10 agosto,2026 8:37 am

Destruyen libros para entrenar IA, revela investigación

 

Monterrey, Nuevo León, 10 de agosto de 2026. La carrera de las empresas de inteligencia artificial por conseguir datos para entrenar sus modelos está llegando a las librerías de segunda mano.

Un reportaje publicado ayer por Matías Zibell, de BBC News Mundo, revela cómo el llamado Proyecto Panamá, de Anthropic, recurrió a la compra, desmembramiento y digitalización de libros físicos.

El caso llamó la atención de Marçal Font, propietario de la Librería Fénix, en Badalona, España, al recibir pedidos inusuales de una empresa canadiense. Font consultó a Xavier Vinaixa, especialista en inteligencia artificial, y descubrieron encargos similares de otros libreros.

La investigación se relaciona con documentos judiciales divulgados por The Washington Post, que revelaron la existencia del Proyecto Panamá. En ellos, Anthropic describía la iniciativa como un esfuerzo para “escanear de forma destructiva todos los libros del mundo” y mantenerla en secreto.

El método, asegura el reportaje, consiste en comprar los ejemplares, cortar sus lomos para separar las páginas y pasarlas por escáneres industriales de alta velocidad. Después de ser digitalizados, los libros ya no podían reconstruirse y sus restos normalmente son enviados al reciclaje.

La operación, de la que se desconoce el origen de su nombre, surgió de la necesidad de las compañías de IA de conseguir cada vez más textos para entrenar sus modelos.

El proyecto quedó expuesto durante una demanda colectiva de autores contra Anthropic por el uso de obras protegidas. La empresa acordó pagar mil 500 millones de dólares para resolver ese litigio.

Sin embargo, dicen, el caso plantea una discusión que va más allá de los derechos de autor. Miguel Ángel Ortega, presidente de la Asociación Profesional del Libro y Coleccionismo Antiguos de España, advierte que no es lo mismo digitalizar que conservar.

Un ejemplar puede contener información que no aparece en una transcripción: anotaciones, ex libris, ilustraciones, encuadernación y datos sobre su procedencia. Incluso dos libros con el mismo texto pueden tener valores culturales distintos.

La preocupación aumenta ante la posibilidad de que las compras masivas afecten ejemplares raros, agotados o publicaciones que nunca fueron registradas con ISBN.

Rodrigo Álvarez, de Todo Noticias, explica que existen escáneres planos o en forma de V que permiten capturar las páginas sin destruir el libro.

Además de BBC News Mundo, el caso ha sido abordado por The Washington Post, que reveló los documentos judiciales del Proyecto Panamá; The Guardian y The Telegraph, que recogieron testimonios de libreros, y WIRED, que explicó el proceso de compra, desmembramiento y digitalización.

El caso no parece cerrado. Esta misma semana, Font recibió nuevamente un pedido de grandes cantidades de libros, una señal de que la operación continúa.

Para los especialistas consultados, dice el reportaje, el desafío será encontrar una forma de alimentar a la inteligencia artificial con el conocimiento de los libros sin sacrificar los ejemplares que también forman parte del patrimonio cultural.

Roberto Leal Diaz/ Agencia Reforma