7 agosto,2026 5:22 am

Wu Ming 4 y enfrentar el fin del mundo

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Adán Ramírez Serret

 

Hace unos meses cayó a mis manos la novela Ovni 78, de un tal Wu Ming, el cual, pensé era un autor chino; sin embargo, en cuanto abrí la primera de forros descubrí que no se trataba de un autor, sino de muchos; de un colectivo italiano, boloñeses, de cinco personas que de igual forma son un grupo de música, DJ o novelistas.

Su primera entrega fue Q, cuyo seudónimo era Luther Blissett. Novela caudalosa sobre la Europa del siglo XVI con un gran peso teológico. Nada menos.

En días recientes ha caído a mis manos la novela Lucero del alba, firmada por Wu Ming 4 de quien nos dice Wikipedia se trata de Federico Guglielmi de quien no se dice nada más sólo que ha publicado más de diez libros.

No me deja de resultar fascinante esta evasión un tanto anacrónica, un mucho romántica de pensar en eludir la figura del autor para subrayar la importancia de la obra a la manera de los escritores de Jena como Novalis o los Schlegel, quienes decidían muchas veces no firmar sus obras para no predisponer al lector, para que no se entrara a ellas con el “prejuicio” de saber lo que escribía el autor tanto en el género literario, ya fuera cuento, poesía o narrativa y se entrara lo más “puro” posible a los textos.

Así, este colectivo escribe novelas casi siempre con un tinte histórico y un corazón bastante cargado a la izquierda, con un bemol sumamente importante: el humor, el cual, no necesariamente abunda en las izquierdas del mundo.

Lucero del alba cuenta la historia de tres jóvenes ingleses muy eruditos, quienes luego de la Primera Guerra Mundial, vuelven a sus países y “deben” vivir sus vidas tal cómo lo hacían antes del conflicto.

Dije eruditos, pero esto les queda corto a John Ronald Reuel Tolkien, Clive Staples Lewis y Robert Graves, quienes salvo el último, son más reconocidos por utilizar tan sólo la inicial de sus nombres y los tres famosísimos y cruciales para la literatura inglesa y Lewis y Tolkien para la fantasía universal.

Habita en ellos una inmensa modernidad que consiste en ya no vivir la vida anterior, aquella que vivieron sus padres en dónde no importara cuál fuera tu elección en la vida debías tener hijos y ser una reproducción de los padres; pero, entonces, todo cambia: comienza ese momento que construye cada novela: el conflicto de saber qué vida vivir. Y en esta novela el punto es aún más apasionante, pues no es que la sociedad, la guerra, sus recuerdos no los dejen vivir aquella que desean, sino que son sus deseos precisamente los que han cambiado. No están seguros de nada y sufren en cada momento al pensar en el futuro. Es cuando aparece la belleza del arte, el cual, casi siempre viene, tiene su florecimiento en momentos de crisis. Así, para olvidar el presente, para vivirlo, para soñar en el futuro: Tolkien, Lewis y Graves construyen palacios literarios. Uno con un idioma y otros mundos, mitologías propias; el otro con mundos adentro de las casas en donde la realidad tiene otro curso, otro tiempo; y el último regresando a aquellas mitologías griegas y latinas. Tres formas de enfrentar el fin del mundo atascados de literatura.

Sufren, habitan y hacen habitable un mundo incomprensible en donde los sueños, la fantasía y la mitología, son la respuesta a la realidad.

 

Wu Ming, Lucero del alba, Ciudad de México, Fondo de Cultura Económica, 2022. 318 páginas.