
Madrid, 24 de agosto de 20’26.- Las autoridades de República Democrática del Congo (RDC) han elevado a más de 5 mil 500 los casos de ébola confirmados en el país desde la declaración a mediados de mayo del último brote de la enfermedad, con epicentro en el este y que se ha convertido desde entonces en el más mortífero registrado en la historia del país africano.
El Instituto Nacional de Salud Pública (INSP) ha apuntado en su último boletín que hasta la fecha se han confirmado 5.514 casos, con 2.642 muertos y una tasa de letalidad del 47,9%, al tiempo que ha agregado que la cifra de recuperados asciende a 1.200, con 808 pacientes en aislamiento y una tasa de seguimiento de los contactos es del 83,4%.
Así, ha explicado que durante las 24 horas previas se registraron 55 nuevos casos confirmados en las provincias de Ituri, Kivu Norte y Alto Uélé –con 35, 16 y cuatro, respectivamente–, así como 18 recuperados y trece fallecidos, entre ellos diez en Ituri –la provincia más afectada por el brote– y Kivu Norte.
El organismo ha subrayado que Ituri concentra el 83,6% de los casos confirmados desde el inicio del brote, que deja ya 57 de 151 zonas sanitarias afectadas en las provincias en las que se han detectado casos. De esta forma, Ituri lleva acumulados 4.607 casos y 2.065 muertos, muy por encima de Kivu Norte, con 714 y 490, respectivamente.
Por su parte, Cruz Roja ha denunciado este mismo lunes una serie de ataques durante los últimos contra sus voluntarios y personal médico en el marco de la respuesta al brote de ébola y ha mostrado su “profunda preocupación” por esta situación, con un total de doce heridos y daños materiales en varias ambulancias.
Así, ha especificado en un comunicado que tres voluntarios resultaron heridos tras ser “atacados violentamente” por un grupo de personas el 19 de agosto en Beni, situado en la provincia de Kivu Norte, un suceso que se saldó además con la destrucción de equipamiento usado en el marco de la respuesta al virus.
Apenas un día antes, dos voluntarios resultaron heridos “cuando intentaban llevar a cabo un entierro seguro y digno en la aldea de Malikuti”, en la provincia de Alto Uélé, mientras que el 17 de agosto resultó herido de gravedad un trabajador de uno de sus equipos en un ataque contra Aru, en la provincia de Ituri.
“Los ataques contra voluntarios y personal humanitario son inaceptables. El respeto hacia el personal y las actividades humanitarias es fundamental para garantizar que las comunidades afectadas por epidemias y otras crisis sigan recibiendo la asistencia y los servicios que necesitan con urgencia”, ha resaltado la organización.
IMPACTO SOBRE LA RESPUESTA FRENTE AL VIRUS
En este sentido, ha hecho hincapié en que estos sucesos “son un alarmante recordatorio de los riesgos a los que se enfrentan los trabajadores humanitarios y los voluntarios implicados en la lucha contra epidemias y emergencias” y ha lamentado que “cada trabajador herido y cada ambulancia, vehículo o equipamiento dañado reduce la capacidad de dar atención sanitaria de emergencia”.
“Pedimos a las comunidades, a los líderes locales y a todas las partes interesadas pertinentes para que apoyen, respeten y protejan la acción humanitaria”, ha destacado, al tiempo que ha remarcado que el Comité Internacional de la Cruz Roja y el Movimiento de la Media Luna Roja siguen “totalmente comprometidos” con “apoyar a comunidades vulnerables” en RDC. “Continuarán sus esfuerzos para dar ayuda humanitaria imparcial a todos aquellos que la necesitan”, ha zanjado.
El coordinador superior de Naciones Unidas para la respuesta frente al ébola, Julien Harneis, alertó el sábado desde RDC de que el brote sigue avanzando a un ritmo exponencial y reclamó un refuerzo inmediato de la financiación internacional para evitar que la respuesta quede desbordada. “Solo tenemos fondos para las próximas semanas, y muy pronto se agotarán”, destacó.
El brote se convirtió la semana pasada en el más mortífero en la historia del país, superando el registrado entre 2018 y 2020, con las proyecciones apuntando a que podría llegar a superar al registrado entre 2014 y 2016 en África occidental, que dejó 28.616 casos y 11.325 fallecidos en Guinea, Liberia y Sierra Leona, según datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS).
De hecho, las cifras registradas desde el inicio del brote lo han convertido en el de más rápida propagación en la historia, dado que en el de 2014-2016 fueron necesarios cinco meses para llegar al umbral de las mil muertes, mientras que en este caso se han registrado más de 2.000 en menos de tres meses, lo que refleja la magnitud de la emergencia.
RDC –que en diciembre de 2025 decretó el fin de otro brote, en este caso en Kasai– es considerado el país con más experiencia del mundo en el manejo del virus del ébola, habiendo enfrentado más de una docena de brotes desde que se identificó el virus en 1976 en un doble brote que tuvo uno de sus epicentros en la localidad congoleña de Yambuku, a orillas del río Ébola, del que tomó el nombre la enfermedad.
Agencia Reforma


