. Los testimonios de dolor, decisión hasta los límites de poner en riesgo la vida, son las distintas formas que cientos de miles de personas hacen para ir a la búsqueda de mejores condiciones de vida, de un empleo, de oportunidades para sobrevivir y huir de unas condiciones de vida infrahumanas en la gran mayoría de los casos.

Para México los fenómenos migratorios resultan cercanos desde siempre. De todos los estados de la República, miles de personas a lo largo de muchas décadas han experimentado el llamado “sueño americano” y muchos han incursionado de incontables formas distintas en los Estados Unidos en busca de un mejor futuro. De otra parte, México ha sido, también en las últimas décadas, atractivo como país “de paso” de flujos masivos migratorios procedentes de Centro y Sudamérica. Las historias de desesperación y dolor de miles de inmigrantes que llegan a nuestro país conmueven hasta a los más escépticos. Al lado de los fenómenos migratorios se gestaron grupos delincuenciales de traficantes de personas, de órganos, de extorsión y de engaños, ante la mirada de autoridades incapaces de evitar los abusos con quienes aspiran a una nueva vida.

Como ningún otro fenómeno, las oleadas migratorias tienen lugar en diversos puntos del orbe, muestran en forma trágica el desequilibrio que vive el planeta ya entrado el siglo XXI, en una etapa de ofensiva acumulación de riqueza, imparable desarrollo tecnológico y las facilidades de comunicación y transportemque podrían dar soporte a un mundo sin crisis de pobreza y desigualdad.

Visiblemente no ha sido así, y por el contrario la falta de oportunidades en vastas zonas del planeta, así como el contraste con las regiones más desarrolladas y con mayor bienestar, generan crisis como la que se desencadenó la semana pasada en Ceuta, una ciudad autónoma española situada en la orilla africana del Estrecho de Gibraltar. Decenas de miles de marroquíes, engañados con las noticias falsas o distorsionadas a través de las redes sociales, creyeron que al cruzar a nado o en precarias embarcaciones a territorio hispano podrían acceder libremente a la península y cumplir el sueño de todo migrante, obtener un empleo, apoyos sociales y mejores condiciones de vida. El río humano creció con tal rapidez que tomó visiblemente descolocado al gobierno español y generó una crisis a su interior, así como fricciones con algunos de sus socios europeos.

Pero además de las secuelas políticas, la ola migratoria descontrolada generó una tragedia humana todavía no cuantificada con exactitud, pero que en los próximos días seguirá creciendo. Mientras el fin de semana las autoridades de España daban cuenta de 72 migrantes fallecidos en el intento, básicamente por ahogamiento, el gobierno de Marruecos decía haber rescatado once cadáveres en su costa, y la administración de la ciudad autónoma reportaba 88 muertos. Luego, el temporal amainó, aunque no ha concluido. Una vez que constataron que habían sido engañadas y manipuladas, la mayoría de las personas migrantes han retornado a su patria.

Pero no es la primera ni será la última oleada de este tipo. De hecho, la migración desde África hacia el territorio europeo no ha cesado desde hace décadas, y en México los mismos rumores y manipulaciones de mafias que instigan a multitudes deseosas de migrar hacia Estados Unidos generan recurrentemente caravanas de miles de personas. Como un pálido reflejo de lo ocurrido en Ceuta, el fin de semana en la estación migratoria ubicada en Tapachula, Chiapas, la más grande del país y de América Latina, un grupo de deportados desde Estados Unidos, de distintas nacionalidades, se amotinó exigiendo ser liberados, porque consideran que en ese lugar se cometen abusos. Por fortuna el incidente fue controlado y el orden restablecido sin que hubiese mayores consecuencias.

Esos fenómenos no cesarán mientras las naciones más prósperas, las que dominan el planeta, no cambien sus políticas de explotación y apropiación de las riquezas del resto del mundo, por una estrategia de desarrollo integral que arraigue a la población en sus territorios de origen por la única vía posible, ofreciéndole empleos dignos y posibilidades de progreso local. Pero no vamos por ese camino. Por el contrario, como ocurrió con la crisis desatada en Ceuta, el tema de la migración y la permisividad ante ella se vuelve en Europa tema de confrontación política y no un asunto de interés global.

Las potencias emergentes, como China e India, soportan tal presión demográfica interna que pese a su bonanza están más ocupadas en resolver su futuro poblacional que en atender las corrientes de desplazamiento internacional. En Estados Unidos, su actual presidente Donald Trump, se ocupa todos los días de agredir incluso militarmente a quienes considera enemigos y amenazas a su seguridad, y de golpear política y económicamente a las naciones que no se le rinden. En ese tono, por cierto, tal vez como resultado de un fin de semana aburrido, y en la línea de atacar gratuitamente, Trump reposteó a través de su red social un artículo ya viejo, difundido en marzo pasado, de Bill O’Reilly, un comentarista que sostiene que México no es amigo de Estados Unidos, y repite señalamientos de corrupción en nuestro país como origen de los problemas de narcotráfico y violencia.

La presidenta Claudia Sheinbaum respondió de inmediato con la serenidad y entereza que le ha caracterizado en su trato con Trump: “Nosotros somos amigos de todo el mundo. Y la valentía es la defensa de la soberanía”. En ese contexto macro, cobra el mejor de sus sentidos la realización el pasado fin de semana en Olinalá, en la Montaña Alta de Guerrero, de la jornada denominada “Sí al desarme; sí a la paz”, en la que junto con un Tianguis del Bienestar, se promueve la entrega voluntaria y anónima de armas y se distribuyen apoyos sociales y artículos de primera necesidad a la población, en una de las zonas que por mucho tiempo ha sido de las más marginadas y conflictivas de la entidad. El evento, que fue encabezado por la secretaria de Gobernación, Rosa Icela Rodríguez, y la gobernadora de Guerrero, Evelyn Salgado, constituye un paso relevante en la estrategia de atender las causas de la violencia, fortalecer la seguridad y mejorar las condiciones de vida de las comunidades de la zona. Todo ello, para avanzar en la construcción de la paz y en la recuperación de la tranquilidad social.

Mas allá de los problemas migratorios, ya son incontrolables e irrefrenables los actos electorales anticipados, en flagrante violación a las leyes, pero que tanto distraen a funcionarios de gobierno y políticos que abandonan sus responsabilidades en su afán de conseguir puestos de gobierno, aun cuando falta todavía un año para la renovación del congreso federal y de varias entidades de la república. El tema electoral se apoderará de los temas de relevancia en las próximas semanas y meses, con todas las mentiras, promesas y actos falsos de buena conducta que caracterizan estos procesos. Como diría el sabio: “es lo que toca”.